jueves, 29 de marzo de 2012

Crónica de la Huelga

Ellos dirán que no ha pasado nada. Los medios de comunicación, cuyas simpatías conocemos, maquillarán la información tratando de hacernos creer que mucha gente fue coaccionada. De nuevo bailarán los números en el recuento de asistentes a manifestaciones y se criminalizará a los portadores de consignas y banderas, abundando en la poca consideración que se tiene con los parados, secundando una huelga.
Ya nos lo sabemos muy bien, siempre es lo mismo. Todo, menos aceptar que se ha paralizado un país y que se ha hecho, en ejercicio de un derecho constitucional, que permite a los trabajadores esta forma de protesta.
Todo, menos admitir el error de estar poniendo al borde de un precipicio a los hombre y mujeres que conforman nuestra sociedad, con unas medidas que los lanzan directamente a una esclavitud solapada, que los priva de una dignidad laboral, ganada a pulso durante varios siglos de esfuerzo continuo.
Todo, menos rectificar a favor de sus conciudadanos, concediéndoles el derecho a decidir qué camino quieren tomar, en esta absurda e interminable crisis, de efectos tan adversos para la vida cotidiana de los humildes.
Todo, menos causar enojo en la clase empresarial, adorada como un becerro de oro, colmada de poderes para decidir el destino de los asalariados, ensalzada en su vanidad, hasta el punto de hacerla creerse heredera de los dioses y fielmente obedecida hasta la sumisión esperpéntica, irrisoria e irracional, por estos políticos, en cuyo diccionario no aparece la palabra no, cuando de dirigirse a ellos se trata.
Todo, en fin, menos la verdad, hasta que ésto se olvide.
Pero la Huelga ha sido un éxito. Pese a quien pese y duela dónde duela. A pesar de ser reprimida con dureza desde el primer momento, la gente ha saltado a la calle y ha gritado, con libertad, que no admite que se le arrebaten sus derechos. Se han paralizado los transportes y han cerrado los comercios, se ha notado en los hospitales, en las escuelas, en las fábricas, en las obras y en unas calles que han cambiado el insufrible tráfico habitual, por miles de personas a pie, en justa demanda de sus reivindicaciones.
Se ha notado en el mismo Parlamento, semivacío por el apoyo, en la hostelería, en los mercados, en las estaciones y los aeropuertos, en los puertos, en los organismos estatales ( aunque se niegue), en las Universidades, en los laboratorios y en todo lo que tenga que ver con un ambiente laboral, que el pueblo quisiera conservar lejos de reformas impuestas por una Europa que asfixia nuestras posibilidades de vida, apoyada por un gobierno inoperante, que accede sin rechistar a todas sus peticiones, sin oír a su propio pueblo.
Ya nos han amenazado con que nada cambiará, y lo esperábamos, viniendo de quién viene, pero las huelgas pueden generar increíbles pérdidas económicas para los poderosos y, a veces, ser un arma de incalculable alcance para los que, realmente, producen la riqueza.
Las huelgas han terminado con las tiranías y los tiranos, han conseguido para los trabajadores avances impensables en épocas anteriores, han cambiado modelos de sociedad, hasta entonces vejatorios para los desheredados de la tierra y han ido matizando un mundo oscuro hasta colocar a las clases más bajas en un nivel, que nunca hubieran querido para ellas, los dueños de las altas esferas.
Menospreciar la fuerza de los trabajadores, restando importancia al fenómeno de la huelga, coloca en una posición bastante retrógrada a quien se atreve a hacerlo y propicia un choque frontal e irreconciliable entre clases, que nos devuelve a siglos atrás, casi a los comienzos de la revolución industrial, como si no hubiéramos avanzado nada en la historia.
Pero los avances son innegables y no se puede ya contar con la ignorancia y el analfabetismo generalizado que los trabajadores soportaban entonces, de modo obligado. La sociedad, afortunadamente, ha adquirido conocimientos y se ha hecho la luz necesaria para poder prescindir del miedo y la superstición, oportunamente utilizados por los capitalistas de entonces.
Ahora pensamos y nos movemos por nosotros mismos. No necesitamos el paternalismo decimonónico de los patronos, ni la tutela de ningún gobierno populista que nos acaricie la cabeza diciéndonos que todo lo hace por nuestro bien.
Hemos aprendido a distinguir, con claridad, las mentiras y sabemos, perfectamente, lo que no queremos, aunque venga envuelto en un estuche ampuloso, que deslumbre a primera vista.
Hoy hemos hecho huelga, de manera consciente, renunciando en muchos casos, a una cantidad de dinero muy necesario para la economía familiar, por nosotros y por nuestros hijos, sin manipulación, sin coacción, o sea, libremente.
Y es, precisamente, la grandeza de esa libertad, lo que molesta a todo aquel que pretende cerrar los ojos a lo ocurrido, no oír las voces de la calle y permanecer enrocado en una posición de violencia que no admite ni el diálogo, ni la rectificación.
Las elecciones andaluzas y asturianas, han sido un aviso de que los votos pueden marcharse a mucha más velocidad de la que llegan. Y esta huelga está siendo otro aviso de lo que puede acontecer, si se desoye la voz popular, sólo en aras del poder y la avaricia.
¡Pobre del dirigente que no cuenta con el apoyo de su pueblo!




martes, 27 de marzo de 2012

Emigrantes de relleno

Hace tiempo que me rondaba la cabeza una simple pregunta: si los españoles están absolutamente desengañados de la política y ninguno de los cabezas de partido alcanza el aprobado en las encuestas ¿quién llena todos los espacios destinados a dar mítines, en cada una de las campañas electorales?
Hoy, un breve en un periódico, ha conseguido arrojar un poco de luz sobre este asunto, despejando de pronto la incógnita y poniendo a la vez, en tela de juicio, la capacidad de arrastre real de nuestros “eminentes políticos”.
Al parecer, el Partido Popular, en la zona del Levante español, se ha dedicado a reclutar masivamente a chinos, rumanos y toda una serie de emigrantes parados, para trasladarlos, a cambio de una cantidad, a los lugares en que se celebraban sus mítines, dando así la engañosa impresión de que sus seguidores eran infinitamente más numerosos de los que, en realidad, acudían por iniciativa propia o por convencimiento ideológico, a las convocatorias de sus pueblos y ciudades.
No se sabe si el ejemplo se ha repetido en otros puntos de España, ni si las otras formaciones han imitado un ejemplo, que ha disfrazado descaradamente las informaciones gráficas ofrecidas, por ejemplo a través de la televisión, dando una sensación absolutamente incierta, al resto de los ciudadanos que contemplaban, desde sus casas, las imágenes de una multitud aclamando a los oradores que todos conocemos.
Influidos por la gran mentira, muchas de las respuestas dadas en las encuestas practicadas, por ejemplo, sobre los posibles resultados de las elecciones andaluzas, han podido ser fruto de la ilusión de que seguir a las mayorías, podía ser una buena actitud para superar una crisis, aunque después, a la hora de votar, los “mitineros de atrezzo”, ni siquiera han tenido la oportunidad de introducir su opinión en las urnas, al no ser ciudadanos españoles, como manda la ley, en estos casos.
Esta clac ensordecedora, que ha vendido, por mera necesidad, su aplauso y su presencia, allá donde les han indicado ir los que manejan el cotarro político, sin duda constituye otra de las grandes mentiras urdidas en los últimos tiempos y no avala, precisamente, a quién la ideó, como el más indicado para estar al frente de una Nación con tan graves problemas.
Hasta dónde se puede llegar para manipular la opinión de los inocentes, es algo que jamás obtendrá una respuesta sincera, cuando del mundo del poder se trata y deja en la sociedad una duda, sobre la sinceridad de sus representantes, difícil de superar cuando se ha de convivir con situaciones tan sucias como éstas.
Por de `pronto, la marea azul no parece que sea tan inmensa y además comete la felonía de aprovechar, precisamente, la necesidad de aquellos a los que pretenden atenazar endureciendo la Ley de extranjería, en un intento más que claro, de que regresen, a la mayor brevedad, a sus lugares de origen.
No importa, sin embargo, utilizarlos primero de relleno en las plazas de toros, colocando una banderita de España en sus manos, como si adoraran las teorías de Rajoy, para hacernos ver que las ideas conservadoras convencen plenamente a gentes de toda condición o lugar. Tampoco importa devolverlos después a la miseria, sin haber hecho nada por suavizar la dura situación que soportan estos expatriados que llegaron al país, en muchos casos, con terribles historias personales, buscando una vida mejor, y a los que, en tantas ocasiones, se ha tratado de criminalizar aludiendo al efecto llamada, que podían provocar en su gente cercana, “robando” el trabajo a los tradicionales padres de familia, que tanto gusta nombrar a la derecha.
De ahora en adelante, estudiaremos con minuciosidad los rasgos de los asistentes a los mítines y no nos dolerán prendas en denunciar situaciones como ésta, como una más de las muchas vejaciones que pueden cometerse contra los humildes, sin que nadie advierta su utilización con fines realmente escabrosos.
Y de los asistentes a cualquiera de estos actos, habremos de quedarnos, con toda seguridad, con un escaso número de personas, verdaderamente interesadas en lo que allí se trata.
Solo falta hacer una ruta por las residencias de ancianos, aunque pudiera ser que también esto se le hubiera ocurrido a alguien con anterioridad.


Nota

Mañana, día 29, me sumo a la Huelga General, en contra de la Reforma Laboral y no publicaré el artículo correspondiente. Un saludo a mis lectores.

lunes, 26 de marzo de 2012

Resaca electoral

Emulando al ex Presidente Aznar, en su reiterada manía de hacer declaraciones cuando se encontraba lejos del País, Mariano Rajoy se ha pronunciado sobre los resultados electorales en Andalucía y Asturias, desde Seul, restando importancia a lo sucedido, que tanto dista de la mayoría absoluta que daban por segura y que deja a Javier Arenas fuera de la posibilidad de gobernar, en la comunidad que siempre se ha considerado como el granero socialista.
Después de cuatro intentos, el líder popular andaluz, que nunca antes había acariciado con tanta intensidad la Presidencia de su Parlamento Autonómico, queda relegado por la coalición PSOE-IU, que formará finalmente gobierno si, como se espera, llegan a un acuerdo de pacto, para frenar el avance de la derecha, en esta parte del país.
Periódicos tradicionalmente ligados a la ideología conservadora, como ABC, abren sus portadas hablando de un estrepitoso fracaso, que en buena lid, debiera retirar inmediatamente de la política activa al candidato del PP, que acaba de perder la mayor oportunidad de su vida para alzarse con un triunfo contundente y que coloca a su partido en una tesitura difícil, con las izquierdas administrando el poder, en la comunidad más grande de España.
Tratar de restar importancia a que los socialistas hayan conseguido superar, incluso, su implicación en los casos de corrupción de los ERE y negar que la Reforma Laboral de Rajoy haya tenido nada que ver con los resultados electorales, resulta cuando menos, grotesco y deja clara una estrategia mal construida, que acaba con la jugada de haber retrasado la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, dando por cierta una victoria que, finalmente, ha quedado frustrada por la opinión soberana del pueblo.
Ésto coloca al candidato Arenas en la cuerda floja y debe tener muy enfadada a la dirección del PP, que podría perfectamente reprocharle su incapacidad para convencer a las masas de que el camino emprendido en Noviembre por los conservadores, es el idóneo para sacarlos de la crisis, augurando así, un futuro difícil para la presente legislatura, salpicado de esas protestas populares, que tanto desquician a las derechas.
Pero achacar toda la culpa al líder andaluz no sería exactamente justo.
Las medidas tomadas por el gobierno central han terminado con la paciencia de los electores, que esperaban con ansiedad un remonte inmediato en el problema del desempleo, sobre todo por los discursos, una y mil veces repetidos por el ahora Presidente de la Nación, que se vanagloriaba de tener en sus manos la solución de la crisis y de estar, precisamente, al lado de los trabajadores que durante los años de Zapatero, habían visto caer su poder adquisitivo hasta las cotas más bajas de toda su historia, y que han podido comprobar, después de cuatro meses de mandato conservador, que las resoluciones del ejecutivo anterior podían empeorarse, y mucho.
El acierto de los regidores andaluces, de no hacer coincidir los comicios autonómicos con los generales, pasa ahora una factura merecida a la gestión de la derecha y, en muchos casos, devuelve al redil a un número de votantes, que no habían hecho otra cosa, que castigar a los socialistas por una mala gestión que ahora se ha visto gravemente empeorada por sus sucesores.
El ascenso de IU, como partido representativo de una izquierda más radical, deja claro que los trabajadores han abandonado cualquier esperanza de ser socorridos, en sus desdichas, por nadie que provenga de una ideología conservadora y vuelven a agruparse alrededor de los que siempre fueron sus supuestos representantes, frente a los que manejan el poder económico.
Esta resaca electoral, que recoloca el mapa político español, en espera de que después de la huelga general del día 29, Rajoy y los suyos lleguen a recapacitar sobre la reforma de la esclavitud, podría ser el reflejo de la opinión de una gran parte de la sociedad, que de ser consultada ahora en el resto del país, probablemente respondiera en el mismo tono, en que lo han hecho Asturias o Andalucía.
Rajoy prueba, después de nadar en pura soberbia durante cuatro meses, el duro y amargo sabor de una derrota, dirigida, directamente, contra su lesiva política económica y contra los recortes sociales que tenía previstos, de haberse convertido en el monarca absoluto que esperaba.
Queda avisado.


domingo, 25 de marzo de 2012

La victoria inutil

A pesar de ganar, por la mínima, las elecciones en Andalucía, el Partido Popular mira asombrado cómo todas sus expectativas de gobierno se desmoronan estrepitosamente, ante una posible coalición de izquierdas, que convierte las tierras del sur en un foco de resistencia, frente al gobierno conservador de Rajoy.
Ya habíamos dicho en varias ocasiones que la ínfulas conservadoras eran exageradas, porque Andalucía nunca fue de derechas y también que los votos de las generales habían sido producto de la indignación almacenada contra las decisiones de Zapatero, pero que la mirada crítica de esta tierra milenaria, analizaría con minuciosidad las medidas que se tomaran desde Madrid, asintiendo o desaprobando en las urnas, la gestión que durante estos cuatro meses, llevaran a cabo los populares.
La voz de los ciudadanos ha sido clara y contundente, otorgando la llave del poder en los próximos años a un partido, hasta ahora minoritario, de corte progresista, que a la vez de romper el bipartidismo inexpugnable, trae consigo un giro a la izquierda, que garantiza las prestaciones sociales y que está más cerca de los problemas que azotan a la sociedad, en estos duros tiempos de crisis.
Izquierda Unida, ha dejado al señor Arenas, que ya saboreaba con cierta soberbia una victoria sobrada, con dos palmos de narices y ha tirado por la borda, nuevamente, sus sueños de poder, colocándolo, no ya en manos de la social democracia de los socialistas, sino en pos de una política más radical contra su formación, de la que podría considerarse enemiga ancestral e irreconciliable.
La Reforma Laboral de Rajoy, ha empezado a pagar su precio y las masas populares, tan ignoradas por las altas instancias, en esta etapa de dictadura financiera, retoman la grandeza de la democracia, haciéndose oír de la única manera que pueden: a través de las urnas.
De nada ha valido la campaña populista con la que los líderes conservadores se han dedicado a recorrer a pie los pueblos y barrios de Andalucía, intentando convencer a sus habitantes de que formaban parte de las clases populares, ni la estrategia de propagar una especie de cambio necesario que les convirtiera en monarcas absolutos de la nación, ni la más que posible manipulación de las encuestas, dando por hecho un triunfo, que impulsaba al ciudadano a la desidia de no acudir a las urnas, ni la renuncia a debatir con los otros contendientes, a los que ya consideraban de antemano, perdedores que no merecían su atención.
Esta victoria inútil, que no les permitirá gobernar, es la cura de humildad necesaria para no dar por sentado nada de antemano, una lección magistral de que la voluntad de los pueblos es indomable y una prueba de que la manipulación no es posible cuando hace tiempo que se salió de la ignorancia.
Tendrán que reflexionar sobre la pérdida de cuatrocientos mil votos en Andalucía, en sólo cuatro meses de gobierno, y andarse con cuidado sobre posibles medidas futuras, sabiendo ahora que aún les queda algo de oposición en esta tierra.
La sombra de la huelga general, que dentro de sólo cuatro días ensombrecerá las calles de nuestros pueblos y ciudades, tiene hoy su mayor aliado en estos resultados electorales, tan poco esperados por los que ya creían poseerlo todo. Los trabajadores y los parados del país, han empezado hoy a contrarrestar la política inaceptable que se nos impone por decreto, dejando bastante claro que esta batalla puede ganarse y que hay herramientas para hacerlo.
El rostro taciturno de Javier Arenas mientras “celebraba” su victoria, no necesita más ilustración que la que ya ofrece por sí mismo. Quizá haya aprendido hoy que las predicciones nunca tuvieron base científica y que la alegría puede transformarse, en un instante, en amargura, sólo con dar algunos pasos en la dirección incorrecta.
Ahora esperamos que la sed de venganza no se imponga sobre la razón y que los andaluces no se vean privados del “favor” de Madrid, por su decisión de haber discrepado abiertamente de los dictámenes de sus dirigentes. Ya se vivió, con Aznar, una situación como ésta y, todavía, a la vista está, sus herederos lo están pagando.

Sin tirón

La escasa participación en las elecciones autonómicas que se están celebrando este Domingo, no deja de ser una prueba del hartazgo real que soporta la población y de la poca confianza que últimamente generan los políticos, con sus vanas promesas pre- electorales, que ya se presuponen incumplidas, aún antes de saber los resultados de los comicios.
A punto de cerrar los Colegios, e independientemente de quién resulte ganador, andaluces y asturianos han preferido pasar el día en la grata compañía familiar y han abandonado, en gran número, al bipartidismo feroz, dando una sonora bofetada en la cara de unos representantes, que sólo han dado muestras de una manifiesta inutilidad para solventar la gran crisis que nos afecta y de una excesiva propensión a una corrupción generalizada, que el pueblo no está dispuesto a perdonar.
Defenestrados por su propia insolvencia, y a pesar de que dentro de un par de horas, todos empiecen a festejar triunfos, sería conveniente tomar en cuenta la abstención como un fenómeno creciente, que viene, de algún modo, a reagrupar a un número importante de personas, que de este modo expresan su descontento con todos los partidos políticos y plantea, con su actitud, la posibilidad de un cambio de modelo de sociedad más ventajoso para quienes, en definitiva, la forman y la mantienen con sus aportaciones económicas y su trabajo diario.
En esta búsqueda feroz por obtener mayorías absolutas, la voz dormida de quienes han decidido no apoyar ninguna de las opciones partidistas del arco político, de tener representantes visibles, sería mucho más poderosa que la de cualquiera de los líderes conocidos, y, por tanto, merecería ser oída también, por su fuerza, en las instituciones.
Sin tirón y prácticamente desinflados por todos los casos que los implican en acciones económicas que acaban en los tribunales y por las terribles medidas que se han ido tomando en los últimos tiempos, las cabezas pensantes del arco parlamentario, han perdido la guerra, por destacar como líderes carismáticos ante la ciudadanía, y habrán de conformarse con gobernar con pocos votos, muchos de ellos fruto del rencor y no de ninguna de las ideologías que representan.
Con los ojos puestos en la huelga del día 29, los trabajadores y los parados de este país, no están para celebraciones de ningún tipo, y menos para unirse a los pasacalles organizados por los militantes de ninguna tendencia.
Lo único que ahora importa es parar en seco la reforma de la esclavitud y volver a sentir que somos dueños de la dignidad necesaria para poder vivir un futuro mejor que el que nos ofrecen..

jueves, 22 de marzo de 2012

Carta abierta a Javier Arenas

Como nunca tendré oportunidad de conocerle, utilizo este medio para enviarle un mensaje personal, que de otro modo, me sería imposible hacer llegar a sus manos.
Empezaré diciendo que soy mujer y madre de dos hijas. Por tanto, me siento directamente aludida por las declaraciones que usted hace al diario El Mundo, en las que propone una serie de ayudas para nosotras, que según su opinión, nos colocarían en un lugar de privilegio y con las que seríamos infinitamente más felices.
Este lugar no es otro- para usted- que el hogar, donde podríamos realizarnos ejerciendo el papel de esposas y volcándonos en la educación de nuestros hijos, haciendo así posible la recuperación de unos valores que nunca debieron perderse.
Como no soy ni seré jamás fanática de nada, ni me dejo manipular por tendencia política alguna, considero que mi opinión podría, quizá, servirle como representativa de la de una mayoría de mujeres españolas y me dispongo a dársela, porque creo, sinceramente, que necesita un poco de luz en la ceguera que padece y también una dosis de contacto con la realidad del mundo en que vivimos.
Por si no se ha enterado, hace tiempo que las mujeres empezamos a ocupar un espacio propio, personal y profesional, al que hemos llegado por nuestro esfuerzo y valía, con plena independencia, en todos los sentidos, de las antiguas tutelas maritales, que no eran otra cosa que un modo de represión brutal para nuestras aptitudes intelectuales y psíquicas. Gracias al tesón de nuestros padres, empezamos por tener un acceso, hasta entonces casi vedado, a los círculos universitarios y a adquirir una formación que nos iguala de tú a tú, con los que, como usted, parecen haber tenido “la suerte” de nacer hombres.
Afortunadamente, en el momento actual, estamos emancipadas y somos capaces de mantenernos a nosotros mismas, ejerciendo la profesión, que la libertad que nos proporciona el Estado democrático, hemos elegido, en muchos casos, superando las expectativas de infinidad de hombres, que quedaron en el camino, por propia voluntad, o por una cuestión de menor capacidad intelectual, que no les permitió acceder a puestos más altos.
Si usted, que pretende llegar a ser el nuevo Presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, llega a su nuevo recorrido político con estas opiniones y entre las medidas que piensa adoptar se encuentra la intención de devolver a casa a las miles de andaluzas que, en razón de igualdad, salen a trabajar cada mañana, ya le digo que será difícil que cuente con ningún voto femenino y , probablemente, tampoco con el de miles de hombres, que hace tiempo que empezaron a considerar a las mujeres como compañeras y no como siervas.
Nada tienen que ver en esto los valores familiares, que más que desaparecer por el hecho de que la mujer trabaje fuera de casa, se enriquecen con las aportaciones que puede dar la riqueza cultural adquirida, lejos de la fregona y las cazuelas.
Tal vez el próximo paso que usted de, sea el de sugerir, que al ser las universidades deficitarias, sólo puedan acceder a ellas los hombres, cosa que vendría muy bien a los intereses perseguidos, pues a los ignorantes, se les maneja mejor que a las personas formadas, que no suelen permitir que se las discrimine, sin protestar enérgicamente contra ello.
Señor Arenas, el modelo de familia al que usted se refiere, y que probablemente coincidirá con el suyo, no responde en absoluto, a lo que solemos encontrar cada día en las calles de nuestras ciudades y pueblos, desde hace muchos años.
Afortunadamente, la mujer ya no se encuentra atada a la pata de la cama y ha alcanzado cotas de libertad que le permiten decidir con quién quiere compartir su vida y de qué modo quiere hacerlo, si quiere tener hijos o no, si desea sacarlos adelante sola o en compañía de una pareja, hombre o mujer, y no tiene por ello, que pasar forzosamente por la vicaría, ni mucho menos, renunciar a su vida profesional, que puede armonizar plenamente, con el modelo familiar elegido.
Su visión decimonónica de este asunto, es absolutamente impropia de un líder de cualquier partido moderno y resulta absolutamente ofensiva para cualquier mujer, sea cual fuere su edad, clase social o creencia, si es parte de la vida actual y se enorgullece de pertenecer a su sexo.
No hace falta ser feminista radical para recomendarle que actualice su posición ante la vida y aconsejarle que sería recomendable, para usted, una retirada inmediata del mundo de la política, ya que no ha sabido crecer mentalmente con los tiempos y se encuentra en una tesitura nada apropiada para quien aspira a representar, también, a las ciudadanas de un país como el nuestro.
Como habrá podido comprender, no podrá usted contar con mi voto y si sale elegido, tenga ya por seguro que usted nunca será mi presidente. No quiero la clase de ayuda que me ofrece y me parece hasta escabroso su atrevimiento, al realizar declaraciones como éstas, en un periódico de tirada nacional.
Si todos sus compañeros de partido están de acuerdo con estos pensamientos, quizá debieran empezar por devolver a la calidez de su hogar a personajes como Dolores de Cospedal, Soraya Saenz de Santa María, o Esperanza Aguirre, que son símbolos de su formación, aunque, a la vez dicen defender esos valores tradicionales, que a ustedes tanto gustan,
Puede que a ellas les convenzan las explicaciones que usted se atreve a dar sobre el futuro de las mujeres y acepten de buen grado cambiar los mítines por la fregona, en sacrificio personal para sacar de la crisis, a los padres de familia que militan en un partido llamado INEM.
Imaginando el futuro que nos aguarda, si usted llega a ser Presidente de la Junta Andaluza, no nos queda otra opción que empezar a temer que los pocos empleos que lleguen a crearse, habrán de ser necesariamente para los hombres, lo cual nos llevaría a una situación que ya se vivió en España alrededor de 1940. Tal vez le gustaría, también, volver a implantar los principios fundamentales del movimiento.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Xenofobia en la escuela

Me despierta el sobresalto de una noticia que me parece oír entre sueños, pensando, por un momento, que no puede ser cierta, en ese extraño estado que produce el tránsito humano hacia la realidad.
La información procede de la Generalitat Catalana, que parce albergar la pretensión de que el Gobierno Central pague los gastos originados por los estudiantes que provengan de otras Comunidades Autónomas del país, en un intento de sufragar el déficit de las Universidades que regentan, con los impuestos de todos los españoles.
Ya sabíamos que el señor Mas y sus correligionarios se declaraban abiertamente nacionalistas y que todas sus gestiones iban siempre encaminadas a una exaltación permanente de un sentimiento plenamente catalanista, pero esta pretensión suya, de llegar a hacerse realidad, introduciría un peligroso elemento xenófobo en la escuela, estableciendo un factor discriminatorio, nada recomendable, colocando a una parte del territorio en una posición demasiado favorable, con respecto a las que habitamos los demás ciudadanos, de lo que, todavía, es este país.
Hemos de incidir nuevamente, sin que haya otro remedio, en la manifiesta cerrazón mental que acarrean los nacionalismos a quienes los practican, cuando se dejan arrastrar por ellos hasta límites que rayan en un fundamentalismo, que empieza a establecer diferencias entre las personas, por el mero hecho de pertenecer a una franja territorial, aunque esta fuera la más poderosa de la tierra.
Establecer barreras económicas que imposibiliten el acceso a las Universidades Catalanas de aquellos que, por la razón que fuere, hubieran decidido formarse en ellas, sea cual sea su lugar de procedencia, impide a la vez, que buenos cerebros puedan, tras terminar sus estudios, establecerse en Cataluña, privando así a su propia comunidad, de poder gozar de excelentes profesionales, cuyo trabajo repercuta en beneficio del bien común.
El radicalismo que demuestran los promotores de esta absurda medida, no cuenta con que, en un futuro, también sus estudiantes podrían encontrar dificultades para matricularse donde decidan, en justo pago a lo que su gobierno hace con los otros y los condenaría a moverse en una especie de gheto académico, que coartaría su libertad para recibir una educación universal, a la que, desde luego, todos tienen derecho.
Mientras los ciudadanos del mundo se proponen derribar cuanto antes las fronteras, para poder acceder a mayores beneficios, sin cortapisas ni yugos represores, estos nacionalismos exacerbados, van cerrando en torno a sí mismos, un círculo cada vez más pequeño, que impide a los hombres crecer, en toda la intensidad que permite, no establecer diferencias culturales, ideológicas o idiomáticas.
Se pierden toda la amplitud de miras que da no hacer distinciones con los demás, aprendiendo las cosas buenas de todos y agradeciendo cualquier aportación que cualquier otro pueda ofrecer, pero quizá, en la pequeñez mental que demuestran, no quepan en ellos, conceptos universales que engrandezcan a la humanidad.
Incomprensible en el SXXI