lunes, 9 de julio de 2018

Orgullo sin prejuicios




Se celebra la fiesta anual del Orgullo en un Madrid magníficamente engalanado para la ocasión y  en un clima de absoluta distensión, los seres humanos diversos que constituimos la sal de este maravilloso mundo, nos mezclamos sin cortapisas ni prejuicios que condicionen nuestras  acciones, demostrando que la libertad es uno de los bienes más preciados que poseemos y que debemos luchar por conservarla, lejos de radicalismos obsoletos y beaterías de otro tiempo.
Fluye un ambiente de distensión en el que caben todas las opciones y no sólo sexuales que puedan albergar íntimamente las personas y se hace de la alegría, un himno alentador  que llena las calles y las plazas de reivindicaciones por conseguir y también de agradecimiento hacia todos los viejos luchadores y luchadoras que iniciaron una durísima batalla contra un sistema que los condenaba simplemente, por ser distintos y que fueron construyendo un camino hacia la igualdad, por el que hoy se puede, afortunadamente, transitar, aunque falten aún tramos que completen la gran obra que ha representado su dolor y su sacrificio.
Una vez allí dentro, una se da cuenta de lo difícil que resulta establecer diferencias entre los presentes y          que el odio que algunos guardan en el corazón, ha de provenir necesariamente de un problema psicológico creado por los propios individuos, pues la similitud entre nosotros es tal, que resultamos ser idénticos, cada uno con nuestra identidad y es precisamente la diversidad de opinión, pensamiento o sentimientos, lo que hace del mundo un lugar mucho más atractivo en el que  vivir y al que estamos  orgullosos de pertenecer, como un  género humano, cada vez más tolerante e inteligente.
Ver y oír a Manuela Carmena en el escenario, tras el espléndido desfile de carrozas, nos recordó inevitablemente a los más mayores, los discursos pronunciados durante la movida madrileña por Tierno Galván y aquella frase que quedó en el recuerdo, de “Aquí cabemos todos o no cabe ni Dios” se hizo presente entre los asistentes, viva cómo si hubiera sido pronunciada ayer y a la  vez, categórica, por la firmeza de principios de este colectivo admirable que continúa la batalla por ganar derechos aún no reconocidos.
Sin incidentes destacables y aportando, por cierto, una buena cantidad de dinero procedente de los miles de turistas que acuden cada año a la fiesta, para el Ayuntamiento de Madrid, se podría decir que todo transcurrió incluso mejor que como estaba previsto y que la gente en general, hermanada y sin reservas con los que les rodeaban, disfrutó profundamente de un ambiente de calidad ciudadana, que ofreció un ejemplo a seguir, a cualquier otro país del mundo.
El barrio de Chueca, que se ha convertido en un referente para todos los colectivos LGTBI del mundo entero, estuvo, entregado en cuerpo y alma a complacer la estancia de los miles de visitantes que se movieron por sus calles admirando la belleza que se ha creado en este lugar, consiguiendo la admiración plena de todos aquellos que lo visitaban por primera vez y la promesa de volver de los que ya son habituales todos los años y que en general, suelen sentir tristeza cuando tienen que abandonarlo, pues es para ellos y para nosotros también, un sitio idílico.
Magnífica la labor del Ayuntamiento, al que se le nota un aire bien diferente al que se respiraba bajo el mando de Aguirre y también el apoyo del Gobierno de Sánchez, representado por los Ministros Marlaska y Pontón, en la cabecera de la pancarta principal, que dieron cuenta de su compromiso con esta causa, como ha venido siendo habitual, desde los tiempos de Zapatero.
Hubo, un recuerdo emocionado a Pedro Cerolo, luchador incansable, tempranamente desaparecido, al que muchos añoramos y continuamos admirando, a pesar del paso del tiempo, pero su esencia, seguramente, estaba allí, pues lo que estaba ocurriendo representaba sin lugar a dudas, la culminación de todos sus sueños,  que no eran otros, que los sueños de todos aquellos amantes sin reservas de la libertad y que cuando nos reunimos, en alguna ocasión como ésta, solemos emanar una especie de halo de felicidad que nos distingue perfectamente de quienes prefieren permanecer anclados a esa terrible oscuridad que impide abrir la mente para disfrutar de la diversidad que convierte en hermosa la vida.

domingo, 8 de julio de 2018

Cara a cara




Terminadas las votaciones de los militantes del PP y despejadas las incógnitas sobre quiénes serían los vencedores y sobre todo los vencidos, Soraya Sainz de Santamaría y Pablo Casado se han quedado el uno frente al otro, evidenciando sus más que visibles diferencias y viéndose obligados a iniciar una carrera sin retorno, para tratar de convencer a los compromisarios de que merece la pena apoyar las candidaturas que representan y con ellas, unos programas que distan mucho de parecerse, aunque ambos pertenezcan a un mismo Partido.
Esta segunda vuelta, que roba todo el protagonismo que supuestamente se había ofrecido a una militancia, cuya voz queda ahora totalmente anulada por la opinión de estos compromisarios, todos ellos pertenecientes al aparato del Partido, podría, sin embargo, cambiar sustancialmente las preferencias expresadas por la gente en los comicios del pasado viernes, ofreciendo a Casado, que quedó en un segundo puesto, por detrás de la ex Vicepresidenta, la oportunidad de convertirse en el máximo representante  de la Formación conservadora y por ende, en candidato a la Presidencia del País, cuando llegue el momento.
Aunque ha sido Santamaría quién ha levantado mayor simpatía entre la gente de a pie, quizá como compensación a la tenacidad demostrada en los momentos más difíciles, en los que siempre ha dado la cara, en sustitución de un desaparecido Mariano Rajoy, su mala gestión del asunto catalán y su manifiesta enemistad con el ala más recalcitrante del PP y muy especialmente, con María Dolores de Cospedal y Margallo, podrían propiciar que todos los apoyos con que contaban estos candidatos y los de aquellos que permanecen fieles a las posiciones preconizadas por  Aznar y Aguirre, se concentren a favor de Casado, que no parece dispuesto, si finalmente resultara vencedor, a plegarse a ninguna de las exigencias de los partidarios de su oponente.
Probablemente por eso y porque Santamaría ya se ha pronunciado a favor de una candidatura unitaria encabezada por ella misma, como ganadora de la primera vuelta, se empieza a hablar, cada vez con más fuerza de que pudiera `producirse en breve un cisma en el PP, pues se considera que Casado sería proclive a protagonizar una derechización del Partido, que vuelva a traer al redil a todos aquellos que lo abandonaron, francamente enojados por las políticas seguidas durante años `por Rajoy y Santamaría, con  las que en numerosas ocasiones, han manifestado su descontento.
Así que a los sectores más liberales, no les quedaría otro remedio que aceptar esta regresión a tiempos pasados o abandonar las filas de la Formación, en la que con toda seguridad serían relegados a lugares sin importancia en los que perderían todos sus privilegios o quizá, una tercera opción que sería la de incorporarse  a las listas de Albert Rivera, en las que seguramente serían recibidos de buen grado, pues traerían con ellos los votos de aquellos que les apoyaron, haciendo crecer las expectativas de la Formación naranja, considerablemente.
Mientras este embrollo se aclara, los candidatos principales andan de acá para allá, frenéticamente nerviosos e intentando hacer algo a lo que nunca estuvieron acostumbrados y que no es otra cosa que practicar el arte de la negociación y tratan, a la desesperada, de imponerse el uno sobre el otro, sabiendo que lo que se juega en esta partida no es sólo un cargo de representación, sino la continuidad, como tal, de todo el Partido y las líneas de actuación políticas a seguir, a partir de ahora, de cara a las Elecciones generales que se celebrarán, como mucho, dentro de sólo un par de años.
Así que la regeneración de que tanto se viene hablando estos días no parece que pueda llegar a ser efectiva de ninguna de las maneras, pues si vence Soraya, significaría una continuidad con las propuestas ya conocidas que Rajoy llevaba en cartera y si lo hace Casado, más que regeneración sería una vuelta al ideario ultraconservador que defendiera Aznar cuando fue Presidente y que incluso se ha ofrecido a apoyar, si llegado el caso, así se lo requirieran.
Cara a cara, Santamaría y Casado, andan, como en el cuadro de Goya, a garrotazos, con las piernas enterradas en el terreno pantanoso en el que se ha estado moviendo su Partido y siendo tragados por él, sin que por el momento, haya remedio.
La enorme sombra de los fantasmas de la corrupción y la terrible lucha interna que llevan años protagonizando las facciones conservadoras, acabarán por tragárselos, sea quien sea el vencedor,  para beneficio de Ciudadanos. Y si no, al tiempo.

jueves, 5 de julio de 2018

La hora bruja



A la una del mediodía, un cuarenta por ciento de los inscritos en el registro del PP, han emitido sus  votos y encantados por ser la primera vez que pueden hacerlo, continúan llegando a los lugares habilitados para esta ocasión, que se está viviendo como una auténtica fiesta en la que todos están participando, incluidos los candidatos, con una actitud aparentemente muy positiva.
Pero la procesión va por dentro y lo que de verdad importa son los resultados que se obtengan en estas primarias fraguadas por Rajoy, no se sabe si cómo castigo a sus correligionarios o cómo premio y que nos contarán las preferencias reales por las que se están decantando los que participan en las votaciones, descartando a los que consigan menos apoyos y reduciendo a dos, a los contendientes que finalmente, librarán la verdadera batalla por alcanzar la Presidencia del Partido Popular y por ende, para concurrir a las Generales, cuando las haya, como aspirantes a la Presidencia del Gobierno.
Entretanto, las figuras más relevantes  continúan haciendo campaña a favor de sus elegidos, en las puertas de los colegios electorales o allí dónde les asalten los medios de comunicación, convirtiendo unas elecciones de carácter meramente interno, en un acontecimiento nacional  que trata de llamar poderosamente la atención del público en general, con la intención de mejorar, en la medida de lo posible, la pésima imagen que los ciudadanos tenemos en estos momentos del Partido conservador y de borrar los malos recuerdos que nos han dejado los últimos tiempos de su Gobierno y que se han traducido en una bajada monstruosa en intención de voto, como todos sabemos.
Gane quien gane, al PP le queda por delante un tortuoso camino de reconstrucción que difícilmente podrá ser iniciado si el vencedor o vencedora había formado parte del anterior Gobierno, pues las heridas abiertas y cerradas en falso por la vulgaridad de la manipulación que se    ha estado procurando ejercer sobre todos los asuntos de corrupción sobrevenidos en los últimos años, no serán sencillas de subsanar y sólo el milagro de que Ciudadanos fallara estrepitosamente en sus aspiraciones, podría conceder cierta recuperación a los populares, maltrechos por las cicatrices de guerra que ha dejado en ellos, salir, como han salido, del Gobierno.
 En realidad, no creemos que Albert Rivera vaya a permitirse a partir de ahora , ni un solo minuto de relajación en los planes que tiene programados para su presunta ascensión a los cielos y mucho menos, que vaya a hacer ningún tipo de concesiones a los populares ni a quién sea nombrado cómo su Presidente, sencillamente, porque van a convertirse, en sus máximos enemigos.
Habiendo dado por perdido el voto de centro izquierda que había conseguido robar al PSOE, tras el salto de fe protagonizado por Sánchez, el espacio que ocupan los electores del centro y la derecha habrá de repartirse entre populares y Ciudadanos y la estrategia para conseguirlos, no puede ser otra, a partir de ahora, que una lucha continua y cruenta entre sus líderes, que por cierto nos tienen bastante acostumbrados, al juego sucio y las descalificaciones personales, de manera reiterada y precisa.
Así que mucho nos tememos que quién resulte elegido como Presidente del PP, va a tener enfrente y con los dientes afilados a Rivera, cosa que por cierto, ofrece a Sánchez una oportunidad impagable para gobernar con cierta tranquilidad, el tiempo que le quede hasta la convocatoria de nuevos comicios.
Y si por esas casualidades  de la vida, fuera Casado el vencedor, aún sería peor para ambos, pues al coincidir en edad y en el tipo de imagen que tratan de ofrecer de cara a la galería y ser cómo son, muy parecidos los programas que dicen llevar en cartea, la dificultad para  decantarse entre uno y otro, sería, para un buen número de electores indecisos, mucho más acusada y prácticamente imposible de superar en algunos casos, en los que no se da el factor de lealtad, que mueve a una buena parte de los seguidores de los populares.
Pero esa es otra historia que viviremos o no, según se den los acontecimientos y hoy toca, cómo no podría ser de otra manera, dejar a los militantes populares votar en libertad, cosa  que por la especial idiosincrasia de su Partido, no habían podido hacer hasta ahora, por lo que suponemos que para ellos debe ser un auténtico gozo, que por primera vez, su voz tenga importancia en el desarrollo de los acontecimientos.

miércoles, 4 de julio de 2018

De vuelta a casa




Muchas críticas ha levantado el traslado de los presos catalanes desde las prisiones en las que estaban ubicados, a otras de su propia tierra y mucho ha dolido a PP y Ciudadanos que esta acción haya sido llevada a cabo con tal celeridad, por lo que la consideran como un pago a la ayuda prestada por los nacionalistas en la Moción de Censura, aunque Sánchez y también los separatistas, hayan negado tal acuerdo.
Los políticos, que permanecían en prisión preventiva desde hace varios meses, necesitaban sin embargo, para poder ser desplazados, el permiso del Juez Llarena, permiso que fue otorgado sin reticencias la semana pasada por el Magistrado, al considerar que al haber concluido la instrucción de sus casos, les asistía el derecho legal de elegir el lugar en el que preferían continuar su reclusión, exactamente igual, por ejemplo, como ha ocurrido recientemente con Urdangarín y su socio, por lo que parece justo que hayan escogido prisiones que se encuentran ubicadas, más cerca de sus entornos familiares, que por razones de lejanía, habían visto  dificultades hasta ahora, en la asiduidad de las visitas.
Durante el día de ayer, los presos viajaron hasta las respectivas cárceles que habían decidido con anterioridad y siendo cierto que sus compañeros nacionalistas ya les estaban preparando un clamoroso recibimiento, salpicando las carreteras de lazos amarillos, en solidaridad con el problema que están sufriendo, también lo es, que el derecho a la libre expresión les ampara en su manera de abordar este asunto, sin que ni el Gobierno, ni la Ley, puedan hacer nada para evitar estas manifestaciones de efusividad, que seguramente se irán multiplicando a diario, ahora que ya se encuentran en su propia tierra.
Que las facilidades ofrecidas para el traslado puedan ser consideradas como un gesto de buena voluntad de Sánchez, antes de su primer contacto con el President Torra, es innegable, pero también lo es que acciones como estas suelen ser muy necesarias para allanar el camino a unas futuras negociaciones, en un problema que permanecía enquistado por la intolerancia de ambas partes y que una vez llevadas a  cabo, pueden influir positivamente en el clima que reine entre los interlocutores elegidos para intentar arbitrar, por medio del diálogo, una solución satisfactoria para este conflicto que ha dividido a nuestra Sociedad, en los últimos años.
Carmen Calvo, respondía ayer mismo a los nacionalistas prometiendo un debate sincero y sin cortapisas, al menos por parte del Gobierno y sus palabras, que enojaron mayoritariamente a las derechas, por la buena disposición, dejaron a la vez, en evidencia a aquellos que se soliviantaban, como si a Catalunya ya se le hubiera  concedido la independencia, pues ha quedado muy claro que su gestión anterior del conflicto, fracasó estrepitosamente,
Dejen pues, intentar otras vías diferentes a las represivas y judiciales utilizadas por el anterior Gobierno y pierdan de vista, de una vez, las ambiciones partidistas de llegar al poder, que en el caso de los de Rivera, han quedado manifiestamente claras, antes, durante y después de todo este proceso.
El camino de la Diplomacia, que tanto hemos defendido desde estas páginas, siendo muy a menudo duramente criticados por ello, es sin embargo, como en casi todos los asuntos de dificultad extrema, el único que puede descubrir lo que realmente se esconde bajo las primeras exigencias de los interlocutores y hasta dónde puede cada uno de ellos ceder, para hallar un acuerdo que satisfaga, lo más ampliamente posible, las aspiraciones de ambas partes.
Dar una oportunidad al recién estrenado Gobierno es no sólo justo, sino necesario, pues al haber cambiado las circunstancias que se vivieron con anterioridad y ser personas bien distintas las que se sentarán en la mesa de negociaciones, puede darse y ojalá que así sea, un entendimiento final, que salde de una vez, no sólo el enfrentamiento que se ha ido creando entre catalanes y españoles, sino también, la brecha abierta entre los propios habitantes de Catalunya, que podrían imitar el ejemplo que les ofrecen sus políticos, si resulta ser bueno.
El acercamiento de presos,  que ha de ser visto como algo natural en todas  las ocasiones, parece, en esta, ser un primer paso que demuestra que las cosas están cambiando para bien y que los tiempos duros quedaron enterrados en las páginas de una historia que quizá no debió haber sucedido nunca y que fueron escritas, desde la indignación, la rabia, la incomprensión mutua y el miedo.
Partir de cero y tener voluntad de entendimiento, ha de ser primordial para los que se atreven a intentar construir un camino que facilite la convivencia entre todos, en `paz y en libertad, pero sobre todo, con grandes dosis de mutuo respeto.

martes, 3 de julio de 2018

Vivir para ver




Una estaba acostumbrada  desde siempre, a considerar al PP como un Partido en el que las jerarquías estaban perfectamente estructuradas y  en el que las órdenes de su Secretario General eran cumplidas escrupulosamente por todo el que ocupara un cargo inferior y por supuesto, por la militancia, que asumía por principios que la persona que se ostentaba el poder, tenía que ser considerada como una especie de Faraón, al que todos debían, lealtad y obediencia.
Así ocurría desde los tiempos en que Manuel Fraga creara Alianza Popular y así continúo pasando durante los años que han transcurrido después, afianzándose esta postura, aún más si cabe, mientras ocupó el puesto Aznar, que  por creencias o por mera vanidad personal, se ocupó de acaparar todo el poder, evitando dejar cabos sueltos que empañaran, con sus discrepancias, la deslumbrante imagen personal que se empeñó en construir y que no hubiera permitido que nadie manchara, con nimios asuntos de democracia interna.
Luego, cometió el error de designar a Mariano Rajoy como su sucesor, pensando seriamente que podría manejar al gallego desde la sombra, dictándole al oído las directrices que debía seguir el Partido que siempre consideró como de su exclusiva propiedad, pero sus perspectivas enseguida se vinieron abajo, pues el ahora ex Presidente, un hombre hasta entonces gris, silencioso y sin carisma, decidió levantar el vuelo, demostrando que no sólo tenía ideas propias, sino que estaba dispuesto a ponerlas  en práctica, sin consultar, lo que le valió una enemistad manifiesta y duradera con quién le nombró, que ha durado hasta el mismo momento en que se vio obligado a dejar el poder y que todo sabemos, por el carácter de Aznar, que perdurará para siempre.
Rajoy se ha marchado de la Presidencia  del país, dejando tras de sí una serie de cambios inauditos que han revolucionado los cimientos de la ideología patriarcal que primaba en el Partido Popular y no sólo porque ha tenido la deferencia de no entrar por ninguna puerta giratoria, de esas que han solido cruzar todos los ex Presidentes y volver a su antiguo puesto como Registrador de la Propiedad, sino porque ha abierto, de manera absolutamente inesperada, el camino hacia  las Primarias, dando un voto de confianza a los militantes para que puedan elegir, entre los candidatos que se presentan, a su sucesor, terminando de un plumazo con la fea costumbre de utilizar el dedo, para señalar directamente y sin consultarlo con nadie, a un nuevo Secretario General que marcará en el futuro que viene, las que serán las directrices a seguir, en el  Partido.
 La idea, ha revolucionado la tranquilidad que respiraban los barones conservadores, lanzándoles sin paracaídas y sin red, a una dura batalla en la que hay que ganar centímetro a centímetro, el dominio del territorio español y sobre todo, la voluntad de estos electores  con los que nadie había contado antes, en esta Formación, pero que como todo el mundo, tendrán sus preferencias particulares, aunque al haber sido cogidos por sorpresa, quizá estén, mayoritariamente, indecisos.
Así que se ha montado un espectáculo a todo color, en el que los candidatos andan enloquecidos de aquí para allá, intentando ganar las simpatías del personal, en escenarios hasta el momento desconocidos para todos ellos y cumpliendo, a regañadientes, pero sin poder permitirse perder la sonrisa, con la obligación irrenunciable de tener que arrancar confianza, de dónde nunca pensaron que tendrían que hacerlo.
Casi todos , ya pertenecen desde hace muchísimos años al aparato del Partido y aunque han tenido que lidiar en plazas seguramente muy difíciles, se les nota, permítanme que se lo diga, toda su falta de experiencia en estas prácticas completamente nuevas para ellos y en cierto modo, se han visto conducidos, contra su voluntad, desde las más altas esferas del poder hasta los púlpitos de madera montados apresuradamente en los jardines de los pueblos más pequeños de España y en los que no ha quedado más remedio que desgañitarse para ser escuchado por los asistentes al acto, pues esto nada tiene ya que ver con los mítines que se ofrecían, en otro tiempo, por ejemplo, en la plaza de toros de Valencia.
Con este panorama casi desolador, ni siquiera las encuestas se atreven a pronosticar quién ganará esta guerra encarnizada que se libra sin recursos y sin experiencia y los militantes, desacostumbrados a opinar, se hallan  absolutamente sobrepasados, sin saber a dónde mirar o a quién oír, pues encima, parece que cada uno pertenece, por su discurso, a un Partido distinto.
Nunca creímos los ciudadanos que viviríamos para contemplar estas escenas berlanguianas que estamos siguiendo, ni que precisamente aquellos que durante años regentaron con mano de hierro el poder, se verían necesitados de tener que bajar a los infiernos, para tratar directamente con el pueblo al que sistemáticamente desoyeron en tantas ocasiones, para suplicarles, disfrazados de titiriteros itinerantes, unos míseros votos con los que lograr conservar los privilegios de los que disfrutaron y que perderían si no ganan estas elecciones, que de repente se han convertido en las más importantes de sus vidas.

lunes, 2 de julio de 2018

El Valle Tenebroso




A punto de cumplirse 80 años del final de la guerra civil y 43  de la muerte de Francisco Franco, que dirigió con mano de hierro una dictadura militar en España durante cuatro décadas, aún sigue flotando en el ambiente un clima que establece durísimas distinciones entre vencedores y vencidos, sin que se haya podido lograr, por esa causa, una reconciliación real que establezca, en su justa medida, una reparación efectiva de los daños que se causaron a los que apoyaron legítimamente la causa republicana y a sus allegados, que en algunos casos, continúan buscando desesperadamente los restos de aquellos a los que quisieron, para devolverles la dignidad que les fue arrebatada por la fuerza de las armas y que quedó sepultada , con ellos, en las tapias de los cementerios, los campos o las cunetas.
A pesar de que existe en nuestro país una Ley de Memoria Histórica, que en principio fue recibida con alegría por las familias y que ha logrado resolver con éxito muchos de estos casos que han robado la paz a mucha gente que durante años tuvo que soportar el peso de su dolor en silencio, la retirada de fondos protagonizada por el PP, durante su largo periodo de mandato, terminó por paralizarlo todo devolviéndolo a la misma situación en que se encontraba durante la dictadura y en los primeros tiempos de la transición, dejando en total desamparo a los que no han tenido aún la suerte de reencontrarse con sus muertos  y poder ofrecerles una sepultura real, en la que visitarlos para honrarles como merece cualquier persona, independientemente de su condición o ideología.
Entre tanto, se ha venido manteniendo y conservando, como una especie de santuario de peregrinación, El mal llamado Valle de los caídos, que como todos sabemos, fue construido, al finalizar la contienda, por presos políticos que trabajaron allí en durísimas condiciones de represión y que en incontables ocasiones, quedaron sepultados bajo los bloques de piedra, en el más absoluto anonimato, mientras el dictador se vanagloriaba de estar levantando una construcción faraónica ,que honraría para siempre la memoria de sus camaradas  muertos.
Tras su desaparición, sus restos fueron enterrados allí, junto a los de José Antonio Primo de Rivera, con el que por cierto siempre tuvo graves desavenencias, mientras estuvo vivo, lo que lo transformó, para los que fueron sus seguidores, en un lugar de culto al que acudir cada 20 de Noviembre, para conmemorar, aún vestidos con las camisas azules y rememorando el saludo romano del brazo en alto, el aniversario de su fallecimiento.
Allí han podido reunirse durante todos estos años los simpatizantes y militantes radicales de los movimientos fascistas y allí han encontrado siempre el apoyo de una parte de la Iglesia católica, que regentando el lugar , suponemos que por expreso deseo del dictador, se ha prestado gustosamente y sin reservas a celebrar misas y actos por la salvación de su alma, hechos insólitamente aberrantes, si se tiene en cuenta que es el único conjunto monumental en el mundo, dedicado a enaltecer la memoria del fascismo.
Ninguno de los Gobiernos que habíamos tenido hasta ahora, se atrevió nunca a reconducir esta suerte de despropósito inexplicable que ha perdurado en el tiempo, a causa de la tácita tolerancia de unos políticos incapaces de hacer frente a un problema que todos consideraban como peliagudo y no ha sido, hasta la llegada de Podemos al Parlamento, que se han escuchado, por primera vez, alto y claro, voces que desde los escaños reclamaban una solución urgente para  este disparate casi oficial, exigiendo que los restos del dictador tenían, obligatoriamente, que ser exhumados y la concepción actual del lugar, inmediatamente abolida, por supuesto, tras haber recuperado e identificado a todas aquellas víctimas que a día de hoy, permanecen enterradas en el subsuelo del lugar, en cumplimiento estricto de una Ley, abiertamente abortada por la derecha.
Así que cuando Sánchez ha llegado el poder, con el inestimable apoyo, entre otros, de los de Iglesias, este tema ha cobrado de pronto una rabiosa actualidad, dándose ahora las circunstancias idóneas para ser abordado en profundidad  e inmediatamente la maquinaria, parada durante tantos años se ha puesto en movimiento, con el consecuente enfado de los Partidos de derechas, que no entienden como una prioridad, algo que jamás debían era haberse permitido, por una mera cuestión de justicia.
Dicen que la familia del dictador, a la que el Gobierno ha brindado la oportunidad de llevar a cabo la exhumación y posterior traslado de los restos, al lugar que consideren oportuno, se ha negado en redondo a tal sugerencia, alegando, no se pierdan la explicación, que temen que si el cadáver es reasentado en otra ubicación, la tumba pueda ser profanada, olvidando que los cientos de miles de víctimas que han permanecido diseminadas por toda la geografía del país y de cuyas muertes fue responsable directo, en este caso, su abuelo, han permanecido expuestas a cualquier tipo de vejación, en total desamparo y a la espera de se diera la circunstancia de que alguien casualmente, las encontrara, para poder ser, simplemente, enterradas con dignidad, en alguno de los múltiples cementerios que existen en todas las ciudades y pueblos de nuestro territorio.
Esas víctimas, que también tenían, cómo no, familiares que les lloraron y que en infinidad de esos, murieron sin haber podido saber con seguridad en el lugar que se encontraban sus muertos, deben, debemos ser, pues ya saben que tengo una historia personal que me une íntimamente a esta parte de nuestra Historia, simplemente, inferiores en nobleza y en sentimientos a estos nietos privilegiados a los que nadie nunca se atrevió a cuestionar, por venir de dónde provenían o simplemente, por una mera cuestión de miedo.
Resulta sencillamente ofensivo, que mientras algunos hemos tenido que mendigar que se nos devuelvan los restos de nuestros muertos, otros amenacen con acciones legales al Gobierno de la nación, por el simple hecho de querer cumplir una Ley, que no puede ni debe permitir en modo alguno que se continúe honrando la memoria de quien fue el personaje más nefasto, de toda la Historia española.
Por tanto, no cabe otra solución que exhumar, a la mayor brevedad posible, el cadáver de Franco y lo que piense la familia ha de ser considerado por el Gobierno, como meramente anecdótico, pues afortunadamente para los ciudadanos, el protagonista de esta película de terror, desapareció de nuestras vidas, aunque siempre marcará nuestros recuerdos.
He de confesar que jamás he visitado El Valle de los caídos, pues siempre  tuvo para mí y para los míos, unas connotaciones insalvables de negatividad que removían los cimientos de nuestras querencias, de manera brutal y violenta.
Siempre creímos y así lo hablábamos en familia, que debió llamarse El Valle Tenebroso. Puede que si finalmente la situación se reconduce y el lugar se convierte en un memorial de todas y cada una de las víctimas que  cayeron en nuestra Guerra civil, quizá  decida a hacerlo, aunque tendré que hacer un auténtico lavado de alma, para poder olvidar  lo que ha sido y puede que no sea capaz de superarlo. Prefiero no remover los malos pensamientos.

domingo, 1 de julio de 2018

Crónica de Domingo



En este fin de semana de trasiego, en el que miles de ciudadanos y ciudadanas dan inicio a sus vacaciones y otros, aún tendremos que esperar  al mes que viene, para poder  correr a nuestros respectivos destinos, los paisajes urbanos adquieren una cierta  serenidad y como el tiempo ha decidido este año concedernos temperaturas agradables y hasta espectaculares tormentas  que grabar, que luego dan lugar a conversaciones meramente superficiales, la política, parece haber quedado aparcada para mejor ocasión y en las calles no se habla de otra cosa que de futbol, vacaciones y el clima.
A pesar de ello, hay un guirigay montado en todo lo concerniente a los asuntos públicos, que darían para escribir varios libros, todos ellos interesantes y hasta truculentos, porque entre las primarias del PP, que ya han empezado a convertirse en una guerra abierta entre candidatos que no desaprovechan un segundo para demostrar ante el público, cualquiera de las habilidades que poseen, como bailar, cantar o repetir besazos a diestro y siniestro, entre mayores, jóvenes y niños, como si el mundo se fuera a terminar mañana y las garatas que  tiene montadas el nuevo Gobierno, con los migrantes, los presupuestos, la Ley de Memoria histórica, la exhumación de los restos de Franco del Valle de los caídos o el nombramiento del nuevo Director de Radiotelevisión española, que se está convirtiendo en un calvario, por el rechazo a determinados profesionales, manifestados por unos y otros, una no sabe dónde mirar y prefiere, al menos hoy, dejarse llevar por la desidia de este espléndido Domingo y hasta por la envidia insana que produce dejar marchar a determinados amigos, con sus maletas y sus ilusiones, mientras no queda más remedio que conformarse con seguir la rutina establecida, hasta que nos toque a nosotros hacer lo mismo.
Habrá que ver, por narices, el partido que juega España, si no se quiere provocar un altercado familiar de incalculables consecuencias, aunque la hora de emisión, ofrece la excusa perfecta para echar una siestecita, sin levantar demasiadas sospechas, ya que se da la circunstancia de que a la que subscribe, no sólo no suele interesarle el negocio del balompié, sino que además, lo que ha visto del juego de la selección, le ha parecido, sinceramente, malo y aburrido.
Lo malo que tienen los mundiales, es que se convierten para mucha gente en una cuestión de emocionado patriotismo que no admite discusión y por cojones, perdonen la expresión, hay que gritar a los cuatro vientos que tenemos el mejor equipo del mundo, aunque los resultados obtenidos al menos hasta ahora, vayan en otra dirección y a una le parezca que se está pecando mortalmente, como siempre nos pasa, de un incomprensible triunfalismo.
Aun  así, resulta difícil mantenerse al margen de esta vorágine arrolladora de banderas, bufandas en pleno mes de Julio, tracas de  cohetes y atracones de golosinas delante de las pantallas de televisión, mientras los monosílabos resuenan como un estruendo, en todas y cada una de las casas y a veces, no le dejan a una otro remedio que buscar unos cuantos minutos de tranquilidad en la soledad del cuarto de baño, que es el único sitio al que no se suele ir acompañado y al que se puede llevar, por ejemplo, un libro, con el  que desligarse del panorama futbolero que ha invadido, como un huracán, la paz de todos nuestros hogares.
De manera que esta tarde en concreto promete ser ciertamente movida, ocurra lo que ocurra con esta selección nuestra, por lo que habrá que estar preparada para hacer de comentarista deportivo y solidarizarse con la alegría, si les ganamos a los rusos o con la tristeza inconsolable de tener que volver a casa, con el rabo entre piernas, si se diera la circunstancia de que perdiéramos la eliminatoria.
Sólo unas horas de sosiego nos separan del acontecimiento y una las aprovecha, primero, para escribir esta crónica dominguera que sería imposible elaborar, a partir de las cuatro de la tarde por razones más que evidentes y después, para informarse de lo que ocurre a nuestro alrededor, cuando llegue la hora de comer, pues debe haber vida además del mundial y habrá que ir recogiendo datos para la elaboración de futuros y más serios artículos.
Instalada en la resignación, sólo puedo ya desearles a los que se marchan de vacaciones que las disfruten con plenitud, desconectando de la azarosidad de la vida que llevamos durante todo el año, en nuestros respectivos lugares de residencia y que procuren olvidar, a la mayor brevedad posible, todos los sinsabores sufridos, a lo largo del año pasado, aunque les recomiendo que lo hagan, después de haber llenado el depósito de combustible, pues los precios que van a encontrar en las  gasolineras les van a provocar un sofocón, del que seguramente se repondrán, en cuanto inicien camino.
Por favor, sean felices, sin reservas.