domingo, 1 de marzo de 2015

Calentando motores


La celebración del Día de Andalucía coincide este año con la apertura de una Campaña Electoral que se prolongará prácticamente a lo largo de todo el año, a causa de los múltiples Comicios que los españoles tenemos por delante y que comenzarán, precisamente, el próximo veintidós de Marzo, en esta Comunidad Autónoma del Sur del País.
Preparados en la línea de Salida, los líderes de los principales Partidos Políticos que concurren a las elecciones en Andalucía, calientan motores con la esperanza puesta, algunos, en no perder el apoyo que durante años les ha brindado la población, como es el caso del PSOE y del PP, en menor medida, y otros, en conseguir abrirse un hueco que les permita ofrecer al resto del país una idea aproximada de lo que podría ser su manera de hacer política a nivel nacional, cuando lleguen las generales, dado que nunca hasta ahora tuvieron representación parlamentaria en esta Comunidad y nos referimos, naturalmente, a Ciudadanos y Podemos.
Esta parte de la Nación, particularmente castigada por los efectos de la crisis, a la vez que tácitamente sancionada por la osadía de no haber votado mayoritariamente al PP en las últimas Generales, será sin embargo, la primera en establecer un baremo indicativo de las posibilidades de cambio que luego podrían materializarse en las Municipales y  en la que los ciudadanos podrán demostrar si deciden apostar por seguir confiando en la línea continuista que ofrecen las Formaciones tradicionales, o aceptan el desafío que les lanzan los líderes de nuevo cuño recién llegados al panorama político español, cuyas propuestas podrían definirse como ciertamente arriesgadas y revolucionarias.
Tenemos por delante pues, una interesante etapa en la que unos y otros pondrán todo  su empeño en apropiarse de los votos de los andaluces y la importancia que numéricamente tiene esta Comunidad compuesta por ocho provincias, no puede ser obviada por ninguno de  los candidatos en estos Comicios, por lo que de seguro, está por llegar una dura y cruenta batalla que irá alcanzando su punto álgido a medida que se vaya acercando el día de la Convocatoria y que ha de servir a los ciudadanos que habitan en esta parte del territorio patrio para llevar a cabo una profunda reflexión que más que apoyarse en los argumentos que esgriman los protagonistas de la historia a lo largo de ciudades y pueblos, debiera servir para que cada cual interpretase individualmente qué clase de vida podría llevar, a partir del 22 de Marzo, en el caso de que venciesen los unos o los otros.
Tradicionalmente gobernada por un PSOE, seriamente afectado en esta región por el gravísimo asunto de los ERE, pero naturalmente enfrentada a los políticos provenientes de la derecha, quizá por la reminiscencia de un caciquismo latifundista que durante años hundió al pueblo en la más absoluta miseria, Andalucía ha sufrido en estos últimos años una mayestática desilusión por la manera de comportarse de muchos de aquellos en los que había confiado para gobernar su destino y no le queda otro remedio que asumir que los tiempos en los que los socialistas les parecían un modelo de honestidad y limpieza, pasaron, por lo que ha llegado la hora de pararse a pensar si será suficiente para ellos el lavado de cara que supone para esta Formación el liderazgo de Susana Díaz, o se debe avanzar, un poco a ciegas, para que el poder cambie de manos y lo asuman ahora otras gentes mucho menos experimentadas, pero de las que se podría asegurar su limpieza.
En contra de lo que una buena parte del país podría seguir pensando todavía, los andaluces nada tienen que ver con la leyenda negra que sobre ellos se ha cernido durante casi toda su historia y la inmensa mayoría de esta población ni vive de las subvenciones agrícolas que tanto critican los gerifaltes de determinados partidos nacionalistas, ni son tan incultos como presumen los pobladores de otras regiones mucho más favorecidas en el plano económico por los gobiernos de todo signo, ni tan dados a la fiesta, el jolgorio y la ociosidad como gusta hacer creer a los que tradicionalmente han hecho de la vejación y el insulto el único argumento para calificar a los que , sencillamente, no conocen.
Los andaluces, por el contrario, han aprovechado hasta el último aliento todas y cada una de las posibilidades que se les han brindado desde la llegada de la democracia y son, sin el menor género de dudas, la parte de la población española que más ha podido avanzar en todos los aspectos, hasta la llegada de esta interminable crisis.
Por eso precisamente, la seguridad de que el resultado de sus elecciones será maduro y consecuente con lo que ocurre en la actualidad, constituye toda una certeza y puede que precisamente estos resultados terminen constituyendo lo que podría ser una gran lección para los demás y una apertura de caminos de cara a un futuro, si el sur tiene la valentía de dar un paso adelante, con la única intención de avanzar y otros no se escudan mañana, en la necesidad de permanecer anclados a un pasado reciente, que no ha traído más que desolación para todos y cada uno de nosotros.




jueves, 26 de febrero de 2015

El otro Debate


Ante la imposibilidad de poder participar en el debate del Estado de la Nación, por no tener aún representación en el Parlamento, Pablo iglesias citó anoche a miles de personas en Madrid, en un teatro cercano al Congreso, para responder, uno por uno, a los puntos que Mariano Rajoy había tocado en su intervención del día anterior y plantear, esta vez sí, todo un programa de intenciones, con datos y cifras, considerando con toda certeza, que Podemos puede aspirar a ganar las elecciones Generales y por tanto, tener la opción de formar un nuevo Gobierno.
Tuvo el discurso de Iglesias todo el empaque necesario que se pide a un líder cuando está cerca de asumir labores de Estado y optó por centrar, quizá estrenando en serio campaña electoral, todas sus críticas en un PP muy tocado por todas las historias de corrupción que le rodean y en horas bajas tras las varias salidas de tono que protagonizó Rajoy en el Parlamento el día anterior, fundamentalmente, en los turnos de réplica.
El acto, que significó claramente un paso adelante en la carrera ascendente de Podemos, dejó hábilmente de lado cualquier argumento que otros pudieran haber calificado de demagógico o populista y centrándose en cuestiones tangibles, sacadas de documentos oficiales, ofreció a los ciudadanos la esperanza de que son posibles otras alternativas menos agresivas que las políticas de recortes para zanjar definitivamente el tema de la crisis, postulándose a capitanear el poder durante los próximos cuatro años, si llegado el momento, consigue el voto mayoritario de los españoles.
No atacó Iglesias a otros líderes más que al actual Presidente, retándole abiertamente a un debate televisivo, sin perder en ningún momento la serenidad e intentando, quizá, arrastrarle a un terreno en el que el líder del nuevo Partido se maneja como pez en el agua.
Dirigiéndose a él de igual a igual, sabiendo de antemano que cuenta con los votos de muchísimos españoles y aparcando por una vez, el indiscutible carisma natural con que cuenta, fue la suya una intervención exclusivamente relacionada con los problemas reales que Rajoy se empeñó en obviar ante el Parlamento y manejó, con una soltura casi impropia de un recién llegado a la política, toda una suerte de referencias que llevaba reflejadas en un gran número de papeles que no dejó de consultar en toda la noche, demostrando que nada tiene que envidiar a ninguno de los  representantes de los grupos parlamentarios que habían protagonizado el Debate en el Congreso.
Fue el acto, el bautismo político de un líder cada vez más consolidado como tal y un triunfo personal para Iglesias, que había aparecido aún no estando presente, en todas y cada una de las intervenciones de los políticos que habían participado en el Debate y que en su mayoría, parecían tener un miedo cerval a que se haga efectiva la entrada de su Partido en el Parlamento.
Al mismo tiempo, un Pedro Sánchez crecido tras su rifirrafe con Rajoy, presentaba a Gabilondo como Candidato a la Presidencia de la Comunidad, aclamado por los suyos y aparentemente tranquilo, después de la tormenta que organizó la semana pasada con la expulsión de Tomás Gómez, con métodos ciertamente discutibles.
Debió serenarle también que Iglesias ni siquiera le mencionó en su discurso, aunque quizá sería mejor para él no confiarse en que no lo hará más a lo largo de una campaña electoral, que se promete agresiva y hasta violenta.
Lo cierto es que casi estuvo más interesante lo que se dijo fuera que dentro del Congreso, Albert Rivera también habló ante varios medios de comunicación a lo largo del día, evidenciando que algo está cambiando a pasos agigantados en el país y que pronto todos tendremos que acostumbrarnos a una nueva manera de hacer política.

Un soplo de aire fresco, en medio del ambiente viciado que habían traído a nuestras vidas, estos políticos de costumbres relajadas y carpetovetónicas, que pensaban que se perpetuarían en el poder eternamente. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

De repente...la realidad


El desprecio de Mariano Rajoy, en el debate del Estado de la Nación, hacia sus adversarios políticos y la forma en que se dirigió a ellos en sus réplicas, expresando de obra y palabra una absoluta intransigencia con las críticas que le llegan desde todos los ángulos, quizá haya constatado la evidencia de que sus días de mandato están llegando a su fin y que va a necesitar algo más que unas pocas promesas de nuevo cuño para mantenerse en la vida pública, aunque sea como jefe de la oposición, fuera de la bancada azul que ocupa desde hace algo más de tres años.
La imagen terrible de la realidad, que ha estado tratando de ignorar , prácticamente desde que llegó a la Moncloa, se presentó con toda su crudeza ayer ante él, en cada una de las intervenciones de todos los grupos parlamentarios, colocándole en una incomodísima posición difícil de mantener, cuando se trata a toda costa de maquillar lo que verdaderamente está sucediendo en la Sociedad, armado únicamente con el espejismo de un triunfalismo exagerado que no se corresponde con los resultados conseguidos en esta legislatura, por las políticas de los conservadores.
El discurso de Rajoy, tuvo dos momentos álgidos a lo largo de la tarde, cuando cargó las tintas primero contra el actual jefe de la oposición Pedro Sánchez al que espetó a no volver más por el Parlamento calificando su intervención de patética y más tarde, cuando haciendo gala de un evidente cinismo, trató de hacer aparecer a Rosa Díez como una especie de intrusa indocumentada, mofándose abiertamente y sin pudor del  número de diputados con que cuenta su Formación en el Hemiciclo.
Alterado y despectivo como pocas veces, quizá por la falta de costumbre   en enfrentarse presencialmente a los problemas, Mariano Rajoy perdió los nervios traspasando todas las líneas del respeto hacia todos los que, naturalmente, se opusieron a él, demostrando que fuera de los espacios que prepara para sus intervenciones su propio Partido, no tiene empaque para aceptar la crítica, ni merece ocupar por su talla humana, el cargo de Presidente.
El ataque personal recibido ha venido de perlas a un Pedro Sánchez demasiado absorto en las luchas internas que se mantienen a diario en el PSOE  y puede que por primera vez, haya podido contar con la simpatía de los ciudadanos, aunque no sea más que por la empatía que provoca ver como un poderoso se ceba incalificablemente con quién considera inferior, sin admitir que en la controversia está, precisamente, la grandeza de la Democracia.
En el caso de Rosa Díez, que estuvo bastante brillante en su exposición, aunque como todos sabemos, nunca ha sido precisamente santo de la devoción de Rajoy, se añade además, o al menos esa fue la impresión que se tuvo, una especie de discriminación por cuestiones de sexo, como si  el discurso de una mujer hubiera de ser, necesariamente peor, que el de cualquiera de los hombres.
Si a esto se añade la inquina que manifestó el Presidente hacia los representantes electos de Formaciones pequeñas en el Parlamento, se podría decir que UPD pudo también salir reforzada del debate de ayer, proporcionando a su líder una nueva oportunidad de crecer, de cara a las elecciones Municipales.
Es posible que al final del Debate, los suyos hayan hecho creer a Rajoy que ha salido victorioso del enfrentamiento, pero poniendo los pies en la realidad, se puede afirmar con toda certeza que el Presidente fue estrepitosamente derrotado por una especie de improvisada coalición de todas las fuerzas presentes en el Parlamento, por una vez, unidas ante la imposibilidad de continuar por la vía propuesta por el PP, si se quiere conseguir que el país pueda por fin arrancar para recuperarse de algún modo, del daño infringido por los conservadores, en una legislatura que para todos, parece interminable.


martes, 24 de febrero de 2015

Menos de tres minutos


No sé qué tienen las Campañas electorales, que convierten a los partidos políticos, con sus líderes,  en una especie de entidades desmemoriadas que jamás miran al pasado para reconocer y tratar de enmendar sus errores y afrontan el futuro como una plataforma para mantenerse erguidos en el poder, considerando erróneamente que quiénes escuchamos las nuevas promesas que ofrecen en sus dilatados discursos, hemos sucumbido también a la grave enfermedad de la amnesia.
Menos de tres minutos ha dedicado Rajoy en el Debate del Estado de la Nación al tema de la corrupción, que a pesar de haber emponzoñado embarazosamente el panorama político español durante estos últimos años y muy especialmente la imagen del Partido al que pertenece el Presidente, no parece merecer más consideración por su parte, que pasar de puntillas y a ser posible sin levantar ruido sobre él, no sea que frustre aún más las ansias de conservar los pocos muebles que le quedan, de cara a los múltiples comicios que sobrevendrán a lo largo del año.
Como si ninguno de los asuntos que pesan como una espada de Damocles sobre la cabeza del PP hubieran existido y pensando que los ciudadanos aún podemos creer que cada uno de los imputados conservadores en los innumerables casos de corrupción, incluido Bárcenas, hubieran actuado exclusivamente a título personal, el empecinamiento del Presidente en no hablar de todo aquello que no convenga a sus intereses, se vuelve a hacer patente, esta vez desde la tribuna de un Parlamento del  que se burla sin pudor, despreciando que quiénes se sientan en él son los representantes electos por todos los españoles.
Pero la sombra de los delitos no va a desaparecer tras su pertinaz silencio y más bien,  habrá de perseguirle sin tregua durante el tiempo que queda de legislatura, pues como todos sabemos, uno termina por convertirse en esclavo de sus acciones y el pasado siempre acaba volviendo a removerlo todo, especialmente, cuando uno ya pensaba que podía respirar tranquilo y que había conseguido escapar impune, de la acción directa de la justicia.
En los casi cuatro años que lleva en el poder, Mariano Rajoy no se ha enfrentado directamente a ninguno de sus variopintos problemas y mal asesorado por los encargados de defender su imagen, ha optado una y otra vez por ocultar las dificultades que han ido surgiendo de manera torrencial en torno a sí mismo y a su Partido, bajo una alfombra de ocultismo, que muchas veces ha rozado la categoría de esperpéntico.
Sin embargo, que Rajoy no mencione la Gúrtel, los papeles de Bárcenas o el asunto de los sobres en negro o que sustituya su presencia física ante los medios por una intervención a través de una pantalla de plasma, no significa en modo alguno que la justicia no siga su curso, ni que no vaya a llegar el momento en que no le quede otro remedio que enfrentarse a la realidad, por mucho que consiga dilatarlo en el tiempo.
Esta sociedad a la que se permite ningunear escondiéndose tras la estrategia de su mutismo, no es, que quede claro, una masa sin alma a la que se pueda manejar a voluntad, ignorando qué causa su indignación y sometiéndola a la insoportable tortura de una tiranía sin precedentes en un Estado supuestamente democrático, sino que reclama cada vez con más fuerza, el derecho a conocer la verdad, hasta sus últimas consecuencias.
Y es por eso, que cuando llegue el momento de votar, de expresar con plena libertad, cada cual, la contundencia de su pensamiento, no habrá sitio  en el que se pueda encubrir todo aquello que deliberadamente se hurtó a los ojos de la ciudadanía y cada cual pagará, a modo de estrepitoso fracaso, la culpa que se le presumiere y que en el caso del Partido Popular, no cabe la menor duda, que es mucha.


lunes, 23 de febrero de 2015

Con el corazón en un puño


En un compás de espera prácticamente insoportable, Grecia aguarda la benevolencia de los líderes europeos para con una situación que ha ido empeorando paulatinamente hasta llegar a hacerse insostenible en los últimos tiempos y cuya solución no se permite encontrar al gobierno recién elegido de Tsipras, lo que constituye a todas luces, una clara injerencia en los asuntos internos de un Estado.
La necesidad de acudir a varios rescates, que han sido ofrecidos por Europa en condiciones que podrían rozar la usura y la total imposibilidad de devolver la deuda que en las circunstancias actuales tienen los griegos, han encendido los ánimos de los dirigentes más conservadores europeos, encabezados por Merkel y seguidos mansamente por personajes como Rajoy , animándoles a no ceder a ninguna negociación, al temer que las medidas propuestas desde Grecia, de aceptarse, pudieran demostrar que existe otra vía menos violenta para ir saliendo de la crisis, que nada tiene que ver ni con la destrucción del mercado laboral, ni con las políticas de gravísimos recortes sociales que se proponen desde Alemania a los acreedores del sur y que se están convirtiendo en una especie de colonización encubierta de las Naciones que se encuentran en una situación más precaria.
A un paso de tener que abandonar el euro, a nadie puede extrañar que Grecia se emplee a fondo en intentar hacer nuevos amigos fuera de la Unión, teniendo en cuenta el poco apoyo que está recibiendo de los que hasta ayer mismo decían ser sus aliados y habría que sopesar si no sería precisamente ese abandono de la moneda común la única solución factible que queda a los helenos para al menos, dejar que su nuevo gobierno intente remediar la severa pobreza que sufren, asfixiados por las exigencias de una Europa intransigente, a la que interesa mucho más cobrar la deuda, que la vida o la muerte lenta de unos millones de ciudadanos, a los que abandonan así, a una suerte negra.
Que Alemania reaccione de esta manera, todos lo esperábamos, aunque choca pensar que hace sólo medio siglo, nosotros ayudamos a su reconstrucción tras el paso devastador de los efectos de la guerra por sus pueblos y ciudades, pero que el Presidente del Estado español se posicione a su lado, siendo como es, uno de los países más afectados por la penuria económica de los últimos tiempos, resulta del todo inaceptable, aunque no sea más que por la idea de que lo mismo que sucede en Grecia, podría mañana suceder aquí, si las cosas se tuercen un poco más y la inutilidad de nuestros políticos no consigue remediarlo.
Aunque sólo fuera por empatía, a Rajoy le correspondería apoyar al Presiente griego, si es verdad que desea fehacientemente, como gusta decir, sacar al pueblo español de la penuria en que se halla inmerso y debiera darle igual, si quiere lo mejor para nosotros, bajo qué siglas o ideología se emprende el camino de la solución, limitándose a apoyar las buenas ideas, llámese cómo se llame, quien las tenga.
Dorar la píldora a Merkel, reclamar zafiamente los veintiséis mil millones que Grecia nos debe, gracias a que se dio la orden de comprar esta deuda, convirtiéndola en pública, no consigue más que aumentar la indignación de una sociedad que por experiencia propia, no puede por menos que solidarizarse con el sentir del pueblo griego y por ende, con la figura de su nuevo Presidente.
El descaro del PP, en esta cuestión, no tiene límites y aunque trate de hacernos creer que reclamar la deuda a los griegos no es más que una necesidad para el Estado español, la verdad que subyace bajo esta afirmación no es otra que el terror a que las políticas de Tsipras consigan triunfar, provocando en los ciudadanos españoles la urgencia de votar al Partido que más se asemeje en sus propuestas al que gobierna en Grecia y que en nuestro caso, no es otro que Podemos.
La conclusión entonces, es que lo que importa a Rajoy no es devolvernos la dignidad perdida, sino continuar ostentando el poder otros cuatro años, caiga quien caiga y pese a quién pese.
A eso, los militantes del partido conservador gustan en llamarlo patriotismo, la personas normales, como usted o como yo, lo llamamos traición. Que a nadie se le olvide cuando llegue el momento de elegir a quiénes nos representen.





domingo, 22 de febrero de 2015

Adiós, Madrid


Mientras Grecia intenta recuperarse de la agonía económica tratando de alcanzar acuerdos, la Elecciones Municipales se convierten en una prioridad para los Partidos Políticos españoles y los resultados de las últimas encuestas  darían una idea aproximada de lo que podría ocurrir, aunque los sondeos siempre hay que tomarlos con reservas.
La lucha por Madrid trae en jaque a los populares, que no terminan de aceptar que parece haber llegado el momento de que termine allí su soberanía, que hace solo unos meses consideraban como algo intocable, a juzgar por las batallas internas que libran las agrupaciones socialistas de la Capital, pero la irrupción casi inaudita de Ciudadanos y Podemos en el panorama político del país, ha abierto nuevos frentes contra los que combatir, muy a pesar de todos aquellos que en un principio, no les concedieron la menor importancia.
Aún sin candidatos, el PP se apresura a encontrar cualquier tipo de brecha por la que atacar a sus contrincantes directos, pero la premura de tiempo y la desilusión generalizada de la sociedad con su gestión, no le concede la potestad de triunfar en esta empresa que con toda seguridad, no alcanzará en las Municipales, los resultados que esperaban.
Dice Metroscopia que si nada lo remedia el PP perderá treinta y cuatro diputados y coloca a Podemos pisándole los talones, a cierta distancia de un PSOE que al final, presentará a Gabilondo, aunque la otra sorpresa a tener en cuenta tiene que ver con los veintiún diputados, que se estima obtendrá Ciudadanos.
De este modo y si los pronósticos se cumplen, la necesidad de alcanzar acuerdos para gobernar Madrid será un hecho  y habrán terminado los tiempos en que Gallardón, Aguirre,  Botella o Ignacio González, campaban a sus anchas en la Capital sin tener que pedir explicaciones a nadie para hacer y deshacer a su antojo, encargando obras faraónicas a quienes les daba la real gana e intentado privatizaciones encubiertas de Escuelas y Hospitales, desoyendo la indignación general de unos ciudadanos maniatados, ante la tiranía de su mandato.
Y lo peor para los de Mariano Rajoy, es que Madrid era considerado desde siempre uno de sus feudos y que, por tanto, los resultados que obtengan en otros lugares del País, han de ser, necesariamente, mucho peores que los que se esperan en la Capital, dónde junto con Valencia, cuentan con muchos y leales adeptos.
Además, los días de la blanda oposición del PSOE parecen también agotados y lo más probable es que a partir de ahora, hayan de encontrarse frontalmente con los representantes de Podemos, con los que está claro que les será muchísimo más difícil dialogar, dada la enorme distancia ideológica que les separa de ellos.
Los resultados de las Municipales, serán un ensayo de importancia superlativa para lo que pueda ocurrir unos meses después, en unas Generales que todos esperamos con impaciencia.
Supondrán también un reto para Podemos, que habrá de afanarse con vehemencia en empezar a cumplir las promesas que durante meses han ido haciendo a los ciudadanos en mítines y calles, demostrando que sus diferencias con la manera de gobernar que ha caracterizado a “La Casta”, son verdaderamente evidentes y no palabrería electoral, como tratan de hacer creer, los que les acusan de populismo.
El partido de Iglesias se juega, de cara a las generales, mucho más que cualquiera de los otros que componen el marco político y sólo de su actuación dependerá que mantengan o no la ilusión que han despertado en la Sociedad y que puede ser la baza principal para conseguir un grandioso triunfo.
De sus pactos con otros, de los acuerdos que puedan alcanzar en los Ayuntamientos, depende en gran parte su futuro.
El de los populares, como todos intuimos, se adivina cada día más negro.


jueves, 19 de febrero de 2015

Perder para ganar


La relación de Bárcenas con la presunta financiación ilegal del PP amenaza con diluirse en el tiempo, si siguen ocurriendo cosas inexplicables que compliquen la investigación judicial y que de algún modo posibiliten que, al menos hasta después de las elecciones Municipales, Mariano Rajoy y su gente conserven la poca credibilidad que les queda.
Por raro que parezca, el sumario de la destrucción de los ordenadores del ex tesorero, compuesto por más de mil folios, ha desaparecido sin dejar rastro de los juzgados y aunque parece que su recuperación es posible, la maquinaria judicial va a tener que acelerar la marcha para que todo vuelva a estar en su sitio antes de Mayo, cosa poco improbable, conociendo los tiempos que suele manejar la justicia.
La desaparición no ha debido hacer ninguna gracia al Juez Ruz, que tiene las horas contadas en su puesto y que pretendía terminar sus conclusiones antes de tener que abandonarlo en marzo, por lo que podría decirse que el suceso ha llegado oportunamente para favorecer los intereses del PP y no hay español que no se haya percatado de esta extrañísima coincidencia.
Sugerir que alguien interesado pudiera estar detrás de esta pérdida, sería quizá aventurar demasiado, pero la certeza de que existe la sospecha resulta evidente y varios medios de comunicación ya se han hecho eco de este argumento, aunque claro, sin pruebas concluyentes que puedan demostrar la culpa de nadie.
Lo que sí se puede afirmar es que si el Juez Ruz termina sus conclusiones y finalmente decide relacionar al PP directamente con lo que aparece en los papeles del ex tesorero, las posibilidades electorales de Rajoy se verán intensamente mermadas y la pérdida del mando en muchos Ayuntamientos podría ser el primer síntoma de una decadencia que seguramente quedaría aún más patente cuando se celebren las Elecciones generales.
Las ínfulas triunfalistas del Presidente del Gobierno, que curiosamente hace solo unos días podíamos oír a través de los informativos, no serían seguramente las mismas si la información que maneja Ruz pudiera finalmente probarse y quedara en evidencia que el tema de la financiación ilegal y los sobres en negro fueron un hecho, corroborando la versión que Bárcenas ofreció desde el principio y que todos los líderes del PP se han afanado en desmentir reiterativamente.
La azarosa casualidad de esta desaparición consigue, al menos, restar momentáneamente, hierro al asunto y permite a los conservadores gozar durante un poco más de tiempo de cierta tranquilidad, precisamente en periodo electoral, que quizá sea cuando más la necesitan.
Y aunque la inteligencia de los españoles da para mucho más de lo que suponen nuestros impresentables políticos, aún quedará algún iluso capaz de defender que la comisión de un delito está en el aire, hasta que no la ratifique una sentencia.
En esta lucha por cada uno de los votos que han emprendido los representantes del bipartidismo, el hecho de no ceder ninguno a la abstención, o lo que es peor, a alguno de los nuevos Partidos, se ha convertido en un objetivo a lograr, incluso por encima de todas las leyes de la ética.
Ahora habrá que oír la versión que sobre esta desaparición ofrecen los competidores electorales del PP y no les quepa la menor duda, de que sabrán aprovechar al máximo las múltiples posibilidades que la película les ofrece.
La trama está servida. Sólo falta que los actores salten al escenario.