martes, 20 de febrero de 2018

Miscelánea



Mientras De Guindos era nombrado, a bombo y platillo, como nuevo Vicepresidente del Banco Central Europeo, gracias al apoyo de Francia y Alemania, que esperan que España les devuelva el favor cuando Mario Draghi abandone la Presidencia de este mismo organismo, Artur Mas salía ileso de su encontronazo con la justicia española, quedando en libertad, sin ningún tipo de medidas cautelares y El Bigotes, siempre en su línea macarrónica y chulesca, declaraba ante la Comisión del Congreso, quejándose ostensiblemente de que algunas de las personas que aparecen en los papeles de Bárcenas, haciendo alusión principalmente al marido de Cospedal, permanezcan en libertad, mientras él mismo chupa cárcel y descrédito, según propia versión, por el hecho de cobrar facturas a cambio de trabajos realizados, de la manera que le proponían, siempre, desde el Partido Popular.
En esta mañana movida, en que las noticias se van sucediendo en focos bien distintos y una no sabe dónde mirar para no perder ripio de lo que está ocurriendo simultáneamente, para poder decidir a qué carta quedarse, a la hora de escribir este artículo, pasa, como otras muchas veces, que los efectos colaterales que producirán en días venideros estos sucesos, podrían tener una importancia mucho mayor que la que implican los hechos en sí mismos, por lo que vamos a intentar desgranar este galimatías informativo, atendiendo uno a uno, los acontecimientos que estamos viviendo.
Que Luís de Guindos  no es santo de la devoción de muchísima gente y que su valía profesional no ha sido precisamente un dechado de virtudes, ya lo sabemos, pero su nombramiento se había convertido en una cuestión personal para  Mariano Rajoy, que necesitaba un subidón moral, en estas horas bajas que está atravesando, acuciado por el problema catalán, los resultados de las encuestas y la persecución a que le están sometiendo todos los imputados en casos de corrupción, desde que se pusieron de acuerdo para tirar de la gran manta que tapaba lo que ocurría durante los años de gloria que vivieron, su Partido y él  mismo, a base de una financiación que se presume ahora ilegal y que podría costarle la Presidencia del gobierno.
Pero todos sabemos el modo en que Luis de Guindos afronta los problemas que le van surgiendo y que resulta ser, para desgracia nuestra, absolutamente partidario de las políticas de austeridad y de recortes, como hemos podido comprobar en los años que ha estado ocupando el Ministerio.
De manera que podemos presuponer lo que nos espera, en cuanto empiece a tomar decisiones relacionadas con su nuevo cargo y mucho nos tememos que sus propuestas no van a mejorar en nada la difícil situación que atraviesa nuestro país, ni por supuesto, contribuirán a paliar los problemas que sufren las familias españolas.
En cuanto a la libertad sin cargos de Mas, se podría decir que se esperaba, después de la cuantiosa multa que se le impuso anteriormente y viendo la suerte que han corrido una buena parte de sus compañeros de Partido, aunque resulta curioso que entre los encarcelados no haya, en la actualidad, ningún miembro de la Formación a la que pertenece Puigdemont y sean los líderes  de Esquerra Republicana los que hayan salido peor parados, en los asuntos relacionados con la justicia.
Las maneras utilizadas por Álvaro Pérez “El Bigotes”, en las declaraciones realizadas esta mañana en la Comisión del Congreso, han servido para confirmar, como ya supusimos en el pasado, que carece de los conocimientos necesarios para haber sido en algún momento, uno  de los cerebros de la  Gurtel y que le sobran, eso sí, labia y chulería, para no dejar títere con cabeza, si se propone colaborar con la Fiscalía en la resolución de este caso, pues no tiene rubor en ofrecer abiertamente una lista de nombres y apellidos de reconocidos políticos y empresarios, llegando a señalar que los primeros continúan sentados en sus escaños y que los segundos, colaboraban felizmente con sus tributos al PP, con tal de obtener jugosos beneficios, a través de las obras públicas que se les concedían, como premio a las aportaciones monetarias de las que él mismo fuera testigo.
Con ese tono  barriobajero que siempre le ha caracterizado, su alusión al Ministro de justicia, al que ha comparado con un vendedor de muñecas chochonas, nos ha proporcionado uno de los mejores momentos de la mañana y parece claro que éste también está dispuesto a sumarse a los que en los últimos tiempos han optado por abandonar el silencio e implicar a quién haga falta para tratar de rebajar su condena, que no será precisamente corta.
A última hora, nos hemos enterado de que han sido detenidos en Francia tres sospechosos de haber colaborado en la preparación de los atentados de Barcelona y Cambrills y también de que Anna Gabriel estaría dispuesta a pedir asilo  en Suiza, si la justicia española decidiera pedir una orden de extradición, pues se siente perseguida por motivaciones políticas.
Agotados por este largo día de noticias diversas y mereciendo ya, a estas horas, un poco de descanso reparador, no queda, sino despedirse cordialmente de los que tienen la deferencia de prestar atención a lo que aquí se escribe y desearles que pasen una buena noche. Mañana será otro día.





lunes, 19 de febrero de 2018

Una acusación contundente



Deja el juez a Marta Rovira en libertad bajo el pago de una fianza  de 60.000 euros, después de haber declarado esta mañana adoptando una línea diferente, a la que siguieron los compañeros que la precedieron, manifestando que, personalmente, intento por todos los medios parar la consulta sobre la independencia que se llevó a cabo el primero de Octubre, del pasado año y que fue Puigdemont el que dio la orden de seguir adelante, negándose a escuchar el mensaje que le lanzaban desde Esquerra Republicana, cargando de este modo, toda la responsabilidad de lo que después ocurrió, directamente sobre los hombros del que fuera President de la Generalitat y que se encuentra ahora, huido en Bruselas.
Esta declaración, que tiene una importancia fundamental para entender el papel que jugó cada cual, en el transcurso de todo el proceso, parece además reflejar el hartazgo que corroe las entrañas de los seguidores del Partido de Oriol Junqueras y apunta contundentemente al PdeCat, como principal responsable de la proclamación de la República catalana, que se llevó a cabo entre las paredes del Parlament, queriendo ofrecer una imagen de unidad, que ahora se revela claramente ficticia.
La suerte que ha corrido el líder del partido de Marta Rovira, que permanece en prisión, junto a Forn y los Jordis, sin visos de que puedan, a corto plazo, lograr la libertad,  propicia un clima de tensión entre las Formaciones que en un principio apoyaron abiertamente el separatismo y una tácita indignación con aquellos que decidieron salir  del país, abandonando a sus suerte a los que después se vieron obligados por la Ley, a asumir de una forma u otra, una responsabilidad que seguramente no les correspondía.
Marta Rovira ha dado esta mañana un paso ciertamente importante que intenta clarificar lo que ocurriera en las trastiendas durante aquellos días de euforia  y transgresión, ofreciendo una versión nueva para los que hemos estado siguiendo con inquietud la deriva que ha ido tomando la crisis catalana y que gracias a estas palabras, entendemos un poco mejor, las luchas internas que debieron estar librándose en el corazón mismo del Parlament, mientras se empujaba a las masas a recorrer una camino destinado al fracaso, presentando ante sus ojos un espejismo que después se rompió en mil pedazos delante de sus ojos, arrollado por una ola gigantesca de represión y legalismos.
Lanza Rovira, a mi entender, un claro mensaje al exiliado, manifestando sin decirlo, que si erró al mantener a capa y espada, la consulta del uno de Octubre, mucho mayor será el error que cometa si continúa manteniendo el deseo de ser declarado, cómo quiera que sea, Presidente e instándole, en cierta medida, a dejar paso franco a cualquiera que pueda hacerse cargo, presencialmente, de la formación de un Gobierno, que urge constituir para restablecer el orden natural de las cosas, en todo el territorio de Catalunya.
Rompe así, literalmente, con un pasado que ya nunca podrá volver y se inclina, aún sin manifestarlo explícitamente, por mirar únicamente al futuro que se avecina y  que no podrá ser aplazado, sine die, por el capricho de un visionario ausente, que se niega a enfrentarse con una realidad que sin embargo, viven, los políticos de todo signo que continúan estando aquí y muy fundamentalmente, los que se encuentran encarcelados en las prisiones, por haber cometido actos idénticos a los que protagonizaran los que se mueven  fuera.
Debe doler y mucho, que mientras unos han de asumir su participación en los hechos y acatar sumisamente los dictados de la justicia española, otros, anden luchando contra molinos de viento, protagonizando episodios quijotescos, al resguardo de un exilio dorado, en el que podrían resistir durante muchísimos años, fanatizando hasta el punto que quieran los ideales que dicen defender, pero olvidándose del durísimo momento que llevan viviendo durante meses, aquellos que llamaban compañeros.
Sólo la inhabilitación, que llegará más temprano que tarde a la vida de Puigdemont, le hará tropezarse de bruces contra el muro de la verdad, obligándole a retirarse, sin ningún tipo de contemplaciones, de la escena política catalana, esta vez, para siempre.
Dilatar la marcha, obstaculizar cualquier propuesta que ayude a la formación de un nuevo Gobierno, con un President distinto a él, no son más que los coletazos del enojo de quién pensó que tocaba el cielo con los dedos y de pronto, se precipitó inevitablemente al vacío, estrellándose sin remisión, contra los pedazos de su propio sueño.



domingo, 18 de febrero de 2018

Lágrimas y sonrisas



Un fin de semana teñido por una serie de tragedias en las que  muchas personas han perdido la vida, unas a manos de NiKolas Cruz, el estudiante que armado con un fusil de asalto perpetró una matanza en un Instituto de Florida,  otras en el terremoto de más de siete grados de magnitud que ha hecho temblar la tierra en México y en los dos accidentes aéreos que se han sucedido en Rusia e Irán, nos ha recordado, como suele ocurrir en tantas ocasiones, la terrible fugacidad de nuestra existencia, dejando un rastro de dolor irrecuperable,  en las familias de los que han sido víctimas, de la mano del hombre, de fallos por causas aún desconocidas o simplemente, de los elementos.
 Aún impactados por lo ocurrido en estos tres días y muy fundamentalmente por este nuevo caso de hipotética locura, que ha llevado a un joven estudiante a disparar y asesinar, a quemarropa, a sus propios compañeros, uno no puede, sino preguntarse por qué razón sigue vigente en el país más poderoso del mundo una Ley que permite el uso de cualquier tipo de armas, a cualquiera que pueda pagarlas, en alguno de los muchos negocios habilitados para tal fin y cuántos inocentes más tendrán que morir, para que algún Presidente se atreva a enfrentarse sin tregua a este poderosísimo lobby instalado en su territorio con total naturalidad, aunque para ello se haya de renunciar a las jugosas ganancias que proporciona a sus defensores a ultranza, pero que vulnera, de manera innegable, el derecho fundamental a la vida, que debe asistir a todos los ciudadanos en general,  donde quiera que se encuentren.
Todos recordamos que Obama lo intentó, pero que fracasó estrepitosamente en su propósito y que Trump, que ha sido clamorosamente abucheado en la visita que ha realizado, también durante este fin de semana a Florida, se ha puesto, en numerosas ocasiones, del lado  de los que defienden la permanencia de esta Ley, tal como le recordaba una de las estudiantes supervivientes de la matanza, hace sólo unas horas, en un discurso conmovedor en el que tachaba su actitud, de auténtica vergüenza.
Poco o nada va a importar al actual Presidente norteamericano, tan cercano a los de la Asociación de los amigos del rifle, que se ha hecho famosa por justificar la tenencia de armas, como un medio necesario para la defensa personal, este nuevo caso de extrema violencia, que ha sacudido  la médula espinal de todas las personas de bien, no sólo en aquél territorio, sino en el mundo entero y mucho dudamos de que las presiones, cada vez mayores, que puedan surgir en relación con asuntos parecidos a éste, puedan hacer cambiar de opinión, a quién tantas veces ha presumido, de actitudes claramente retrógradas en éste y en otros muchos asuntos y que con toda seguridad, no querrá cruzarse en el camino de los que negocian con la venta de armas, arriesgando el apoyo económico que de ellos debe haber recibido, en su camino hacia la Presidencia.
Así que las familias de los fallecidos en Florida habrán de conformarse con unas pocas palabras de aliento y la pérdida de los suyos, como la perdida de otros muchos que cayeron antes que ellos, en sucesos similares, habrá sido otra vez, inútil,  ante el intocable poder que genera el Dios del dinero.
Todos estos hechos, que se han sucedido uno a otro con extrema celeridad, nos han hecho apartar la mirada del panorama político nacional, que sigue revuelto y sin visos de ser atemperado, al menos por el momento, pues nuestros políticos andan enredados en una serie de enfrentamientos continuados que levantan ampollas en la sociedad en general y en una continua batalla personal en la que todos tratan de defenderse de las acusaciones vertidas por sus oponentes en su contra, buscando una manera de escapar de los fantasmas que les persiguen a título particular y ofreciendo ruedas de prensa en las que ofrecen a los que les quieran oír, el run run manido y reiterativo de discursos demasiado trillados que ya nadie se cree, por lo mucho que hemos aprendido durante estos años, aguzando el entendimiento.
Así que tampoco nos ha sorprendido, cuando nos hemos despertado esta mañana, que Anna Gabriel, la que fuera líder del CUP, haya conseguido, en medio del fragor de la pasada semana, instalarse en Suiza y menos aún, que se esté planteando no acudir a la cita que tiene pendiente con la justicia española, asesorada por un abogado, del estilo del que se ha hecho imprescindible para Puigdemont, para desesperación de quiénes continúan chupando cárcel, como Junqueras, Forn o los Jordis, que deben estar de sus antiguos compañeros de viaje, hasta el mismísimo pelo.
Muy al contrario, nos ha parecido hasta natural, que visto lo visto, cada cual haga de su capa un sayo y escape como pueda de la situación a la que se han visto abocados, tras su declaración de independencia, pues la evidencia del fracaso real de sus intenciones, les ha dejado en una situación ciertamente arriesgada para poder conservar la libertad y la vigilancia de la que presume el Ministro Zoido, perdónenme, no debe ser tan férrea, cuando se consiguen cruzar las fronteras que nos separan de Europa, con facilidad tan extrema.
Así que mientras en otras partes de mundo se llora a los muertos, en este país que tan bien definiera Berlanga, en su extensa filmografía, continuamos contemplando el panorama carnavalesco que se nos ofrece en directo, cada minuto, de cada uno de los días y nos dolemos, porque nadie nos lo puede impedir, de la poca valía profesional que ofrecen la mayoría de nuestros mal llamados representantes políticos, ya que no sólo no son capaces de resolver, ni uno solo de los problemas que nos afligen, sino que además, debe hacer tiempo que nos tomaron por idiotas, sin darse cuenta de que a pesar de nuestra humildad, aprendemos de todas y cada una de las jugadas que pretenden colarnos por la banda  y las anotamos en la cabeza, para que no se nos olviden cuando llegue un nuevo periodo electoral y tengamos que decidir a quién otorgamos ese bastón de mando que todos quieren, pero que ninguno de ellos merece.

jueves, 15 de febrero de 2018

A degüello



Los Ciudadanos de Albert Rivera dieron ayer por congelado su pacto de Gobierno con el PP, lanzándose a la yugular de los principales líderes de este Partido, al que han utilizado hábilmente para ir ganando la popularidad que les faltaba entre los votantes  de la derecha española y que era absolutamente necesaria para tener alguna opción de poder, que les ha brindado inesperadamente, su postura ante el problema de Catalunya.
Abrigados desde el principio de la Legislatura, por la mayoría simple que ostentaba el primer Partido conservador y resguardado a la vez, de las críticas que le llovían a los de Mariano Rajoy, de parte de los otros miembros del Parlamento, Rivera ha estado dando una de cal y otra de arena, apoyando con fingida sumisión todas las propuestas que presentaba el Gobierno, aguantando el tirón de unos cuantos casos de corrupción, como el de Murcia y haciendo ver que su principal enemigo político era siempre Podemos, como hemos podido comprobar por los muchos enfrentamientos que han protagonizado, dentro y fuera del Congreso y negando, además, cualquier probabilidad de secundar propuestas que procedieran directamente de los de Pablo Iglesias.
De este modo, se ha ido ganando la confianza de una buena parte del electorado conservador, que cansado de las sospechas que se ciernen sobre figuras  relevantes del PP y de la flema que ha caracterizado a Rajoy, en todo momento, se ha sentido identificado con el mensaje que transmitía, sobre todo en la crisis catalana, un partido que se presenta como renovador y al que no se conocen corruptelas y se han rendido a la defensa a ultranza que ha hecho Inés Arrimadas de una españolidad menos caduca y decadente que la que representan las viejas caras de los líderes populares, que han perdido esta batalla, de lleno.
Tras el resultado de las elecciones autonómicas del pasado Diciembre, está claro que ha salido el sol para los de Rivera y ese triunfo, ganado a base de tirar y aflojar, de hacer pactos a conveniencia con diferentes formaciones y romperlos sin ningún rubor, en el momento que se considera preciso, les ha proporcionado una oportunidad con la que, en principio, no contaban, para ir robando paulatinamente, el corazón a la derecha española.
Así que la era Rivera ha comenzado sacando toda la artillería de que dispone, en contra de los que repentinamente se han convertido, en sus mayores enemigos y hasta se han permitido firmar un pacto con el diablo morado, para intentar modificar la Ley electoral, que tanto perjudica siempre, a los partidos más pequeños.
Al igual que rompieron aquella primera sociedad con los de Pedro Sánchez, para caer rendidos a los pies de Rajoy, apoyando su investidura sin condiciones y sus constantes devaneos en los dos años que dura esta legislatura, quiebran también ahora esa unión que parecía asegurar la sostenibilidad del Gobierno durante el tiempo que resta hasta las próximas elecciones, dejando claro que cuando se trata de batallar por el poder, cuesta poco dar marcha atrás y cambiar radicalmente  de rumbo, si con ello se escalan puestos hasta la ansiada Presidencia.
Está claro, que a la izquierda en general, esta maniobra perfectamente estudiada, le ha pillado con el paso cambiado y mientras Podemos digiere su fracaso en las elecciones catalanas y el PSOE  asume, como no podía ser de otra manera, el error que cometiera apoyando la aplicación del 155, los de Rivera, avanzan imparables hacia el objetivo marcado, haciendo tambalearse los cimientos en que se apoyaba el maltrecho PP y buscando un adelanto electoral que ratifique su triunfo, en unas Generales que llegarían en el que es su mejor momento.
Y si para ello hay que ir a degüello contra el mismísimo Presidente al que comprendían y apoyaban, literalmente, por cuestiones de Estado, se va, ahondando cada vez más en la profundidad de las múltiples heridas que agravan la salud de que gozaba el PP, pues resulta evidente que la inmediatez en ir ganando metas y procurar la caída de quién ahora está en el poder, se ha convertido para Ciudadanos, en todo un reto.
Ya puede espabilar la izquierda, si quiere realmente frenar este ascenso torrencial de los de Rivera y empezar a dejar de lado las absurdas diferencias que han ido separando cada vez más a Sánchez e Iglesias, o el dragón, astuto y redomadamente preparado para dar el salto a los cielos, vencerá. Y no lo digo yo. También lo auguran ya todas las encuestas.







miércoles, 14 de febrero de 2018

Un desgaste abducido



Con las últimas noticias sobre la corrupción, puede parecer que el problema catalán ha pasado a un segundo plano, pero la cruda realidad es que han pasado casi dos meses, desde que se celebraran allí las últimas elecciones y esta Comunidad, Nación o País,  como cada cual prefiera denominarlo, continúa sin un Gobierno que empiece a restañar las heridas producidas por todo lo ocurrido durante el proces y que acabe, de una vez, con la aplicación del artículo 155.
Como si el tiempo se hubiera detenido y de nada hubiera servido el sufrimiento que ha tenido que soportar  una sociedad a la que se ilusionó desmesuradamente con la idea de que el establecimiento de una República era posible, los partidos independentistas han empezado a mostrar sus sempiternas discrepancias ideológicas y los llamados constitucionalistas, se limitan a ver pasar los días, esperando únicamente que cualquiera de los otros dé un paso en falso, para lanzarles sin piedad y sobre todo sin intención de dialogar, a las manos de la justicia.
Hoy mismo, una destacada dirigente de la CUP declaraba ante el juez, mientras los medios ofrecían sus portadas a las afirmaciones de Francisco Granados, sin dar la menor importancia a la guerra interna que se libra entre los  partidarios del exiliado Puigdemont y los que desde Esquerra Republicana, ven como su líder, Oriol Junqueras, no consigue obtener la libertad y continúa en la cárcel de Extremera.
Y sin embargo, solucionar el problema catalán tendría que ser una de las prioridades más urgentes del Gobierno español, fundamentalmente porque con la situación actual, la imagen de país dividido que estamos ofreciendo al resto del mundo, por muchas razones legales que nos asistan, no puede ni debe prolongarse, sine die, o finalmente, pagaremos todos las consecuencias.
Causa cierta inquietud, oír, como hemos oído estos días a ciertos catalanes de relevancia, decir que en nada están notando la extraña situación que allí se vive y verlos continuar con sus rutinas, ciertamente inusuales, por la tensión reinante en el ambiente, como si tener o no Gobierno, a la mayor brevedad posible y tratar de recuperar la normalidad, no tuviera la menor importancia y los cargos electos que habrán de formar parte del nuevo Parlament, fueran en realidad, perdónenme, absolutamente prescindibles.
Así que mientras los secesionistas buscan afanosamente una fórmula que permita la investidura de Puigdemont, del modo que sea y los encarcelados van perdiendo las esperanzas de recuperar alguna vez la libertad, transcurren unos meses de vacío que van dañando gravemente el panorama laboral y económico en Catalunya, por no hablar de los enfrentamientos personales que continúan produciéndose entre los ciudadanos que la habitan.
Digo yo, que algo habrá que hacer para que esta especie de anarquía controlada desde Madrid no se dilate eternamente y que algo podrían intentar los parlamentarios españoles también, para procurar una solución a un problema, que parece no tener fin, aunque para ello hubiera que hacer concesiones, por ambas partes, dando de una vez carpetazo al engreimiento de declararse vencedores, pues las guerras, como todos sabemos, las perdemos todos en general y no es bueno creerse superior a los otros, causando unas dosis de humillación, absolutamente innecesarias, cuando lo que se pretende conseguir es la paz, por el camino del entendimiento.
De manera que cuando leemos los titulares más destacados de la prensa y vemos la foto de Granados en portada, relanzando un problema que durante años ha sido perdonado al PP, como si fuera una primicia que hubiera nacido ayer mismo, en la exclusiva de cualquier diario, no podemos por menos que empezar a creer que, en cierto modo, conviene relegar el problema catalán a las páginas interiores, a ver si en cierta medida, los ciudadanos van restando fragor a la lucha fratricida que mantienen fuera y dentro de este territorio y las cosas van encajando, a base de olvidar lo que sintieron en un primer momento, convirtiendo en normal una situación, que si se piensa en profundidad, resulta ser del todo insostenible.
Que acabar con la corrupción y castigar a quiénes la cometieron es imprescindible, nadie lo pone en duda, pero es responsabilidad inexcusable de este Gobierno procurar que se restablezca la normalidad en el país y resulta del todo incomprensible que a día de hoy, no sólo no haya conseguido resolver el gravísimo asunto de Catalunya, sino que ya, ni siquiera ponga interés en lo que allí sucede, como si en realidad lo que deseara fuera seguir gobernando este territorio para siempre.

martes, 13 de febrero de 2018

El mismo estribillo



La fortaleza humana, por desgracia para nuestro género, siempre tiene limitaciones, de tipo físico o psicológico y suele verse perturbada por ellas, con el desgaste que produce el paso del tiempo, afectando muchas veces a esas primeras intenciones que creímos poder mantener y que en un momento determinado, cambiamos radicalmente, tomando decisiones que jamás hubiéramos considerado, en otro instante y en otro ambiente.
 Esto, que nos sucede a todos a lo largo de nuestras vidas, es precisamente lo que viene ocurriendo a casi todos los imputados por casos de corrupción, que pertenecieron al PP y que abandonados a su suerte por los órganos de dirección del Partido, pisaron los patios de las cárceles, convirtiéndose en una especie de apestados innombrables, de los que se ha intentado borrar la memoria de los cargos que ejercieron, colocándoles en la tesitura de quedar solos ante el peligro que suponen las duras sentencias que para ellos se piden y exigiéndoles tácitamente, un silencio sepulcral que no dañe la imagen de la misma Formación de la que formaron parte importante, hasta que fueron detenidos.
Todos, sin excepción, comenzaron negando los hechos de que se les acusaba y haciendo una defensa a ultranza de la limpieza que, según ellos, caracterizaba a su Partido y todos, han ido cayendo, a la vista de las circunstancias que han tenido que soportar durante  sus años de reclusión, en una especie de apática depresión, seguramente desengañados por la falta de apoyo recibido de parte de quiénes hasta entonces habían considerado, compañeros y amigos.
 Hemos repetido muchas veces que en Política no caben sentimentalismos, si no es con la intención de obtener algún beneficio a cambio de ellos y que las amistades, más que fraternales e incondicionales, suelen ser peligrosas, pues en el camino del poder, cualquier escollo que se encuentre, por pequeño que sea, ha de ser, obligatoriamente eliminado sin piedad y a ser posible, sin poner en riesgo la imagen que se ofrece a los electores en general, que son los encargados de otorgar con sus votos, los premios y los castigos.
Esta lección, que es fácil deducir cuando uno se mueve en un ambiente de gente normal, en el que es imposible ser cegado por la ambición que caracteriza a los que se encuentran inmersos en el mundo de la política, la han tenido que aprender, estos imputados del PP, a base de celda y barrote y oyendo en las televisiones a sus correligionarios afirmar sobre su persona, una retahíla interminable de calificativos de toda índole, que les señalaban el punto de soledad en el que se encontraban inmersos, negándoles cualquier posibilidad de recuperar, aunque fuera mínimamente, su pasada gloria.
Así que su paciencia se ha ido agotando paulatinamente y sin remisión, en las galerías de las cárceles españolas y aquel silencio que en principio juraron mantener y que salvaguardaba a los líderes que amaron lealmente, durante mucho tiempo, ha resultado ser, no sólo inútil de cara a la defensa de los delitos que se les imputan, sino rematadamente perjudicial, a título personal y familiar, arrastrándoles a una situación, del todo insostenible.
Así que una buena parte de estos acusados, de un tiempo a esta parte, han decidido romper ese pacto que les encadenaba sin remedio a una larga condena y se han puesto a disposición de los fiscales para ofrecer una colaboración impagable, para el esclarecimiento de la verdad, cansados de esperar una ayuda que no ha llegado nunca, por parte de sus superiores en el Partido, que para mayor decepción, han continuado ejerciendo tranquilamente el poder, totalmente al margen de lo que estuviera sucediendo  con estos encausados, que en otro tiempo fueron sus propios compañeros.
Todos, apuntan alto en sus afirmaciones y señalan que la cúpula del PP conocía y respaldaba las oscuras historias que vamos conociendo a diario, sobre financiaciones obtenidas a base de extorsión y de sobres de dinero negro y todos, sin excepción, repiten el mismo estribillo, los mismos nombres, los mismos hechos, acaecidos en los mismos lugares y las mismas tramas enrevesadas, urdidas en las mismas trastiendas.
El último, ayer, ha sido Francisco Granados, que apunta con su dedo acusador a Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes, como primeros responsables de todo lo ocurrido durante años en  Madrid, asegurando que conocían a la perfección las irregularidades que se estaban cometiendo y que ninguna de ellas hubiera sido posible sin su aprobación, colocando, principalmente a la actual Presidenta de la Comunidad, en grave situación de riesgo.
Estamos seguros que Granados no será el último en intentar abrirse paso entre la jungla en la que se han movido los conservadores y que habrá muchos más, que indignados por tener que soportar en soledad la privación de libertad, se irán subiendo al carro de los que se convierten en confidentes.
Hay cosas, que no se pueden tapar más y la coincidencia de las versiones ofrecidas por estos presos ilustres, en salas de justicia de todo el país, evidencian que ha de haber un poso de verdad en sus afirmaciones, por muy duras que sean.
Algún día, los líderes del Partido Popular tendrán que responder por la verdadera responsabilidad que tuvieron en estos hechos y depende en gran parte, de la valentía de los jueces y fiscales , que sea pronto, si no queremos generar una desconfianza aún mayor de la que ya existe, en el funcionamiento de la Justicia.

lunes, 12 de febrero de 2018

Que viene Rivera



Medios de comunicación afines a la derecha, afirmaban ayer que un 60% de los afiliados y votantes del Partido Popular desearían que Mariano Rajoy no volviera a presentarse como candidato a la Presidencia, porcentaje que alcanza un 85%, si la consulta se extiende al resto de los ciudadanos del país y casi roza el 100, si los que contestan a la pregunta viven dentro de Catalunya.
Este convencimiento, que  manifestado de manera tajante por una buena mayoría de españoles podría tener una explicación bastante lógica, si se tiene en cuenta la permanente sospecha de corrupción que se cierne sobre la persona del Presidente de Gobierno, sorprende sin embargo, cuando proviene directamente de las filas conservadoras y hace temer que la manera en que se ha dirigido el PP, en los últimos tiempos y el modo en que se han gestionado los graves problemas surgidos a su alrededor, en muchas ocasiones, por su causa, ha conseguido desanimar a todos aquellos que hace sólo unos años llenaban las plazas de toros vitoreando a este político, que siempre careció de carisma, pero que consiguió aglutinar en torno a su figura, a una buena parte de los líderes que por aquel entonces, le acompañaban en la aventura de poder destronar a un Zapatero, hundido por el error de haber abandonado ante los electores, sus más elementales principios.
Todo fue bien, mientras se conservó una mayoría absoluta y se pudieron ir aprobando sin ninguna posible oposición, medidas y Decretos que fueron mermando la calidad de vida de los ciudadanos, aunque para no mentir, habría que recordar que Mariano Rajoy nunca contó con el beneplácito de aquella parte de su Partido que había convertido a José María Áznar  en una especie de Dios al que seguían, por supuesto también, en sus decepciones.
Pero, he aquí que empezaron a destaparse ciertos casos de corrupción, en los que las implicaciones directas de primeras figuras conservadoras, se hicieron mucho más que evidentes y que alcanzaron su punto álgido, cuando aparecieron los papeles de Bárcenas y todos pudimos comprobar que el ya famoso M. Rajoy, aparecía en la lista de perceptores de sobres de dinero negro.
El error de tratar de dilatar el asunto hasta que llegó la siguiente legislatura, supuso un antes y un después en el panorama político de nuestro país, pues el nacimiento de dos nuevos Partidos, Ciudadanos y Podemos, con gente joven a la cabeza y su entrada torrencial en un  Parlamento, hasta entonces dominado por el bipartidismo, puso de manifiesto la urgente necesidad de tener que propiciar acuerdos para obtener el poder, en contra de lo que había venido sucediendo, desde hacía muchos años.
La gestión de la crisis catalana y la evidente pasividad demostrada por este flemático Rajoy, mientras el independentismo se iba haciendo fuerte sin remedio, consiguió lo que no habían logrado ni la corrupción ni la durísima política de recortes y la fidelidad de los votantes de la derecha, se fue agotando al mismo ritmo que su paciencia, mientras empezaban a comprender que existía otra opción de voto que respetaba igualmente la naturaleza de sus principios y que contaba además, con un líder limpio de polvo y paja y  mucho más resolutivo en sus acciones de lo que jamás había sido el que todavía es nuestro Presidente.
Ese líder, Rivera, joven y ambicioso dónde los haya, capaz de cambiar en un instante de compañeros  de viaje y dispuesto a dar la batalla, hasta las últimas consecuencias, con tal de llegar al poder, se había ido labrando un camino a base de apoyar las propuestas conservadoras, a lo largo de toda la legislatura, consiguiendo de este modo ganarse la confianza del receloso  Mariano Rajoy, haciéndole creer que le seguiría con una lealtad casi eterna, mientras preparaba minuciosamente un salto de fe, que vino propiciado por la posición adoptada por su Partido, durante la crisis de Catalunya.
Nadie, había conseguido hasta ahora engañar tan rotundamente a Rajoy, hasta llevarle al borde mismo del abismo, ni nadie, en tan poco tiempo, había jamás cambiado tan radicalmente de enemigo político, ni atacado tan repentinamente a los mismos con los que habían llegado a formar una sociedad, en buena parte del territorio en el que vivimos.
Los resultados de las encuestas, demuestran fehacientemente que la jugada le ha salido a Rivera redonda y concluyente y que su ascendente popularidad, ha de basarse sin ningún género de dudas, en encontrar una manera de acabar con Rajoy, que curiosamente nada tendrá que ver en este caso, con la oposición de la izquierda.
Forjando una nueva derecha española y deshaciéndose al mismo tiempo del lastre que supone la farragosa historia del PP, con sus oscuros asuntos de financiación ilegal y corruptelas que han afectado a nombres de gran relevancia, Rivera avanza con paso firme, para lograr un adelanto electoral, en el mejor de sus momentos y su fijación actual, es lograr a la mayor brevedad posible, desgastar absolutamente la que fuera la imagen adorada del PP, para traer a sus filas a todos y cada uno de los votantes de la derecha.
Miedo me daría a mí, si fuera Mariano Rajoy, tener que enfrentarme a este huracán, sin el apoyo de nadie y con las reticencias, cada vez mayores, de su propia gente.
Otro día hablaremos de las ocasiones que ha perdido, lamentablemente, la izquierda, pero esa es otra historia y sus protagonistas aún andan enredados en guerras personales, que les impiden ver lo que están perdiendo.