miércoles, 19 de septiembre de 2018

Lo que nunca debió existir




Después de que hayan pasado casi cuarenta años desde que se instaurara en este país la Democracia y de que hayan circulado por Moncloa , siete Presidentes de Gobierno, al mundo de la política parece haberle entrado mucha prisa por terminar con los aforamientos que han constituido un privilegio para todos ellos desde el principio y que  los ciudadanos de a pie, juzgamos siempre como un asunto que nunca debió aprobarse, tal y como está expuesto, simplemente porque brindaba una especie de inmunidad  a unas doscientas cincuenta mil personas, si añadimos representantes policiales,  de la judicatura y la Casa Real, violando gravemente el derecho de  ante la justicia, que a todos debiera asistirnos de la misma manera.
Durante años, pero sobre todo en los últimos tiempos, hemos asistido atónitos a una serie de casos de corrupción, fundamentalmente relacionados con el mundo de la política, en los que por el hecho de ser aforados, muchos sospechosos se las han venido ingeniando para   evitar con total desfachatez, el hecho de poder ser imputados en estos delitos, estableciendo ante ellos una barrera infranqueable que les ha protegido de sentarse en los banquillos que ocupaba la gente corriente, provocando en la población en general, una suerte de indignación, que  pretende corregirse, en parte, pues los Partidos establecen criterios distintos, que no terminan de convencer  a los que creemos firmemente en una igualdad real de nuestros derechos.
Esta serie de prerrogativas de que disfrutan estos doscientos cincuenta mil aforados y que recuerdan ostensiblemente a las que disfrutaban los nobles en la Edad Media, no admiten ser afrontadas con medias tintas o contemplando exclusiones personales o motivadas por si los delitos que pudieran cometerse tuvieran que ver con el ejercicio de sus funciones o con la vida privada de cada cual, sino que deben ser eliminadas en su totalidad y de raíz, pues suponen un flagrante agravio comparativo con el resto de las personas que formamos parte de esta Nación y que nos vemos obligados en todo momento a someternos a los dictados de la Ley, si no queremos terminar siendo juzgados por Tribunales ordinarios que decidirán si somos culpables o inocentes de los delitos de que estuviéramos acusados.
Perderse en  disquisiciones absurdas o dividir en apartados distintos a los aforados, estableciendo entre ellos categorías o pretendiendo mantener la idea de la inviolabilidad de los miembros más relevantes de la Monarquía, resulta simplemente inaceptable, en cuanto se recuerda que vivimos en pleno siglo XXI y que ya de por sí, la Institución representa un reducto feudal sencillamente obsoleto y más aún cuando circulan por todas partes rumores de que el Rey emérito podría haber estado, presuntamente, cobrando comisiones indebidas y manteniendo durante años, cuentas en paraísos fiscales, mientras los demás nos enfrentábamos a la dureza de los peores años de la crisis, acusados además, por Rajoy y los suyos, de haber intentado vivir por encima de nuestras posibilidades, culpabilizándonos sin decoro, de todo cuánto estaba ocurriendo.
Lo que estaban haciendo una buena parte de estos aforados entretanto, como apropiarse indebidamente de fondos públicos, o extorsionar a los empresarios para obtener dinero negro destinado a financiar ilegalmente Campañas electorales o  simplemente al enriquecimiento personal obtenido a través de la evasión o el blanqueo, ha costado al bolsillo de los ciudadanos, que se sepa hasta ahora, una cantidad aproximada a los ochenta mil millones de euros, aunque al no haber podido juzgarse aún a muchos de los implicados, a causa de su aforamiento, no podemos calcular totalmente el montante de las operaciones fraudulentas que se han venido desarrollando a través de estas tramas, que seguramente nunca conoceremos.
Por ello y porque en conciencia no creemos que La Constitución actual haya de ser un documento intocable, cuyo contenido haya de permanecer tal como está, indefectiblemente, la cuestión de la supresión total de los aforamientos, no admite negociación o discusión, pues lo que los ciudadanos deseamos es que se nos considere exactamente iguales a todos los efectos, ante la Ley, sin que pueda haber, ni siquiera uno solo entre nosotros, que por cuestiones de apellidos o cargo, sea sostenido en volandas, disfrutando de este tipo de privilegios.
Si para ello se impone una Reforma urgente de la Constitución, que se haga y a ser posible, aprovechando la oportunidad para poner al día otras muchas injusticias que en  ella se contemplan y que aunque puede que fueran útiles en el momento en que se elaboró, los años transcurridos y los cambios naturales producidos en el país, se han encargado de invalidar, lógicamente.
Yo aconsejaría a Pedro Sánchez que no incurriera en el mismo error  que su antecesor y que se interesase todos los días en saber lo que piensa el pueblo, porque en el fondo, es la opinión de los ciudadanos la que suma o resta poder y los políticos, todos sin excepción, son simples aves de paso, aunque la mayoría de ellos adolezca del defecto de creer que ese poder les durará para siempre.
Proponga pues, señor Presidente, con toda la valentía que el momento requiera y con la sinceridad que siempre faltó a sus antecesores, una retirada total de los aforamientos. Atrévase. No se arrepentirá de hacerlo.
                                                                                                

martes, 18 de septiembre de 2018

Retrato de la soberbia




Han bastado unos pocos minutos, desde que comenzara la comparecencia de José María Aznar, ante la Comisión que investiga la financiación ilegal del PP, en sede parlamentaria, para que todos los ciudadanos pudiéramos comprobar que los años que lleva oficialmente apartado de la Política, no han conseguido mermar ni un ápice la acritud natural de su carácter, ni mucho menos, su soberbia.
Endiosado como un ídolo  acartonado por el paso del tiempo y mostrando una imagen de consciente frivolidad absolutamente inapropiada en relación con la gravedad del momento, Aznar ha optado por la estrategia del ataque directo, en un intento a la  desesperada por escapar de los golpes continuados que le alcanzaban por todas partes, desde la oposición al completo, llegando incluso a recurrir a la negación de evidencias probadas en los tribunales, como la existencia de una caja B en el PP o que el Partido que presidió se hubiera nutrido de dinero negro proporcionado por empresarios, a cambio de la concesión de determinadas obras y servicios.
Con actitud inaceptablemente chulesca y recurriendo continuamente a esa sonrisa irónica que todos conocemos, desde que fuera Presidente, ha ido  capeando  el vendaval de preguntas que se le venía encima, con cada nuevo interlocutor, aunque sin conseguir que sus respuestas llegaran jamás a ser creíbles, pues su presunta ignorancia de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, en un Partido que gobernaba con mano de hierro, resulta ser un débil argumento, si se tienen en cuenta todos los casos de corrupción que se producían a su alrededor  y que muchos líderes de la Formación conservadora y  un buen número de los empresarios imputados, han declarado en los juicios celebrados que participaba en ellos, activamente.
Su enfrentamiento con Rufián, de Esquerra Republicana, que se ha dirigido a él en el tono habitual de dureza que suele emplear cada vez que se le presenta una oportunidad como esta y que ha llegado a su punto álgido cuando mostrando una foto de José Couso, le ha interrogado sobre su implicación en la guerra de Irak, ha conseguido que por unos momentos perdiera los papeles y que sin responder a la pregunta que se formulaba, acusara directamente y con malas formas al diputado de pertenecer a un Partido golpista, mostrando claramente lo que provoca en él, cualquier asunto relacionado con la crisis de Catalunya.
Hasta dónde habrá llegado su desfachatez, que cuando ha tomado la palabra Toni Cantó, en nombre de Ciudadanos, el diputado manifestaba que tenía serias dudas de que el ex Presidente supiera realmente por qué había sido citado por la Comisión y sobre todo, si verdaderamente conocía la relevancia del trabajo que allí se estaba intentando realizar, poniendo en duda el desconocimiento de los hechos que alegaba, sobre todo teniendo en cuenta que una buena parte de los que habían ocupado cargos ministeriales bajo su mando, se encontraban en estos momentos, imputados por corrupción o siendo  investigados por la justicia, haciendo especial hincapié  en el caso de Rato, que durante años fue considerado como mano derecha y delfín, del ex Presidente.
Aduciendo que nadie puede adivinar lo que podrían hacer las personas que uno conoce, con diez años de antelación a la consumación de determinadas transgresiones, Aznar ha procurado zafarse de la verdadera inatención que guardaba la pregunta, olvidando que todos los ciudadanos recordamos con meridiana claridad  que muchos de los graves delitos de corrupción que esta gente cometiera y sobre todo, la financiación ilegal de las faraónicas Campañas electorales financiadas ilegalmente, ocurrieron cuando él ocupaba la Presidencia del país.
Absolutamente convencido de tener controlada la situación, cuando Pablo Iglesias ha entrado en escena y esperando quizá del líder de Podemos, esa agresividad verbal que a veces utiliza en casos similares a éste, a Aznar se le han roto todos los esquemas cuando se ha encontrado con un interlocutor que empleando un tono ciertamente moderado, no ahorraba sin embargo esfuerzos en ahondar en cuestiones ciertamente incómodas, tratando de demostrar y consiguiéndolo, que el ex Presidente había mentido en varias ocasiones a lo largo de la mañana y recordándole, contundentemente, la obligación de decir verdad, que tienen los que comparecen en Comisiones como esta.
La buena argumentación del líder morado ha logrado, en un momento determinado, que Aznar  iniciara una táctica de clarísima provocación, llegando incluso a mencionar los problemas personales que Iglesias acaba de sufrir con el nacimiento de sus hijos, sin lograr romper la serenidad de  su interlocutor, que ha soportado estoicamente la embestida, provocando en Aznar una especie de ataque de incontrolable ira que ha canalizado por la vía de las referencias a Venezuela e Irán, que usan continuamente, sin poder haberlo probado jamás, los medios de comunicación más afines a las derechas.
Sólo al final, Iglesias se ha dolido de que una figura como Aznar haya podido ser el Presidente de todos los españoles y rogado, terminando su intervención, que tal cosa no pudiera jamás repetirse, pues a su entender, había quedado claro a lo largo de la Comparecencia, la catadura política y moral del que fuera considerado como un referente por las Derechas.
Un rato después, el ex Presidente abandonaba el Parlamento contestando brevemente a las preguntas de algunos periodistas e incluso bromeando con el hecho de que le gustaría volver, aunque para entonces ya saltaba la noticia de que Pablo Iglesias había resultado ser el   claro vencedor de la mañana y el único  capaz de demostrar las mentiras que Aznar había tratado de colarnos, volviendo, como ya es costumbre, a poner en duda nuestra inteligencia.

lunes, 17 de septiembre de 2018

De mi corazón, a mis asuntos




He de reconocer que en los peores momentos de mi vida, siempre me viene a la memoria, no sabría explicarles por qué, La Elegía de Miguel Hernández, cuyos versos he repetido interiormente tantas veces y que se han convertido para mí, en una especie de oración que me reconforta profundamente, proporcionando aire fresco a los pulmones colapsados por la angustia y un reposo al espíritu maltratado que lucha denodadamente por escapar de la angustia o el sufrimiento.
De algún modo, siento una conexión tan especial con este poema de juventud, que Hernández recitara por vez primera en el entierro de su amigo Ramón Sijé,  haciéndose famoso después en todo el mundo y que yo conocí de la  mano de una buena profesora de Literatura, en mis años de escuela, que he llegado a pensar que a pesar del tiempo real que separa aquella época de la mía, en cierto modo, fue escrito especialmente para mí, pues no puedo, sino agradecer a cada uno de los versos que lo forman, la suerte de haber encontrado en ellos, una identificación plena con lo que encierran, dejando a un lado el motivo real por el que fueron escritos y transformándolos, personalmente, en un himno al amor que somos capaces de sentir por todos aquellos que se cruzan en nuestros caminos, a lo largo de nuestras vidas, convirtiéndose en parte indispensable de ella, sin que para ello exista un motivo lógico que justifique que nuestra mirada y nuestras querencias, se posen irremediablemente en ellos.
Tras una noche de reposo, me he despertado esta mañana repitiendo, aún en duermevela, este verso que da título al artículo que hoy escribo y haciendo, como se diría en lenguaje popular, de tripas corazón, me he puesto de pie, con la intención de retomar la tediosa rutina, que siendo como es, reiterativa e invasora silenciosa del ambiente que nos rodea, nos proporciona sin embargo, una sensación de normalidad, que se agradece y mucho, en momentos de excepcionalidad, como el que acaba de asaltarme, por sorpresa, pues no se puede ni se debe, dejarse vencer por la tristeza.
Así que he echado un rápido vistazo a las noticias de actualidad (les confieso que anoche fui incapaz de ver la entrevista que Ana Pastor le hizo al Presidente) tratando de encontrar un hilo conductor del que tirar para retomar el camino habitual que suelo seguir en la mayoría de los artículos que escribo, comprobando inmediatamente que la lucha entre los Partidos españoles continúa siendo encarnizada y que nadie parece dispuesto a rendirse o a reconocer los errores cometidos, a veces con plena consciencia, porque lo único que de verdad parece importar es llegar y permanecer en el poder, aunque para ello haya que cometer todos los pecados capitales que reconoce como tales hasta la Iglesia, traspasando todas las líneas invisibles que marcan la ética o la moral y que debieran ser inviolables, si realmente lo que se quiere es construir un mundo mejor, en el que tengan cabida toda clase de opiniones y pensamientos.
El asunto de los currículos falseados que parece afectar a una buena parte de personajes políticos de peso y que ha salido a la luz, como una riada, desde que se descubriera el caso de Cristina Cifuentes y que ha salpicado después a Casado, que no ha podido ser imputado a causa de su aforamiento, ha despertado las ansias de venganza de los medios afines a las derecha  que  no han tardado en encontrar el modo de hacer dimitir, con toda justicia, por cierto, a la Ministra Montó, cuestión que les ha insuflado una inyección de fuerza para cargar contra la Tesis de Sánchez, cuya autenticidad ha quedado demostrada, sin embargo, tras pasar una serie de pruebas realizadas por la Universidad y también por alguna cadena televisiva, que ha obtenido en su análisis, resultados idénticos.
Ahora acusan PP y Ciudadanos a Sánchez de haber amenazado a los medios que han lanzado la noticia en cuestión, con presentar contra ellos demandas y querellas, llegando a compararle los de Rivera, con Maduro, como si defender el derecho al honor en los tribunales no fuera lo más natural, cuando considerando que alguien te ha calumniado y no está dispuesto a retractarse de ello, no queda otra  salida para poder demostrar tu inocencia.
Tras la entrevista de anoche, el Presidente anunciaba por sorpresa su intención de presentar en el Parlamento un proyecto para que sean anulados los aforamientos de todos los políticos, cuestión que de momento, ha contado con el apoyo inmediato de Podemos y que podría clarificar la postura que con respecto a este asunto de esencial importancia tienen, todos los Partidos representados en el Hemiciclo.
Mientras desde la izquierda se continúa pidiendo explicaciones a Casado sobre su Máster, Aznar comparecerá mañana ante una Comisión que investiga la financiación ilegal del PP y Pablo Iglesias ya ha anunciado su intención de estar presente para interrogarle, por lo que el día se presenta más que interesante, desde este punto de vista, como seguramente comprobaremos.
Nunca antes se ha enfrentado el ex Presidente a nadie con unas perspectivas políticas de calado de la las que representa Podemos.
Estamos impacientes por conocer su reacción cuando tenga, obligatoriamente, que contestar las preguntas de Iglesias, sin poder esconderse en Fundaciones o foros afines a su pensamiento y arropado por el calor de sus incondicionales, como ha solido ser su costumbre, en los últimos años,

domingo, 16 de septiembre de 2018

Canto de esperanza



Una mala noticia sobre la salud de un gran amigo, traslada mi pensamiento muchos años atrás, evocado estos tiempos en que hemos compartido tantas cosas y tantas querencias, apoyándonos mutuamente en los buenos y malos momentos, cayendo y rehaciéndonos y construyendo un camino  que ha mantenido nuestra comunión sin reservas, mucho más allá de las vicisitudes y los cambios sobrevenidos sorpresivamente.
El hachazo, que me ha descompuesto por dentro como si repentinamente  me hubiera roto en dos, deshaciéndome todos los esquemas ya preparados,  sobre los que pensaba escribir, me retrotrae a mi vida interior, haciendo que me reafirme en mi teoría de que las cosas mundanas pierden en un instante toda su importancia, si lo que nos sucede como seres humanos que somos, sensibles al dolor, consigue superarnos de pronto recordándonos nuestra extrema fragilidad y sobre todo, el peso incandescente de nuestra propia conciencia.
Gracias a que creemos en la esperanza y a que nuestro afán de superación nos presta una inestimable ayuda en casos parecidos a este, procuramos recomponernos poniendo nuestras  expectativas en que la suerte y la buena labor de los profesionales de nuestra sanidad logren dar con una rendija por la que pueda entrar un poco de luz que nos saque de las tinieblas, pero el impacto de esos primeros instantes, esos primeros minutos que transcurren hasta que una es consciente de no haber abandonado jamás  la rebeldía y que el deber ahora es apoyar sin tregua la lucha y no rendirse  a los reveses que puedan ir viniendo, te sumen en un mar de incertidumbre y desesperación, difícilmente superables, por la propia naturaleza de la magnitud de los sentimientos.
Comprenderán mis lectores, humanos como yo, simplemente porque pertenecemos a una misma e irrepetible especie, que obvie hoy los temas que pensaba, pues sencillamente han quedado reducidos a una especie de polvo sin  valor, al haber perdido toda su trascendencia, ya que el mero hecho de haber sido capaz de sentarme a escribir, tras haber conocido la mala noticia, ha supuesto, para esta humilde bloguera, un esfuerzo inconmensurable, pues no puedo evitar que los pensamientos  se  un hayan estancado en un bucle de irracionalidad, al que después trataré de encontrar una salida, cuando consiga controlar este vendaval de sufrimiento.
Par alguien que nunca ha sido amiga de la resignación y que jamás ha apartado la mirada de los problemas, habiendo encarado, durante toda la vida, lo malo y lo bueno, de frente, nada hay peor que ese periodo incierto en el que todavía no se ha tomado la decisión del camino a seguir y en el que uno queda paralizado por la acción directa del miedo, como si de pronto se hubieran cerrado todas las ventanas y se produjera en nuestro interior una especie de niebla intensa que nos impide analizar con perspectiva, la realidad de lo que está ocurriendo.
Permítanme dedicar esta tarde, al llanto y a la meditación y también a buscar una tabla a la que agarrarme con todas mis fuerza, para  poder ofrecer en breve a quién ahora más lo necesita, la voluntad de acompañarle en el duro camino que le espera, pues a los compañeros del corazón, hay que brindarles siempre una mano fuerte que les sostenga en los malos momentos y unas palabras cálidas que mitiguen las circunstancias adversas, con amor, pues este sentimiento es el único capaz de ayudar a realizar milagros, que en principio, podrían considerarse imposibles.
En este mundo extraño, por su incondicionalidad, de la amistad, en el que uno entra y se queda al lado de determinadas personas, aceptándolas como son, sin esperar de ellas nada más que su confianza plena y su afecto eterno, dar es mucho más importante que recibir y cuando se ha compartido toda una vida con seres únicos e irrepetibles, que han convertido tus circunstancias en las suyas y tus alegrías en sus alegrías y  tu angustia en  la suya, resarciéndote con su compañía de otros muchos fracasos y sinsabores, surgidos a lo largo de un viaje que todos hacemos, devolver todo lo que te dieron, procurar el bienestar de aquellos a los que amas o simplemente estar a su lado cuando lo necesitan, ha de ser una obligación inaplazable y una manera de dejar constancia de que estar en el mundo merece la pena, aunque sólo sea por la inmensa suerte de haber conocido a los que llevaremos en  el corazón para siempre, nuestros amigos.

jueves, 13 de septiembre de 2018

La Universidad, a juicio



Para los que tenemos cierta edad y procedemos de familias humildes que se vieron obligadas a soportar durísimas condiciones vitales, entre las  que  destacaba la imposibilidad material de tener acceso a la educación, entonces concebida en exclusividad para las clases más poderosas de la Sociedad, concebir el sueño de que alguno de sus miembros pudiera llegar a cursar una carrera universitaria que le permitiera salir del bucle de pobreza y desolación intelectual en el que se encontraban sumidos nuestros padres y nuestros abuelos, podía considerarse simplemente como una inalcanzable utopía, que algunos, como en el caso de mi padre, con respecto a mí, consiguieron hacer realidad, a base de agallas, lucha y un gran esfuerzo.
La Universidad representaba para nuestros antecesores y por ende, también para los pocos de sus descendientes que logramos entrar en ella, una Institución siempre ligada a la propagación de la Cultura, la Ciencia y la Sabiduría, que otorgaba un prestigio inalterable a los que pasaban por ella, permitiéndoles una libertad de pensamiento y opinión, que no sólo marcaba el camino que cada uno tomaría después en su vida, sino que además moldeaba ,en cierta medida, el carácter individual, pues el hecho de abrir la mente, gracias a las enseñanzas allí recibidas, suponía ya una curiosidad permanente por continuar aprendiendo y una tolerancia con la diversidad, que convirtió a una buena parte de nuestra generación, en personas mucho más valiosas para construir un futuro en el que la lucha por la igualdad de oportunidades para todos, se convirtiera en un hecho.
 Allí dimos nuestros primeros pasos en el dominio de determinadas materias, esforzándonos hasta límites insospechados por no defraudar las ilusiones que en nosotros habían depositado los nuestros y allí también, se nos abrió otro mundo, en el que parecía posible escapar de la oscuridad que dominaba los años de la dictadura franquista, hasta transformarnos en auténticos luchadores que habiéndose zafado de la ignorancia, pelearon sin tregua porque  en nuestro país se instaurara una Democracia y muy fundamentalmente porque a todos nos fueran reconocidos nuestros derechos.
Nadie se habría atrevido a poner en duda en ningún momento que la única manera de obtener una Licenciatura o un Doctorado podía basarse en nada más que en la capacidad de trabajo que cada uno de nosotros tuviera, por lo que la posibilidad de alcanzar un buen expediente, se encontraba directamente  relacionada con la cantidad de horas dedicadas al estudio y la investigación, en lo que constituía un durísimo camino que culminaba con la recompensa de la satisfacción personal que suponía aquella firma que constataba que habías superado todas las pruebas.
Jamás se nos pasó por la cabeza que ninguna Universidad pudiera aventurarse a poner en riesgo el honor de ser considerada como la cuna del conocimiento y menos aún, que aquellos profesores a los que admirábamos y respetábamos, en mayor o menor medida, pudieran pensar siquiera en la eventualidad de dejarse corromper, ofreciendo a cambio de dinero o privilegios, regalos académicos como los que estamos conociendo en estos días, pues obtener una Cátedra universitaria y ganarse el respeto  de la intelectualidad en general y muy especialmente de alumnos y compañeros, requería una implicación absoluta con las reglas marcadas por la Institución y un compromiso inalterable con la decencia y la honradez, pues lo que se jugaban por su criterio, era el futuro de las nuevas generaciones de españoles.
Asistimos atónitos y casi sin poderlo creer a esta degeneración progresiva de aquellos valores que se nos inculcaron y en los que creímos, comprobando que desgraciadamente los tentáculos de la corrupción han llegado también y probablemente para quedarse, a las Universidades públicas del país y algo se nos remueve por dentro, pues el agravio comparativo que establecen estos títulos regalados con el trabajo real de los alumnos que de verdad cursaron y pagaron estas materias, perjudica seriamente a los afectados y no sólo porque otros obtuvieran sin esfuerzo exactamente lo mismo que ellos poseen, con toda justicia, sino porque la imagen de los Centros en que pasaron estas cosas, devalúa gravemente las titulaciones allí obtenidas, restando oportunidades de trabajo a quienes las disfrutan de manera real, sin haberse beneficiado nunca de convalidaciones imposibles, trabajos copiados o notas infladas o inventadas y habiendo asistido además, a todas y cada una de las clases requeridas para la obtención del Máter o Tesis, en concreto.
Resulta pues imprescindible, primero, destapar todos y cada uno de los casos que hayan podido darse a lo largo y ancho del país, sin importar los nombres o cargos que ocupen, los que se han beneficiado de estos regalos habilitados en exclusiva para ellos e investigar, hasta las últimos consecuencias, las tramas de corrupción que pudieran existir en todas y cada  una de las Universidades públicas españolas, inhabilitando para siempre a todos aquellos, cuya participación en estos hechos quede probada, sin permitirles volver al ejercicio de la profesión que tan vilmente han denostado con sus comportamientos.
A los jóvenes que se sientan indignados y decepcionados por todo lo ocurrido, incluidos nuestros propios hijos y nietos, que lograron a través de su trabajo y dedicación, lo que tienen, decirles que les acompaña,  en todo momento, la razón y que la única vía para conseguir que asuntos como éstos no se repitan, es la de hacer efectiva una lucha sin tregua para que se haga pública la verdad, aunque para ello haya que emplear muchas horas en manifestaciones y protestas.
Y a todos los que han colaborado en las tramas, dejándose seducir por los cantos de sirenas que entonaban en sus oídos los políticos, asegurarles que no hay perdón para la pérdida de su honor, pues con sus actos no sólo han cometido los delitos de los que se les acusan, sino que al prestarse a estos juegos, han perdido para siempre su dignidad y han dañado, quizá de manera irreversible, la reputación de la Institución más importante que posee cualquier país, pues sin educación, nada seríamos,


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Diada, Dimisión y partido




En un día cargado de noticias, que comenzaba con la desazón de no saber lo que podía ocurrir en la celebración de la Diada y que todos esperábamos con expectación, por las acontecimientos que se están viviendo en Catalunya es estos momentos, el periódico que dirige Ignacio Escolar sorprendía a primera hora de la mañana publicando una información sobre supuestas irregularidades encontradas en un Master que había cursado la Ministra de Sanidad, Carmen Montó en la Universidad Juan Carlos I, la misma en  la que Cifuentes y también Casado cursaron unos estudios que han sido puestos en tela de juicio y por los que algunos de los profesores que los impartieron se encuentran  actualmente imputados.
Los primeros actos de la Diada, las ofrendas de flores y la evocación de determinadas figuras de importancia en la Historia de Catalunya estuvieron claramente marcados por la reivindicación de que los políticos que se encuentran en prisión, sean liberados de manera inmediata e incluso pudimos ver a la Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que muchas veces ha declarado no ser independentista, luciendo en la solapa un lazo amarillo, que se confundía con la marea de símbolos de este color, que portaban los asistentes, en formas muy diversas.
Un Torra seguramente dirigido por Puigdemont, al que pudimos ver observando atentamentee el desarrollo de los eventos, desde su retiro, sacó de la chistera uno de esos discursos incendiarios, milimétricamente  preparado para la ocasión, en el que reclamaba, por en enésima vez, la proclamación de la República y en el que aconsejaba la gente  no dar ni un paso atrás, mientras Oriol Junqueras, desde la cárcel, hacía llegar un comunicado en el que aconsejaba prudencia y se ponía, claramente, a favor de las negociaciones con el Gobierno español, en la misma línea que ya lo hiciera el otro día Joan Tardá, desde su escaño del Paramento, alegando que no se puede imponer la proclamación de la República, si no se cuenta con el respaldo de al menos un cincuenta y un por ciento de la sociedad, como establecen las leyes por las que se rigen, todas las verdaderas Democracias, en el mundo entero.
Este comunicado, que vino a poner en evidencia la brecha que parece haberse abierto entre los antiguos socios en el camino de la independencia, adquieren sin embargo, en el momento actual, una importancia de hondo significado, pues aclara en cierta medida, que las líneas propuestas por el PdeCat y las de Esquerra podrían llegar a ser bien diferentes y que los segundos serían mucho más proclives a negociar con Sánchez una salida pactada que pusiera fin a los conflictos generados, fundamentalmente, en la sociedad, mientras que los primeros, serían partidarios de continuar el pulso que mantienen con el Gobierno español, seguramente porque si se prestaran a hacer concesiones, el futuro de Puigdemont acabaría por ser bastante incierto.
La manifestación de la tarde, que transcurrió con total normalidad, cosa bastante natural si se tiene en cuenta que la organización había asignado a los participantes, incluso el sitio en el que debían colocarse y que contó, según la Guardia Urbana, con un millón de asistentes, un millón menos que el año pasado, fue al final, eclipsada por la repercusión mediática   que tuvo la Dimisión de Montó, que se precipitó al demostrarse que su trabajo de fin de Master contenía capítulos copiados íntegramente de Internet, de otros trabajos realizados por otras personas.
La inmediatez con que presentó la Dimisión, puso seguidamente en el candelero al recién elegido Pablo Casado, que continúa caminando por una cuerda floja, en el asunto de su Master, que ni mucho menos se ha dado por zanjado, al menos por parte de determinados periodistas y tampoco  por los políticos que desde la oposición, continúan reclamando explicaciones que nunca llegan a producirse.
Casi al mismo tiempo que Montó anunciaba su marcha y que muchos manifestantes daban por terminada su participación en la Diada, empezaba la retransmisión del partido que la Selección española juagaba contra Croacia, que acababa de obtener la segunda plaza en el Mundial de Fútbol, como todos sabemos, por lo que toda la atención del personal en general, pasó repentinamente a fijarse exclusivamente en las pantallas de los televisores, sobre todo desde que dio comienzo el festival de goles que protagonizaron los futbolistas españoles, ahora dirigidos como seleccionador por Luis Enrique y que acabaron marcando seis contra cero.
La euforia que produjo el resultado, reventó la repercusión de las noticias políticas que nos había traído el día, incluidas las previsiones de publicidad que probablemente daban como seguras los organizadores de la Diada y ofreció, cierto respiro a Montó, pues a partir de la finalización del partido, ya no se habló de ninguna otra cosa, más que de la hazaña futbolística en los medios, hasta altas horas de la madrugada.
La particular idiosincrasia de nuestro pueblo es así y como todos admitimos, cuando el fútbol está por medio, lo demás pierde toda su importancia.

martes, 11 de septiembre de 2018

La droga de nuestro tiempo




Se aprueba en Francia una Ley que impide la entrada de teléfonos móviles en las Escuelas y también en algunos cursos de Secundaria, sentando un importante precedente que debiera ser puesto en práctica, en el resto de la Unión europea, pues el uso de estos aparatos, absolutamente generalizado a lo largo y ancho de todo el mundo, está provocando una oleada inmensa de adicciones, que en el caso de los niños y jóvenes, podría, literalmente, llegar a destrozarles la vida.
Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en una especie de autómatas que caminan por las calles embelesados ante las pequeñas pantallas de esos celulares que son, para  una inmensa mayoría de la gente, absolutamente imprescindibles y de los que no somos capaces de separarnos, ni siquiera en las horas de reposo, como si nuestra existencia dependiera in extremis de lo que a través de ellos nos llega y el resto del paisaje que nos rodea, las caras con las que nos cruzamos y los lugares por los que transitamos, hubieran desaparecido de pronto, situándonos en una especie de burbuja insonorizada, en la que nos aislamos radicalmente, llegando incluso a  enojarnos severamente si al tropezar con alguien, se nos interrumpe lo que llevamos entre manos, en esos momentos.
Hemos cambiado el concepto de la amistad, transformando los encuentros periódicos con aquellos a los que amamos por interminables listas de gente que apenas conocemos y por ciertos chats ciertamente nocivos en los que intercambiamos opiniones personales con grupos formados por gente variopinta, con la que apenas compartimos algunos intereses, abriendo nuestra intimidad, nuestro pensamiento y hasta nuestras conciencias, a una nueva forma de comunicación, extremadamente peligrosa y que se mueve en un vacío legal que permite que ocurran a través de ella, todo tipo de atrocidades, en muchos casos irreversibles y todo en pos de una comodidad que sin embargo nos está transformando en seres solitarios y asociales, enganchados a la dureza de una droga que por no ser ingerida, puede parecer  inocua, aunque su abandono inmediato produzca en nosotros efectos similares o peores que los que pudiera sufrir cualquier adicto, por ejemplo, al consumo desmedido de cocaína.
 Si se nos estropea el móvil, se produce, como poco, un drama familiar que no cesa hasta que teniendo posibilidades económicas o careciendo de ellas, corremos hasta el Centro comercial más cercano para hacernos con uno nuevo, asumiendo la consabida deuda de años, con tal de no quedar apartados de este mundo particular que para nosotros han creado, seguramente, con la intención de conseguir una alienación colectiva y hasta podemos entrar en una profunda depresión, si por el motivo que fuere, no pudiéramos en ese momento hacernos con un nuevo celular, con el que seguir navegando,  charlando o jugando, durante horas, sin advertir que en el fondo hemos contraído una espantosa enfermedad, a la que no se conoce otra cura que la de recorrer un largo y doloroso camino hasta llegar a una desintoxicación que muchos no conseguirán alcanzar, recayendo de nuevo, porque así lo propicia el ambiente que nos rodea, en el oscuro pozo de esta droga de nuestro tiempo.
Estas actitudes, que nuestros hijos observan en nosotros prácticamente desde su nacimiento, se convierten pues para ellos, en algo con lo que conviven de  manera absolutamente natural y que a sus ojos reporta sin duda, un placer infinito, provocándoles la necesidad perentoria de imitar los comportamientos de sus progenitores, que además, en una gran parte de los casos, han adquirido la costumbre de entretener a los bebés, poniendo los móviles en sus manos y ofreciéndoles a través de ellos andanadas de música, juegos y color que logran embelesarles, mientras los papás disfrutan tranquilamente de su tiempo libre, por lo que no es de extrañar que en cuanto cumplen una edad que viene rondando alrededor de los cinco o seis años, reclamen con insistencia uno propio, que las familias otorgan con la excusa de poder tenerlos vigilados, en todo momento.
Estamos creando así, una masa ingente de pequeños drogadictos que sufren continuos ataques de ira, en el mismo momento en que se les prohíbe, por alguna razón, el uso de estas pantallas infernales y que ya en muchos casos, cuando alcanzan la adolescencia, se rebelan violentamente contra su entorno familiar, profundamente dañados por esta adicción que se ha convertido en una pandemia, para la que no existe un remedio conocido.
Totalmente ajenos al daño que estamos causando a nuestros hijos y aunque modelar su carácter y educarles corresponde obligatoriamente a los progenitores, ni siquiera nos planteamos la búsqueda de una solución, como si se pudiera delegar impunemente en otros, hablemos de los Gobiernos o simplemente del ámbito de la escuela, la responsabilidad de velar por su salud mental  y las consecuencias que para ellos puede traer el abuso de las nuevas tecnologías.
Por ello, no podemos sino aplaudir las medidas que se estrenan en Francia y exigir, en nuestro caso a nuestros gobernantes, que sigan a la mayor brevedad, también ese camino, pero el espejo en el que se miran nuestros hijos y las conductas que repiten en sus primeros años, son un reflejo de los actos que cometemos quiénes formamos su familia, por lo que resultaría ser extremadamente urgente arbitrar unos mecanismos de reeducación, que ayudara a todos aquellos que padecen esta adicción desenfrenada a la telefonía móvil y otros mecanismos relacionados con las nuevas tecnologías, a escapar, por su propio bien y por el de los suyos, de esta plaga que pone en peligro los principios fundamentales de la confraternización natural y que nos convierte en seres cada vez más instalados en el más absoluto aislamiento.