domingo, 15 de julio de 2018

El Club de los amnistiados




Hace relativamente poco tiempo, cuando Pedro Sánchez era líder de la oposición y presumía de encabezar las aspiraciones de una izquierda que apostaba por la  transparencia frente a la corrupción, exigiendo a Montoro, entonces Ministro de Hacienda con Mariano Rajoy que publicara la lista de los nombres de los que se habían acogido a la muy criticada amnistía fiscal que había aprobado el PP, probablemente no contaba con que los acontecimientos que después se precipitaron, le llevarían en volandas a ocupar la Presidencia del Estado y que sería él quien se vería acuciado por quienes le ayudaron a triunfar en su Moción de censura, para poner cara a todos y cada uno de los que entraron  a formar parte de este Selecto Club, desde el que muchos apellidos muy conocidos, por  razones diversas, en este país, consiguieron blanquear la totalidad o una parte de las inmensas fortunas que habían estado evadiendo hacia Paraísos fiscales, evitando tributar a la Hacienda española aquello que se nos exige a todos los que residimos aquí, anual e ineludiblemente, como contribución solidaria a las arcas de la nación, con fines que supuestamente, se encaminan a beneficiar las necesidades de la mayoría de los ciudadanos.
No suponía seguramente el socialista, que en aquel momento sólo conocía una parte de este interesante listado que afectaba fundamentalmente a gente de renombre del PP, algunos grandes empresarios estrechamente relacionados con la derecha y algún que otro artista descarriado que culpaba de tales desmanes a los consejos de sus asesores económicos, con que con el paso del tiempo llegaría a conocer en su totalidad, debido a la importancia del puesto que ahora ocupa, el registro al completo de todos los implicados en aquél oscuro negocio y menos aún, que probablemente, en él figuraban, al lado de todos aquellos a los que había acusado directamente de traición, alguno o muchos de los que fueron o aún son parte de la Formación a la que él mismo pertenece.
Seguramente por este motivo, la nueva Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, optaba anteayer por minimizar la importancia de las declaraciones de Corinna sobre el Rey emérito, en las que aseguraba que había formado parte de los amnistiados y se apresuraba a defender como inalienable el derecho a la intimidad que según ella marca la ley, para silenciar, sine díe, todos esos nombres que sin embargo, tanto interesa conocer a toda la Sociedad y que con toda probabilidad tendremos que esperar a saber, como viene ocurriendo desde hace unos años, a través de la prensa.
Esta incoherencia, que resulta ser la primera que pone en duda la credibilidad del discurso del nuevo Gobierno, no complace sin embargo, en modo alguno a todas aquellas Formaciones que superando miles de escollos le auparon hasta el puesto más importante de la Nación y empequeñece, a la vez, la importancia de todos los gestos que ha venido protagonizando Sánchez desde su llegada a la Moncloa, pareciendo que la limpieza y la honestidad pierden cierta relevancia cuando afectan directamente a personajes cercanos a su ideología, a los que quizá merece la pena tapar, en pro de la defensa de la imagen que se pretende dar del PSOE, en estos precisos momentos.
Pero todas estas disquisiciones, que suelen ser propias de casi todas las Formaciones políticas y que por cierto, se convirtieron en rutinarias mientras gobernaba el defenestrado Rajoy, terminan indefectiblemente por  pasar factura a los que las practican, cuando la verdad se abre paso a empujones, sobre los intentos de manipulación que se ejercen, poniendo en duda la inteligencia de los ciudadanos y una buena prueba de ello la tiene Sánchez en el final que ha tenido su antecesor y que pudiera ser el mismo que a él le aguarde, si se posiciona al lado de los que consideran que los intereses de los Partidos se encuentran por encima de los de los ciudadanos, cometiendo el error garrafal de olvidar que somos los que formamos parte de esta sociedad, los que aupamos o nos deshacemos, a través de nuestros votos, de nuestros Presidentes.
Mal empezamos, si aquellas promesas que hicimos en el pasado y cuyos contenidos defendimos con la vehemencia que suele dar el hecho de considerar que llevamos razón, quedan relegadas a un segundo plano cuando por cualquier motivo, se vuelven en nuestra contra, colocándonos en la tesitura de tener que elegir sobre si debemos llegar hasta el final, aplicándolas hasta las últimas consecuencias, o si debemos optar por que el tiempo suavice los efectos de agresividad que suelen caracterizar a los primeros momentos, a la espera de que los problemas vayan desapareciendo poco a poco, engullidos por la inmediatez de otros más graves que puedan ir ocurriendo.
Pero esta equivocación garrafal dónde las haya, que ya cometieron casi todos los Presidentes que antecedieron en el cargo Sánchez, con mayor o menor fortuna, puede tener efectos mucho más evidentes cuando se olvida que sólo se cuenta con 84 diputados en el Congreso y que son absolutamente imprescindibles los apoyos de los demás, si se quiere afrontar con éxito el tiempo que resta de legislatura  y sobre todo, conservar intacta o acrecentar la confianza de los que somos y seremos, por derecho, electores y que habíamos puesto todas nuestras esperanzas en que este Gobierno y sus socios tendrían tolerancia cero con los casos de corrupción, afectasen a quiénes  afectasen y cayesen quiénes cayesen.
Nos defrauda y de qué manera, Pedro Sánchez, negándose a publicar todos los nombres de los amnistiados que esperábamos conocer bajo su mandato, más que nada por aquello del agravio comparativo y desdibuja, esa buena impresión que hasta ahora, por sus acciones, nos estaba ofreciendo, quizá porque la desaparición temporal  de la escena política  del azote Iglesias, ha hecho que el equipo de sus asesores se relajen en sus posiciones, cosa que ni queremos, ni podemos admitir, los que pusimos toda nuestra ilusión  en que las cosas cambiarían radicalmente, ahora que habíamos conseguido apartar a la derecha del Gobierno.
Resulta pues, imprescindible encontrar la manera de ofrecer esta importantísima información sobre los nombres de estos amnistiados, que no podemos olvidar que antes fueron evasores y que no haya que esperar a que ocurra lo que más temprano que tarde puede pasar y es que esta lista negra y oculta se filtre a la prensa y acabemos por conocerla a través de los medios de comunicación y no, como sería de desear, por la boca de un Presidente que se definía a sí mismo, como un hombre honrado y decente.

jueves, 12 de julio de 2018

Impunidad real




La epidemia de corrupción que viene afectando a este país durante los últimos años y que han propagado cientos de personalidades políticas de todo rango y condición, sirviéndose del dinero público para su disfrute personal y evadiendo a paraísos fiscales, a través de curiosos testaferros, la totalidad del montante de sus inmensas fortunas, ha traspasado todos los límites éticos y  morales que se podían imaginar, convirtiéndose en una reacción en cadena a la que se han ido sumando a diario más personajes relevantes, que en algunos casos han sido juzgados por la justicia, pero que en otros, permanecen en una especie de limbo, en el que parecen encontrar un reducto  de seguridad que les garantiza, no sólo continuar disfrutando de los privilegios de una buena vida, sino también, la certeza de que aunque fueran detenidos, nadie podría obligarles nunca a tener que devolver la totalidad de los bienes sustraídos y evadidos, a lo largo del tiempo.
Por muy alto que apuntemos en la escala social, nadie parece estar exento de caer en la tentación de llevar a cabo estas malas prácticas que nos perjudican a todos y ayer, OK Diario, publicaba unas grabaciones obtenidas en una reunión mantenida entre la que fuera calificada como “amiga especial” del Rey emérito, Corina, Villarejo y el que fuera Presidente de Telefónica, Villalonga,  en las que se habla abiertamente de que Juan Carlos poseía cuentas en paraísos fiscales, propiedades que había conseguido poner a nombre de la propia interlocutora, incluso sin su consentimiento e incluso del cobro de comisiones por pate del antiguo monarca en las obras de los trenes de La Meca,en  las que estaba implicado también Villar Mir, que se encuentra imputado por la justicia.
 Cuenta además  la ilustre amante que  Juan Carlos era la cabeza pensante del Caso Noos, en el que Urdangarín jamás se hubiera atrevido a dar un solo paso sin haber consultado antes al entonces Rey y que al verse de pronto salpicada por tal asunto y haberle increpado directamente sobre lo que le estaba ocurriendo, el Rey respondió literalmente con la frase “ la sangre pesa”, insinuando que efectivamente prefería verla imputada a ella, que a su propia hija y a su yerno.
No olvidemos que cuando sucedieron estas cosas el monarca gozaba de una total inviolabilidad y que por el cargo que ocupaba, no podía ser llamado ni imputado por la justicia, aunque el Juez Castro, que ya insinuó en su momento que para él quedaba clara su implicación, no tuvo a mano los medios que hubiera necesitado para intentar, al menos, hacer justicia.
Nos preguntamos con cierta curiosidad qué habrá pensado el Fiscal Horrach, cuando haya escuchado estas grabaciones y si será capaz de seguir manteniendo el argumento de la inocencia de la infanta Cristina, que le situó en el plano de una especie de abogado defensor y que le costó la enemistad con el juez instructor para siempre, ahora que se aportan estas pruebas que ya están siendo investigadas, para comprobar su autenticidad y en las que se deja meridianamente clara, no sólo la participación de la Infanta, sino también la de su padre, según cuenta en primera persona quién es esos momentos mantenía una relación íntima con el emérito.
Llegados a este punto y habiendo comprobado que durante todo el día de ayer, la casa real ha estado manteniendo un profundo y sospechoso silencio, no cabe, sino plantearse si estos hechos van a ser o no investigados por la fiscalía anticorrupción o si el que fuera durante casi cuarenta años Rey de todos los españoles, continúa, aun estando ya retirado, disfrutando del privilegio de poder actuar impunemente contra las leyes, incluso cuando sus acciones atentan directamente contra todos los ciudadanos.
Sumergidos en una burbuja inviolable que les salvaguarda indefectiblemente de todo aquello que pudiera perjudicarles de algún modo, los miembros de la realeza gozan incomprensiblemente del privilegio de ser intocables, cuestión que establece un terrible agravio comparativo con el resto de una Sociedad, a la que se le impone la obligación de aceptar como sistema de Estado a una Monarquía, que por las acciones llevadas a cabo por algunos de sus miembros, no merece siquiera, el más mínimo de los respetos.
La Ley, que ha de ser necesariamente igual para todos y que debe actuar de manera implacable en todos los casos, ciega ante el peso de los apellidos, los cargos y los rangos, no puede y no debe dejar pasar la ocasión de demostrar que su funcionamiento es impecable y tiene la obligación de investigar la certeza o no de las durísimas afirmaciones que se vierten, contra Juan Carlos, en  las grabaciones que estamos oyendo y actuar en consecuencia, aunque el implicado se llame Borbón y haya ocupado el trono del país, durante un largo periodo de tiempo.
Dejar pasar esta ocasión, sería como admitir ante los ciudadanos que hay una justicia distinta, según el caso que se dirima y también que para ciertas personas, es posible moverse en total impunidad, sea cual fuere la naturaleza de los delitos que cometan y aunque con ellos estén perpetrando una traición flagrante, a los principios que juraron cuando accedieron al cargo que ocuparon, ante todos los españoles.
A estas horas, en las que también nos enteramos de que Alemania concede la extradición de Puigdemont a España, por un delito de malversación, la noticia está sin embargo, en las oscuras andanzas del que fuera nuestro antiguo Rey y en conocer, en profundidad, hasta dónde habría podido llegar esta nueva trama de corrupción que hoy se descubre, cómo no, a través de la prensa, porque si los delitos de que se habla en estas cintas pueden probarse, quizá habría llegado el momento de preguntar a los ciudadanos, en Referendum, si la Monarquía debiera ser sustituida por una República.

miércoles, 11 de julio de 2018

Suspensión cautelar




Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez trata desesperadamente de acercar posturas con el separatismo catalán, la vía judicial, abierta por Mariano Rajoy anteriormente, sigue su curso y el Juez Llarena  suspende cautelarmente de sus funciones como diputados a los políticos encausados por los acontecimientos del 1 de Octubre, incluido Puigdemont, tensando una cuerda que en cualquier momento podría volver a romperse, si el Parlament decide desobedecer la orden y mantener a los mencionados en sus puestos.
Envuelto todo en un halo de imprevisibilidad que hace prácticamente imposible predecir cuáles serán las reacciones de las partes en litigio en este conflicto, la incertidumbre que plantea esta suspensión pone en peligro la buena sintonía con que parecían haberse iniciado los contactos para las futuras negociaciones, volviendo a un punto de partida que podría incitar a los nacionalistas a dar un paso atrás, al considerar dicha decisión como un ataque directo a sus líderes, aunque las decisiones judiciales deben ser consideradas como independientes de las acciones políticas.
Con las manos atadas por la disposición judicial, el Gobierno se encuentra ahora en un punto de extrema dificultad para poder establecer sus cánones de actuación en una negociación que en principio, ya estaba planteada, pues va a encontrar enfrente la animadversión de los independentistas por esta resolución, que aunque no le compete en absoluto, embarra momentáneamente el terreno, constituyendo en sí misma, un escollo casi insalvable.
Mucho van a tener que pensar los componentes de la mesa de negociaciones del PSOE, para lidiar con este problema añadido, si el  Parlament decide no acatar las suspensiones planteadas por la justicia, sobre todo, porque de hacerlo así, estaría nuevamente desobedeciendo la Ley, lo que podría dar lugar a que el Ejecutivo español se viera forzado a utilizar de nuevo la vía judicial, teniendo que abandonar, al menos momentáneamente, su sueño de poder resolver el trance, por el camino del diálogo y la diplomacia, exclusivamente.
Del otro lado, esta suspensión vendrá seguramente a sumarse a la ya larga lista de oprobios que los independentistas exhiben como trofeos, allá por dónde van y propiciará que las críticas a la actuación del Estado español  se recrudezcan considerablemente, al esgrimir que las suspensiones representan, en realidad, una manera encubierta de descabezar el movimiento nacionalista y un modo directo de atacar sus aspiraciones de independencia, a las que por la libertad de pensamiento y expresión, en principio, tienen derecho.
Con Pablo Iglesias ocupado por asuntos meramente familiares, las posibilidades de mediación que estaban en manos de Podemos, quedan debilitadas considerablemente y en este momento, sólo cabe esperar que algún milagro, de esos que suceden en raras ocasiones en el mundo de la política, salve la situación o bien que los nacionalistas consideren que es mejor de cara al futuro, obedecer a LLarena y sustituyan a los suspendidos, por otros nombres que cumplan con sus expectativas igualmente, en el seno de su Parlamento.
No obstante y tras lo que hemos vivido,  no parece que Puigdemont esté dispuesto a ser reemplazado por alguien que en gran medida, robaría una  parte considerable  de su protagonismo y por ello, suponemos que su primera intención será la de plantar batalla desde su retiro berlinés, en el que está asentado como un bastión inamovible del separatismo, pero desde el que se ven y viven  las cosas, claramente, de otra manera.
Otra posibilidad  sería, que PdeCat y Esquerra no coincidieran en absoluto en cómo debe `plantearse esta circunstancia y que su alejamiento real, que ya se ha iniciado hace tiempo, aunque nadie se atreva a confesarlo abiertamente, se haga efectivo, provocando una fisura en la pretendida unidad del movimiento al que hasta ahora han representado, a pesar de sus diferencias ideológicas, como si formaran parte de un todo indivisible.
Pero todo esto son apreciaciones hechas a vote pronto, a sólo unos minutos de haber conocido la resolución de LLarena y sería una osadía aventurar lo que puede ocurrir, incluso en las próximas horas y lo cabal, sería desear que la prudencia se imponga a la visceralidad que en sí misma, produce esta noticia, esta mañana.
La Ley, que resulta ser un instrumento absolutamente necesario para arbitrar la convivencia pacífica entre los ciudadanos, puede a veces, complicar las cosas de manera superlativa, variando con ello el curso de unos acontecimientos que parecían haber empezado a mejorar   y que en un sólo segundo podrían volver atrás, llevándonos de nuevo al mismo sitio en el que nos encontrábamos, cuando Rajoy aún estaba en el Gobierno.

martes, 10 de julio de 2018

Limando asperezas




Al fin, llegó la esperadísima foto de Pedro Sánchez  recibiendo a Quim Torra en Moncloa y ya el gesto que evidenciaron ambos Presidentes, en cuanto se estrecharon las manos, puso en claro que los niveles de tensión entre ellos se diferenciaban  notablemente de los que  habíamos estado viendo entre Puigdemont y Rajoy, las pocas veces que se habían reunido.
Este primer contacto, que ambos tenían claro que no iba encaminado a conseguir un acuerdo relámpago para solucionar la crisis catalana, se desarrolló sin embargo, según los propios interlocutores, en un clima de cordialidad que aportó ciertas dosis de esperanza en que ambas partes están dispuestas a buscar una vía de entendimiento y por un momento, hasta pareció que todo hubiera vuelto a la normalidad, a juzgar por la animada conversación que Torra y Sánchez parecían mantener, mientras paseaban por los jardines, buscando el frescor de los árboles que lo pueblan.
Por primera vez en mucho tiempo, tuvimos la impresión de ver a dos políticos frente  a frente, en lugar de a dos enemigos, lo que nos llevó a pensar que los que siempre defendimos la negociación, como único camino posible para afrontar el conflicto de Catalunya no estábamos tan equivocados y que por mucho que las derechas ciudadanas y populares se empeñen en decir que la izquierda está rompiendo España, a nosotros nos parece que en estos momentos, la posibilidad de alcanzar pactos está mucho más cerca que cuando gobernaba Rajoy, quizá porque se ha cambiado la judicialización  por el diálogo y la furia por el mutuo respeto.
A todos los que esperaban ver a un Torra radicalizado, escenificando una escena del estilo de la que protagonizó con el Rey, recientemente, se les debió helar la sangre cuando pudieron contemplar que acudió a la reunión absolutamente distendido y que sólo el lazo amarillo en su solapa, como reivindicación de la libertad de los presos, le diferenció de cualquier otro Presidente autonómico cuando acude a Moncloa, para hablar de sus asuntos, con el Presidente.
 La reunión, cuyo contenido completo no ha trascendido, evidentemente, pareció sin embargo, satisfacer a ambas partes y seguramente hasta consiguió cerrar un poco la enorme brecha que separaba a los gobiernos español y catalán, aunque ayer no fuera el día de hacer ninguna concesión y sólo se limitaran a expresar que entre ellos, hay voluntad para el entendimiento.
Esto, que siendo casi una nimiedad, es sin embargo un gran paso para romper el enquistamiento en el que se encontraba este problema, a causa de la mala gestión llevada a cabo por PP y Ciudadanos, en los últimos años, pone un punto de luz en medio de la oscuridad y posibilita también un acercamiento entre las gentes que habitan en Catalunya y en España, que habían perdido el rumbo de la tolerancia mutua, a causa de los graves  enfrentamientos.
Ahora toca, nos toca a todos, sosegarnos y recapacitar si merece la pena grajearse la enemistad de amigos, familiares y vecinos o sería mejor reflexionar desde la calma y cada cual, en su intimidad, sobre las ventajas que conlleva convivir en una sociedad basada en el respeto a la libre expresión de cualquier tipo de pensamiento y decidir, si deseamos verdaderamente que este crudo enfrentamiento se solucione y sobre todo, cuánto estamos dispuestos a poner de nuestra parte, para que sea posible.
El comienzo, nos ha parecido, de momento, sorpresivamente positivo y espléndido, fundamentalmente, porque echa abajo todas las premoniciones expresadas por los agoreros, pero también, porque nos causa   ciertas dosis de orgullo que los hechos nos estén dando la razón, en aquello que defendimos desde el principio, porque creíamos de corazón, en ello.
Agárrense los machos Populares y sobre todo Ciudadanos, encabezados por el ambicioso Rivera, porque si Sánchez consigue solucionar finalmente esta situación, tendremos Presidente socialista, con apoyo de Podemos, para mucho tiempo.

lunes, 9 de julio de 2018

Orgullo sin prejuicios




Se celebra la fiesta anual del Orgullo en un Madrid magníficamente engalanado para la ocasión y  en un clima de absoluta distensión, los seres humanos diversos que constituimos la sal de este maravilloso mundo, nos mezclamos sin cortapisas ni prejuicios que condicionen nuestras  acciones, demostrando que la libertad es uno de los bienes más preciados que poseemos y que debemos luchar por conservarla, lejos de radicalismos obsoletos y beaterías de otro tiempo.
Fluye un ambiente de distensión en el que caben todas las opciones y no sólo sexuales que puedan albergar íntimamente las personas y se hace de la alegría, un himno alentador  que llena las calles y las plazas de reivindicaciones por conseguir y también de agradecimiento hacia todos los viejos luchadores y luchadoras que iniciaron una durísima batalla contra un sistema que los condenaba simplemente, por ser distintos y que fueron construyendo un camino hacia la igualdad, por el que hoy se puede, afortunadamente, transitar, aunque falten aún tramos que completen la gran obra que ha representado su dolor y su sacrificio.
Una vez allí dentro, una se da cuenta de lo difícil que resulta establecer diferencias entre los presentes y          que el odio que algunos guardan en el corazón, ha de provenir necesariamente de un problema psicológico creado por los propios individuos, pues la similitud entre nosotros es tal, que resultamos ser idénticos, cada uno con nuestra identidad y es precisamente la diversidad de opinión, pensamiento o sentimientos, lo que hace del mundo un lugar mucho más atractivo en el que  vivir y al que estamos  orgullosos de pertenecer, como un  género humano, cada vez más tolerante e inteligente.
Ver y oír a Manuela Carmena en el escenario, tras el espléndido desfile de carrozas, nos recordó inevitablemente a los más mayores, los discursos pronunciados durante la movida madrileña por Tierno Galván y aquella frase que quedó en el recuerdo, de “Aquí cabemos todos o no cabe ni Dios” se hizo presente entre los asistentes, viva cómo si hubiera sido pronunciada ayer y a la  vez, categórica, por la firmeza de principios de este colectivo admirable que continúa la batalla por ganar derechos aún no reconocidos.
Sin incidentes destacables y aportando, por cierto, una buena cantidad de dinero procedente de los miles de turistas que acuden cada año a la fiesta, para el Ayuntamiento de Madrid, se podría decir que todo transcurrió incluso mejor que como estaba previsto y que la gente en general, hermanada y sin reservas con los que les rodeaban, disfrutó profundamente de un ambiente de calidad ciudadana, que ofreció un ejemplo a seguir, a cualquier otro país del mundo.
El barrio de Chueca, que se ha convertido en un referente para todos los colectivos LGTBI del mundo entero, estuvo, entregado en cuerpo y alma a complacer la estancia de los miles de visitantes que se movieron por sus calles admirando la belleza que se ha creado en este lugar, consiguiendo la admiración plena de todos aquellos que lo visitaban por primera vez y la promesa de volver de los que ya son habituales todos los años y que en general, suelen sentir tristeza cuando tienen que abandonarlo, pues es para ellos y para nosotros también, un sitio idílico.
Magnífica la labor del Ayuntamiento, al que se le nota un aire bien diferente al que se respiraba bajo el mando de Aguirre y también el apoyo del Gobierno de Sánchez, representado por los Ministros Marlaska y Pontón, en la cabecera de la pancarta principal, que dieron cuenta de su compromiso con esta causa, como ha venido siendo habitual, desde los tiempos de Zapatero.
Hubo, un recuerdo emocionado a Pedro Cerolo, luchador incansable, tempranamente desaparecido, al que muchos añoramos y continuamos admirando, a pesar del paso del tiempo, pero su esencia, seguramente, estaba allí, pues lo que estaba ocurriendo representaba sin lugar a dudas, la culminación de todos sus sueños,  que no eran otros, que los sueños de todos aquellos amantes sin reservas de la libertad y que cuando nos reunimos, en alguna ocasión como ésta, solemos emanar una especie de halo de felicidad que nos distingue perfectamente de quienes prefieren permanecer anclados a esa terrible oscuridad que impide abrir la mente para disfrutar de la diversidad que convierte en hermosa la vida.

domingo, 8 de julio de 2018

Cara a cara




Terminadas las votaciones de los militantes del PP y despejadas las incógnitas sobre quiénes serían los vencedores y sobre todo los vencidos, Soraya Sainz de Santamaría y Pablo Casado se han quedado el uno frente al otro, evidenciando sus más que visibles diferencias y viéndose obligados a iniciar una carrera sin retorno, para tratar de convencer a los compromisarios de que merece la pena apoyar las candidaturas que representan y con ellas, unos programas que distan mucho de parecerse, aunque ambos pertenezcan a un mismo Partido.
Esta segunda vuelta, que roba todo el protagonismo que supuestamente se había ofrecido a una militancia, cuya voz queda ahora totalmente anulada por la opinión de estos compromisarios, todos ellos pertenecientes al aparato del Partido, podría, sin embargo, cambiar sustancialmente las preferencias expresadas por la gente en los comicios del pasado viernes, ofreciendo a Casado, que quedó en un segundo puesto, por detrás de la ex Vicepresidenta, la oportunidad de convertirse en el máximo representante  de la Formación conservadora y por ende, en candidato a la Presidencia del País, cuando llegue el momento.
Aunque ha sido Santamaría quién ha levantado mayor simpatía entre la gente de a pie, quizá como compensación a la tenacidad demostrada en los momentos más difíciles, en los que siempre ha dado la cara, en sustitución de un desaparecido Mariano Rajoy, su mala gestión del asunto catalán y su manifiesta enemistad con el ala más recalcitrante del PP y muy especialmente, con María Dolores de Cospedal y Margallo, podrían propiciar que todos los apoyos con que contaban estos candidatos y los de aquellos que permanecen fieles a las posiciones preconizadas por  Aznar y Aguirre, se concentren a favor de Casado, que no parece dispuesto, si finalmente resultara vencedor, a plegarse a ninguna de las exigencias de los partidarios de su oponente.
Probablemente por eso y porque Santamaría ya se ha pronunciado a favor de una candidatura unitaria encabezada por ella misma, como ganadora de la primera vuelta, se empieza a hablar, cada vez con más fuerza de que pudiera `producirse en breve un cisma en el PP, pues se considera que Casado sería proclive a protagonizar una derechización del Partido, que vuelva a traer al redil a todos aquellos que lo abandonaron, francamente enojados por las políticas seguidas durante años `por Rajoy y Santamaría, con  las que en numerosas ocasiones, han manifestado su descontento.
Así que a los sectores más liberales, no les quedaría otro remedio que aceptar esta regresión a tiempos pasados o abandonar las filas de la Formación, en la que con toda seguridad serían relegados a lugares sin importancia en los que perderían todos sus privilegios o quizá, una tercera opción que sería la de incorporarse  a las listas de Albert Rivera, en las que seguramente serían recibidos de buen grado, pues traerían con ellos los votos de aquellos que les apoyaron, haciendo crecer las expectativas de la Formación naranja, considerablemente.
Mientras este embrollo se aclara, los candidatos principales andan de acá para allá, frenéticamente nerviosos e intentando hacer algo a lo que nunca estuvieron acostumbrados y que no es otra cosa que practicar el arte de la negociación y tratan, a la desesperada, de imponerse el uno sobre el otro, sabiendo que lo que se juega en esta partida no es sólo un cargo de representación, sino la continuidad, como tal, de todo el Partido y las líneas de actuación políticas a seguir, a partir de ahora, de cara a las Elecciones generales que se celebrarán, como mucho, dentro de sólo un par de años.
Así que la regeneración de que tanto se viene hablando estos días no parece que pueda llegar a ser efectiva de ninguna de las maneras, pues si vence Soraya, significaría una continuidad con las propuestas ya conocidas que Rajoy llevaba en cartera y si lo hace Casado, más que regeneración sería una vuelta al ideario ultraconservador que defendiera Aznar cuando fue Presidente y que incluso se ha ofrecido a apoyar, si llegado el caso, así se lo requirieran.
Cara a cara, Santamaría y Casado, andan, como en el cuadro de Goya, a garrotazos, con las piernas enterradas en el terreno pantanoso en el que se ha estado moviendo su Partido y siendo tragados por él, sin que por el momento, haya remedio.
La enorme sombra de los fantasmas de la corrupción y la terrible lucha interna que llevan años protagonizando las facciones conservadoras, acabarán por tragárselos, sea quien sea el vencedor,  para beneficio de Ciudadanos. Y si no, al tiempo.

jueves, 5 de julio de 2018

La hora bruja



A la una del mediodía, un cuarenta por ciento de los inscritos en el registro del PP, han emitido sus  votos y encantados por ser la primera vez que pueden hacerlo, continúan llegando a los lugares habilitados para esta ocasión, que se está viviendo como una auténtica fiesta en la que todos están participando, incluidos los candidatos, con una actitud aparentemente muy positiva.
Pero la procesión va por dentro y lo que de verdad importa son los resultados que se obtengan en estas primarias fraguadas por Rajoy, no se sabe si cómo castigo a sus correligionarios o cómo premio y que nos contarán las preferencias reales por las que se están decantando los que participan en las votaciones, descartando a los que consigan menos apoyos y reduciendo a dos, a los contendientes que finalmente, librarán la verdadera batalla por alcanzar la Presidencia del Partido Popular y por ende, para concurrir a las Generales, cuando las haya, como aspirantes a la Presidencia del Gobierno.
Entretanto, las figuras más relevantes  continúan haciendo campaña a favor de sus elegidos, en las puertas de los colegios electorales o allí dónde les asalten los medios de comunicación, convirtiendo unas elecciones de carácter meramente interno, en un acontecimiento nacional  que trata de llamar poderosamente la atención del público en general, con la intención de mejorar, en la medida de lo posible, la pésima imagen que los ciudadanos tenemos en estos momentos del Partido conservador y de borrar los malos recuerdos que nos han dejado los últimos tiempos de su Gobierno y que se han traducido en una bajada monstruosa en intención de voto, como todos sabemos.
Gane quien gane, al PP le queda por delante un tortuoso camino de reconstrucción que difícilmente podrá ser iniciado si el vencedor o vencedora había formado parte del anterior Gobierno, pues las heridas abiertas y cerradas en falso por la vulgaridad de la manipulación que se    ha estado procurando ejercer sobre todos los asuntos de corrupción sobrevenidos en los últimos años, no serán sencillas de subsanar y sólo el milagro de que Ciudadanos fallara estrepitosamente en sus aspiraciones, podría conceder cierta recuperación a los populares, maltrechos por las cicatrices de guerra que ha dejado en ellos, salir, como han salido, del Gobierno.
 En realidad, no creemos que Albert Rivera vaya a permitirse a partir de ahora , ni un solo minuto de relajación en los planes que tiene programados para su presunta ascensión a los cielos y mucho menos, que vaya a hacer ningún tipo de concesiones a los populares ni a quién sea nombrado cómo su Presidente, sencillamente, porque van a convertirse, en sus máximos enemigos.
Habiendo dado por perdido el voto de centro izquierda que había conseguido robar al PSOE, tras el salto de fe protagonizado por Sánchez, el espacio que ocupan los electores del centro y la derecha habrá de repartirse entre populares y Ciudadanos y la estrategia para conseguirlos, no puede ser otra, a partir de ahora, que una lucha continua y cruenta entre sus líderes, que por cierto nos tienen bastante acostumbrados, al juego sucio y las descalificaciones personales, de manera reiterada y precisa.
Así que mucho nos tememos que quién resulte elegido como Presidente del PP, va a tener enfrente y con los dientes afilados a Rivera, cosa que por cierto, ofrece a Sánchez una oportunidad impagable para gobernar con cierta tranquilidad, el tiempo que le quede hasta la convocatoria de nuevos comicios.
Y si por esas casualidades  de la vida, fuera Casado el vencedor, aún sería peor para ambos, pues al coincidir en edad y en el tipo de imagen que tratan de ofrecer de cara a la galería y ser cómo son, muy parecidos los programas que dicen llevar en cartea, la dificultad para  decantarse entre uno y otro, sería, para un buen número de electores indecisos, mucho más acusada y prácticamente imposible de superar en algunos casos, en los que no se da el factor de lealtad, que mueve a una buena parte de los seguidores de los populares.
Pero esa es otra historia que viviremos o no, según se den los acontecimientos y hoy toca, cómo no podría ser de otra manera, dejar a los militantes populares votar en libertad, cosa  que por la especial idiosincrasia de su Partido, no habían podido hacer hasta ahora, por lo que suponemos que para ellos debe ser un auténtico gozo, que por primera vez, su voz tenga importancia en el desarrollo de los acontecimientos.