domingo, 31 de julio de 2011

Al lado del amigo

A pesar de la convocatoria de nuevas elecciones, hoy no puedo pensar en otra cosa que en mi amigo Josep, que se enfrenta a una operación difícil y que no reside en la misma ciudad que nosotros.
Suele la lejanía agrandar las tristezas con un manto de incertidumbre por aquello que no se ve y a menudo nos arrastra a una desgana inducida, que se nos va instalando dentro, en forma de un deseo vehemente de acortar las distancias.
Muchas veces lo he dicho. La amistad es el único sentimiento en el que se es verdaderamente libre y a diferencia del amor, suele acompañarnos durante toda nuestra vida, estableciendo fuertes vínculos de unión, lejanos de intereses u otros sentimientos de posesión, como los celos o la pasión malsana, que terminan con los lazos de las parejas.
Mis amigos son además, seres entrañables con los que tuve la suerte de coincidir en el momento oportuno y que se han ido ganando un espacio donde permanecer, por tiempo indefinido, en ese órgano caprichoso al que todos llaman corazón.
Diseminados por múltiples lugares, son únicos e irrepetibles y cada recuerdo vivido en su compañía, forma parte de un álbum personal que no tiene precio y sin el que, sin duda, no sería yo misma.
Todos y cada uno de ellos, son el motor indivisible sin cuya inercia sería difícil continuar caminando hacia el futuro, o canalizar el pensamiento positivo que da ilusión a lo que me acontece y me rescata de la oscuridad, cuando creía agotadas las posibilidades de volver a ver la luz.
Es impagable la suerte de tenerlos y una obligación inaplazable, estar junto a ellos cuando se les tuerce la suerte y la vida les maltrata con golpes bajos inesperados, que les producen dolor.
Quizá por eso, la importancia de sus historias personales anulan cualquier otra noticia que se cruce en mi camino y se convierte en una cuestión íntima, que me enorgullece sacar a la luz para compartirla con ese misteriosos mundo al que me dirijo a diario, a través de estas pobres líneas que hilvano con dificultad cada tarde.
Porque de vez en cuando, se me rebela la pluma y se vuelve indómita, sin que mi mano sea capaz de llevarla por otros derroteros que los que ella misma establece, descubriendo sin recato aquellas sensaciones para las que desearía cierto recogimiento, produciendo una sensación parecida a la de andar desnuda ante los ojos indiscretos de los lectores, como llevada por un arrebato incontrolable de sinceridad primaria, que abre los ojos a las lágrimas, a la risa, o a cualquier cosa que me acerca a la humanidad de la que huyo cuando miro con objetividad las noticias del día.
El pequeño espacio del que dispongo para trabar los pensamientos que ahora ya no son sólo míos, se ilumina con la sencilla demostración de que soy vulnerable, afortunadamente, a las cosas cotidianas y pequeñas que me rodean y que suelo olvidar cuando me despojo de mi yo, para dirigirme a los desconocidos que siguen lo que escribo y que, seguramente, compartirán también esos momentos que te atrapan, cuando atañen directamente a la gente que quieres.
Hoy estoy con Josep porque no podría estar en ninguna otra parte y mi ánimo no estará sereno hasta que no reciba la información de que se encuentra bien y que todo se queda en un susto pasajero del que algún día, podremos reírnos juntos, en alguno de los lugares que, seguro, visitaremos cuando se restablezca.
Pero mientras, la espera se transforma, como no podía ser de otro modo, en palabras que invaden el espacio que nos separa, reafirmando lo que nos une y que no es otra cosa, que amistad.



jueves, 28 de julio de 2011

Elogio del respeto

Sin duda alguna, es el respeto quien se encarga de hacer que las relaciones humanas funcionen perfectamente y su pérdida, ha ocasionado a lo largo de nuestra historia, cuántos conflictos personales y colectivos han sucedido en nuestras vidas.
No es una virtud suficientemente elogiada, ni por los padres, ni por los maestros, ni por supuesto, desde las grandes instancias que nos gobiernan y parece haber caído en desgracia en los últimos tiempos, como si hubiera desaparecido de nuestro entorno, envuelto en una ola nefasta de mala educación e histeria colectiva.
A lo largo del tiempo, se ha visto siempre como necesario de parte de los más débiles hacia los que están por encima de ellos, en alguna de sus formas de relación. Así, se ha solido exigir respeto de los hijos a los padres, de los padres a los suyos, del alumno al profesor y del más ignorante hacia quienes, por sus conocimientos o profesión, se encuentran en un nivel superior al que ocupa su interlocutor, en ese momento.
Pero se olvida con demasiada frecuencia la otra cara de la moneda y la necesidad de respeto que también tienen los de abajo, para que no se llegue a un conflicto, si surge algún elemento discordante, que necesite discusión para ser resuelto.
También los padres debemos respetar la privacidad e idiosincrasia de nuestros hijos, los maestros de sus alumnos, los médicos de sus pacientes, los Estados de otros Estados, y los amantes de sus parejas.
No es válido el argumento de querer lo mejor para el otro, si el propósito que nos mueve es el de hacer prevalecer nuestra opinión, equivocada o no, llegando a reprimir con ella la voz que se alza en nuestra contra defendiendo otros argumentos. En este caso, suele ser aconsejable dialogar sin olvidar que el otro es también libre de mantener sus propias premisas y que en caso de no llegar a un acuerdo, siempre será mejor respetar la diversidad de criterios, que caer en el error de enzarzarse en discusiones paralelas que nunca llegarán a un punto de consenso.
Se evitaría mucha violencia si fuésemos capaces de utilizar el respeto como algo inherente al ser humano, sin dejarnos embaucar por ambiciones de gloria personales o colectivas y el camino del futuro sería mucho más gratificante, si fuera establecido como norma de convivencia el respeto a los otros, sin excepción alguna, incluso como ley añadida a cuántas rigen nuestro modo de vida.
Es muy posible que esto que digo, naturalmente, no interese a aquellos que hacen de la tiranía un modo de hegemonizar lo que tocan y que a los que manejan el poder les parezca mucho más fácil la dominación, por el medio que sea, que el entendimiento.
Pero es que lo suyo, es la mayor pérdida de respeto que puede darse en el mundo que vivimos, pues demuestra un aprovechamiento interesado de los resortes de poder, para una alienación generalizada de la sociedad actual, que ni siquiera se plantea reclamar su derecho a ser respetada por sus gobernantes, como primera regla del juego político.
En este negro periodo de la historia, el respeto debe ser la primera reivindicación del hombre moderno que, para empezar ha de hacerlo real en su entorno más cercano, e ir escalando posiciones para ganarlo en estancias superiores, sin límite alguno, ni techo en su exigencia.
Da igual a qué pueblo o nación pertenezca, a qué raza, religión o rama profesional, e incluso de qué clase social proceda, porque el derecho a ser respetado y la obligación de respetar son principios éticos fundamentales para un mejor desarrollo de la especie.

miércoles, 27 de julio de 2011

Un inoportuno recorte

Se anima la cosa política con los resultados de las nuevas encuestas, que dan al PSOE de Rubalcaba un avance de tres puntos con respecto al PP, no se sabe si cómo premio a su recién estrenada candidatura o por que se tienen en cuenta méritos de antaño, pero enseguida se nota cierto ensombrecimiento en las filas de la derecha, que temen lo que pueda venir, si finalmente se agota la legislatura.
Pide ahora Don Mariano un aplazamiento para el pago de las deudas de los Ayuntamientos y Comunidades heredadas o no heredadas, alegando que el retraso de los cobros a dichas entidades, no influiría para nada en la economía del Estado, lo que provoca como mínimo, una sonora carcajada por parte del ciudadano de a pie, que no está dispuesto a sufragar nuevos dispendios de la clase política y que además, no tiene derecho a ningún aplazamiento, si el paro le lleva a no poder pagar la hipoteca, o cualquier otra deuda contraída a la que no responda.
Los otros, ciertamente crecidos con la buena nueva de su recorte en intención de voto, oyen como quien oye llover las palabras del líder popular y le animan a hacer frente a los problemas que vaya encontrando allá donde le toque gobernar, poniendo en práctica su nunca revelado plan contra la crisis, pero sin moratorias.
Mientras, las cifras macroeconómicas siguen su nefasta danza ininteligible, colocando la espada de Damocles sobre la nuca de los gobiernos europeos, sin que por supuesto los grandes pierdan un ápice de poder adquisitivo, aunque revienten las bolsas, o los hermanos pobres aumenten su nivel de miseria, hasta límites impensables.
Suben las temperaturas considerablemente y lo que en realidad todos necesitamos con urgencia es ausentarnos por unos días de nuestras respectivas realidades, o al menos, disfrutar del silencio anormal de las ciudades de origen, abandonadas por las masas, en busca de destinos más gratificantes.
Más de uno, daría cuánto tuviera por ver qué expresión se les quedaba a los populares, si finalmente no son capaces, tampoco esta vez, de alzarse con el poder en las generales del año que viene. Ha sido tanta su soberbia, su pavoneo por los escenarios de todo el territorio, vendiendo la película de su supuesta implicación en los temas sociales, tendiendo su mano paternalista a los débiles, como única salvación a los múltiples problemas que les afectan, que han terminado por quedar en evidencia, en cuanto se ha podido comprobar que su gestión no da los frutos que prometían, ni tiene visos de llegar a darlos.
Se han ido librando de las críticas porque no detentaban el poder en los peores momentos de la crisis, pero ahora que se han hecho con multitud de Ayuntamientos y Comunidades, la indignación popular será sin duda, rápidamente redirigida hacia su gestión y pronto se verá en qué medida son capaces de conservar su nefasto orgullote raza.
Algún día habría que recopilar todos los nombres de los implicados en casos de corrupción en los últimos tiempos y prestar enorme atención a la filiación política en que se desenvuelve cada uno de estos elementos indeseables. Aunque quizá esquilmaron los recursos comunes por nuestro bien y nosotros, en nuestra ignorancia, no somos capaces de entenderlo.

martes, 26 de julio de 2011

La vida sigue igual

Se van esfumando aquellos poderes que se atribuía a sí mismo el PP antes de las Municipales y para asombro de los que utilizaron el voto de castigo contra el gobierno, nada ha cambiado en los territorios ganados por la derecha, e incluso tiene visos de poder empeorar.
La varita mágica que esgrimió el señor Rajoy, prometiendo una pronta resolución de los problemas a los incautos ciudadanos que quisieron oírle, parece haber perdido su capacidad de hacer milagros y deja a su dueño en bastante mal lugar, si se tiene en cuenta que las elecciones generales están, como quién dice, a la vuelta de la esquina.
La caída sin honor de Camps en Valencia, ha contribuido en gran modo a mostrar el enorme problema de corrupción que padece una gran mayoría de militantes de la derecha, cuya lista va aumentando día a día, haciendo tambalearse la imagen de supuesta honradez que pretenden dar de cara a la galería.
Así que es para ellos primordial ese adelanto electoral que con tanta insistencia reclaman, porque de prolongarse el mandato de Zapatero, aún podrían aparecer nuevos casos parecidos al Gurtel, ensuciando sin compasión el expediente de más de un peso pesado popular y poniendo el acceso al poder, francamente difícil.
El hecho de que no se atrevan a presentar una moción de censura, resulta así mismo, bastante sospechoso. Uno no sabe nunca si no lo hacen por miedo a fracasar o porque en el fondo subyace un sustrato de preocupación por encontrar un vacío en las arcas del Estado, similar al que dicen haber descubierto en Comunidades como Castilla-La Mancha, según sus propias fuentes.
También cuenta en su contra el paso del tiempo, pues si no se dan prisa en dar al pueblo resultados de su gestión en forma de puestos de trabajo y ayudas sociales, la ilusión que vendieron desde los púlpitos del territorio nacional, quedará enterrada entre las deudas de los Ayuntamientos y los papeles de los procesos incoados contra sus correligionarios corruptos.
Ahora, por ejemplo, se nos pide ayuda para Caja Mediterranea, curiosamente situada geográficamente en uno de sus feudos de poder, y la ciudadanía vuelve a ver con indignación cómo se van los fondos generales en socorrer a la banca y no en frenar las cifras de parados que siguen soportando estoicamente, la indignidad de su modo de vida cotidiana.
Y todavía se atreve a decir Rajoy que si llega a ser Presidente, prestará mucha más atención a los mandatos europeos, como si el sacrificio aportado por las clases trabajadoras no hubiera existido y nos amenazara con mayor austeridad y nuevas medidas en nuestra contra.
Pronosticar tiempos peores, sería quedarse corto, sobre todo si se analizan ciertas actitudes demostradas ya por los recién llegados a las instituciones municipales, como por ejemplo su férrea oposición a que los alcaldes dejen de ser, a la vez, parlamentarios, para ahorrar uno de sus sueldos.
Hay que sentirlo por los infelices que creyeron que todo cambiaría al día siguiente de la toma de posesión de los puestos y dejar claro que las derechas, jamás hicieron nada a favor de las clases humildes.

lunes, 25 de julio de 2011

En la brecha

Todavía sobresaltados por la tragedia ocurrida en Noruega, nos causa una enorme alegría volver a ver cómo se puebla la Puerta del Sol de Madrid, con la llegada desde todos los puntos de España, de integrantes del Movimiento 15M.
Los grupos, integrados mayoritariamente por jóvenes, no se dejan vencer por la natural apatía del verano y siguen firmes en sus reivindicaciones, sin que su indignación decaiga con el cierre del curso político.
Son muchas las asignaturas que han quedado pendientes a sus señorías y una multitud de temas los que necesitan urgente revisión, para que los sufridos ciudadanos podamos siquiera volver a intentar un acercamiento con nuestros representantes, sin que el aciago recuerdo de la reforma laboral y la ola de corrupción que nos circunda, nos impida retomar la confianza perdida en el duro camino recorrido durante los tiempos de la crisis, cuando descubrimos nuestra soledad y el abandono en el que nos habían dejado aquellos en los creímos una vez.
Si la coordinación del Movimiento no acaba por diluirse en la nada y permanecen las ganas de transformar enérgicamente el sistema que padecemos, es posible que cuando el verano termine, hayan sido redactadas una serie de sólidas propuesta, salidas de las exigencias populares, que puedan ser reclamadas ante los organismos oportunos para ser atendidas a la mayor urgencia.
Ya vivimos al margen de las luchas partidistas que se producen a diario entre los partidos mayoritarios y hemos de confesar que nos importa poco quién se acabe sentando en la Moncloa, si no da un vuelco radical a la dependencia de la economía europea, e instala una reforma total en las políticas laborales y sociales, que son, en el fondo, las únicas que nos atañen en nuestra vida diaria.
No parece que vayan por éstos derroteros, ni el reservado Rajoy, ni el recién proclamado candidato Rubalcaba, pues uno promete acelerar cualquier reforma impuesta por los socios capitalistas de la comunidad y el otro, si no quiere caer en grave contradicción, tendrá que continuar lo ya iniciado por su antecesor, mientras él ocupaba el cargo de ministro.
De todos modos, siempre se pueden forzar las situaciones si se juegan bien las cartas. De esto saben, y mucho, nacionalistas catalanes y vascos, que no dudan en rizar el rizo para alcanzar cualquier objetivo que se propongan, y la experiencia demuestra que acaban consiguiendo sus metas, en la mayoría de los casos.
Se abre ahora una durísima etapa de reflexión para nosotros, porque si en nuestras peticiones nos acercamos demasiado a la utopía, a nuestros experimentados políticos no les dolerán prendas en tacharnos de locos, como excusa para negarnos lo que reclamemos y si nos quedamos cortos, acabarán por taparnos la boca con cuatro concesiones pequeñas, condenado al movimiento al ostracismo, en la primera ocasión que tengan.
Creo que en este caso se impone la astucia como arma principal, para poder seguir el camino iniciado con tanto entusiasmo, por miles de personas anónimas.
Está claro que en la unión está nuestra fuerza, pero a la vez, necesitamos orientar con sabiduría qué prioridades se consideran estrictamente necesarias y cuáles pueden ser consideradas como menores, porque puede que afecten a colectivos más pequeños.
Es momento, creo, de abandonar el ambiente festivo de las concentraciones y buscar seriamente las vías por las que llegar a conseguir avanzar en este podrido mundo de intenciones fraudulentas.
Muchas personas están esperanzadas en aspirar a un futuro mejor y ponen su grano de arena, como pueden, para que entre todos podamos conseguirlo y no vuelvan a hipnotizarnos con promesas que nunca llegarán a cumplirse,

domingo, 24 de julio de 2011

Terror nazi en Noruega

La paz habitual de una tarde cualquiera, se rompía en mil pedazos en Noruega, a causa de una cadena de atentados, que empezaban con una enorme explosión en la sede de su gobierno, a la cual se sumaba el asesinato indiscriminado de casi una centena de jóvenes, que asistían a una reunión de ideología liberal, en una isla cercana a Oslo.
Tras la confusión de los primeros momentos, en que incluso se barajó la hipótesis de un atentado islamista, la policía no tardó en detener a un hombre de treinta y un años, que confesó la autoría de ambas acciones, alegando su disconformidad con la convivencia multirracial que está teniendo lugar en Europa.
Sin mostrar síntomas de arrepentimiento por lo que según él, consideraba como un acto necesario, también manifestó ser amante del nazismo y su afinidad con grupos integrantes de esta tendencia, asentados en el viejo continente, con los que se comunicaba asiduamente a través de la red.
La frialdad con que ha llevado a cabo la matanza, que los supervivientes relatan, aún aterrorizados, como cargada de saña y sin compasión, hace creer que la preparación de los atentados ha sido larga y meticulosa, sin dejar cabos sueltos a la espontaneidad y sin dar la más mínima posibilidad a los asesinados en la isla de recibir ayuda alguna, ya que las fuerzas de seguridad se encontraban atendiendo a los heridos de las explosiones y no pudieron prever que lo verdaderamente dañoso se estaba produciendo, al mismo tiempo, en otro lugar.
Lo ocurrido en Noruega, viene a ser un síntoma más del resurgimiento de neo nazismo en Europa y vuelve a dar la razón, ahora de forma contundente, a los que aluden a la permisividad de los gobiernos con este tipo de organizaciones, que debieran estar prohibidas, por ley, desde que se conocieron sus “hazañas” en los campos de exterminio, después de la segunda guerra mundial.
Queda claro que sigue vivo el deseo de que desaparezcan de la faz de la tierra de todos aquellos que pertenecen, según la doctrina de estos fanáticos, a razas inferiores y que están dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad que se les presente para hacer realidad su sueño de superioridad étnica, sin que importe cuántos inocentes hayan de sucumbir a manos de su justicia ciega.
Aunque el autor confeso de la masacre ha declarado haber actuado en solitario, no sería de extrañar que una serie de cómplices aún libres, hubieran colaborado en su locura, como parte de una conspiración en contra de la oleada de inmigración que estamos recibiendo, a raíz de los sucesos ocurridos últimamente en los países del Magreb.
La racionalidad demostrada por los pueblos escandinavos, no debe ser ahora motivo válido para que toda la dureza de la ley no caiga sobre este iluminado, cuyo abogado seguramente basará la defensa en locura, adjudicándole la máxima condena que se contemple en Noruega y moviendo con rapidez a su gobierno a plantearse seriamente la ilegalización de estos grupos radicales que pueda haber en su territorio.
También Europa al completo debe pararse a examinar detenidamente qué clase de individuos se mueven por los derroteros políticos de sus naciones, aprovechando ahora el agónico momento de crisis que vivimos, para hacer despertar al monstruo dormido del nacional socialismo que representó Hitler, y que tan espantoso recuerdo dejó escrito para siempre en la historia.

jueves, 21 de julio de 2011

El nombre de cualquiera

Según las estadísticas, un gran número de las víctimas de violencia de género en nuestro país, se hallan en una franja de edad comprendida entre la adolescencia y los treinta años.
El último asesinato machista contabilizado, se acaba de producir en la persona de una niña de dieciocho años, que ha fallecido a causa de la brutal paliza recibida de parte de su pareja, sin que se aprecien en el cadáver señales producidas por ningún tipo de arma.
La saña demostrada por el asesino sobrepasa cualquier calificativo posible y muestra gráficamente toda la dureza y crueldad de este tipo de acciones contra mujeres absolutamente indefensas, dejando una imagen desoladora difícil de superar, si se analiza el crimen paso a paso, sin que se pueda encontrar una explicación que atenúe el móvil del suceso.
Matar a otro, hombre o mujer, pero en este caso en la más tierna flor de la vida a puñetazos, patadas y golpes, requiere un sadismo atroz y una enorme dosis de odio, del todo injustificable si uno se detiene a pensar en la inocencia que se tiene a los dieciocho años y muestra lo espantoso que debe haber sido el camino recorrido por esta chica, hasta llegar al momento en que se produce la mortal agresión.
Probablemente, como todos los implicados en la violencia de género, el presunto asesino acabará alegando una locura transitoria, como eximente de su culpa y mostrará un fingido arrepentimiento, aduciendo cuánto quería a la víctima hasta el momento en que perdió la razón.
Pero ha de quedar claro que la definición del amor no puede contemplar, en ningún caso, ni la más mínima dosis de violencia, ni ha de confundirse con el afán de posesión que sobre las mujeres, creen tener los que se sienten dueños y señores de las vidas ajenas y sobre todo, ha de erradicarse a la mayor brevedad posible de las mentes jóvenes, el hecho de que los celos o la necesidad de control, son necesarios cuando se establece una relación de pareja, Ni son una señal de hombría, ni demuestran un interés mayor por la mujer, a la que se mancilla gravemente con este tipo de actitudes.
Aconsejar a las adolescentes benevolencia con la violencia verbal, psicológica o física ejercida sobre ellas por parte de los que serán sin dudarlo, los maltratadotes del futuro, supone un gravísimo error que situa al adulto que lo hace, en un plano de complicidad con el agresor, cuyos primeros escarceos disculpan.
Una nueva educación ha de ser llevada a la práctica por los padres, corrigiendo equivocaciones establecidas como norma durante siglos, en el caso de los varones, y advirtiendo severamente a las hijas de que deben abandonar inmediatamente cualquier relación en la que se empiecen a producir actos violentos, e incluso denunciarlos, si acaban por convertirse en cotidianos o derivan al acoso.
Las instituciones tendrían que hacer un especial seguimiento de la violencia de género practicada sobre las niñas, que obnubiladas por la supuesta virilidad de ciertos adolescentes que traspasan la línea del respeto como afirmación de su hombría, acaban por verse anuladas como personas, aterradas por sus agresores o en el peor de los casos, muertas a manos de los que les juran a diario que las quieren más que a nada en el mundo.
La tolerancia que hasta ahora viene demostrando la sociedad con este tipo de sucesos, no contribuye en nada a la erradicación de esta plaga que invade los rincones de nuestras casas, arrancando la vida a cientos de mujeres que en algún momento empezaron a dejarse humillar. sin que nadie levantara la voz para impedirlo.
El dolor de la familia de esta niña de dieciocho años, merece al menos, la promesa de todos de intentar con contundencia no volver a permitir que sucedan ante nuestros ojos nuevos casos parecidos a este.
No cabe aquí la cobardía ni la prudencia, porque la joven que acaba de morir podría llevar el nombre de cualquiera que hubiera tenido la mala suerte de tropezar con una bestia como ésta.