martes, 11 de julio de 2017

Veinte años después


La conmemoración del vigésimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, a manos de ETA, ha levantado una absurda polémica entre el Partido Popular y la Alcaldesa Manuela Carmena, que se ha negado a colgar una pancarta en el Ayuntamiento de Madrid, aduciendo que el recuerdo de las víctimas no puede ni debe ser simbolizado por una sola persona, aunque las connotaciones de la muerte de Blanco supusieran un antes y un después, en el modo de ver el problema para la mayoría de la gente.
Este gesto, que ha sido tratado por los populares como una imperdonable ofensa, llegando incluso a insinuar que la Alcaldesa podría sentir ciertas simpatías hacia la causa separatista vasca, guarda sin embargo otras razones que merecería la pena analizar, aunque entendemos que su sola mención pueda incomodar severamente a los conservadores, ya  que durante años han procurado inútilmente apartar de estos homenajes improvisados, a esas otras víctimas procedentes de los atentados de los trenes, quizá porque el relato de los acontecimientos anteriores a la terrible tragedia, no les favorece en absoluto.
Mucho hemos hablado de la utilización de las víctimas por parte de determinados Partidos político y para nadie resulta una novedad que el PP ha sabido como nadie reconducir el dolor infringido a las familias de los caídos y heridos en los atentados de ETA, para atraerlos sin reservas a su causa, a base de promesas y privilegios que siempre les han colocado a la cabeza de las preferencias de los populares, pero que establecen un agravio comparativo sin precedentes, con el modo en que se ha actuado en el caso de los atentados yihadistas, en Madrid, de terrible recuerdo.
Puede que esta estrategia que muchos hemos venido denunciando desde hace mucho tiempo, les haya funcionado a la perfección mientras que el Ayuntamiento de la capital era gobernado por gente de su Partido y hasta que a ciertas Asociaciones de víctimas de ETA, claramente posicionadas a su lado, les haya parecido normal que en algunas ocasiones se celebraran estos homenajes por separado, ofreciéndose por supuesto, lugares de mayor relevancia a los unos que a los otros y llegando a hacer el intento de que la cobertura informativa fuera mucho mayor, en el caso de las que se podrían calificar como víctimas institucionalizadas por el PP, como si las otras nunca hubieran existido.
Nadie pretende y menos aún Carmena, que durante años, por su oficio, ha juzgado con equidad a etarras, siendo continuamente amenazada por la banda separatista, restar ni un ápice de su importancia al secuestro y posterior asesinato de Blanco, ni a las terribles circunstancias que rodearon a su muerte, pero en estos veinte años que nos separan de aquellos días aciagos, han ocurrido algunas cosas, que de otro modo, también hicieron ver a los ciudadanos   que la violencia y el terror indiscriminados no sólo podían reducirse a las acciones que nos llegaban desde Euskadi y que existían otros peligros más crueles si cabe, que también acechaban la tranquilidad social, como ha quedado sobradamente probado, con otros atentados de parecida envergadura, que han ocurrido después, a lo largo y ancho del planeta.
Aquellos muertos de los trenes, que el Gobierno Àznar se empeñó inaceptablemente en atribuir a la banda ETA, exponiéndose incluso a utilizar toda clase de mentiras para apoyar sus argumentos, se convirtieron sin embargo, en las victimas que a la  sociedad se le aparecieron como más cercanas, pues como en el caso del atentado de Hipercor, de infausto recuerdo, los casi doscientos muertos formaban parte de entornos que a todos nos resultaban familiares, pues cualquiera de nosotros, podría haber viajado aquella mañana, en alguno de aquellos trenes.
Así que volviendo al caso que nos ocupa, las razones aducidas por la alcaldesa de Madrid, no son tan descabelladas como se pretende argumentar, ni por supuesto, significan un desprecio hacia la figura de Miguel Ángel Blanco, que siempre quedará en nuestro recuerdo.
Se trata, más bien, de un acto de justicia que pretende, supongo, dignificar a esas víctimas incomprensiblemente arrinconadas por el Gobierno popular y que sin embargo, merecen el mismo respeto y consideración, sin que nadie se haya dignado aún, a proponerlos como símbolo, en ningún acto conmemorativo.
De esto que digo, saben mucho los familiares de aquellos muertos, de cuya opinión sobre lo que ha ocurrido desde aquel 11 de Marzo de 2004, con todo lo referente a su tragedia, todos podríamos aprender, para que comprendiéramos mejor por qué a veces resulta necesario hacer determinados gestos, si se quieren cambiar determinadas cosas, que desde el principio estuvieron mal hechas.

Al lado de la decisión de Carmena, nos encontramos muchos ciudadanos a los que cansa el empecinamiento del PP, en establecer categorías entre las víctimas del terrorismo. Ninguno de nosotros fuimos jamás simpatizantes de ETA y compartimos de corazón el dolor y las vicisitudes que se han  visto obligados a soportar los familiares de estas personas, pero una vez aclarado esto, deberíamos mencionar que tampoco nunca creímos en esa teoría de conspiración que durante años trató de establecer como cierta el PP, intentando justificar acciones inexcusables, por lo que quizá ha llegado el tiempo de exigir un trato igualitario  para las familias de estas otras víctimas, a las que no podemos olvidar, por lo que debemos agradecer a Manuela Carmena, la intención de su gesto.

lunes, 10 de julio de 2017

Solos ante el peligro


En todo esto de la corrupción, llama la atención que nadie valore suficientemente el temple de los funcionarios que se ven obligados a lidiar a diario con estas tramas mafiosas en Organismos oficiales y Ayuntamientos e incluso que a más de uno se le haya acusado de delinquir, cuando las cosa se han puesto feas para todos esos políticos, que hace tiempo  empezaron a pensar que el dinero de todos estaba destinado a enriquecer sus cuentas personales, convirtiendo en rutina, una de las mas deleznables acciones que puede protagonizar quien se supone un servidor público.
Una de estas abnegadas funcionarias, que como la gran mayoría, ha procurado cumplir exclusivamente con sus obligaciones, denuncia ahora que fue amenazada de muerte por uno de los empresarios relacionados con la trama Gurtel, que llegó a mencionar a sus hijos en la conversación, afirmando que sus amigos, más que amenazar, mataban, como si estuviéramos viviendo un remake de “Chicago, año 30”.
Mucho valor le ha echado esta mujer, que seguramente podía haber evitado cualquier riesgo, cediendo simplemente a las aspiraciones del empresario que las demandaba, pero que  decidió, probablemente movida por un sentimiento de absoluta honradez y sobreponiéndose al miedo que debió sentir en esos momentos, denunciar, dejando muy claro con su acción, que encontrándose en una tesitura que podría haber resultado económicamente favorable a sus propios intereses, optó por mantenerse firme en sus principios, a pesar de que la situación en que se vio envuelta, conlleva una gravedad que horrorizaría a cualquier persona normal, por la violencia que encierra.
Quiero decir con esto, que la vida de estos funcionarios no debe resultar nada fácil y que con toda probabilidad, si se les llamara con más frecuencia a declarar ante la justicia, en casos similares a este, muchos de los secretos sumarísimos que se cuecen en los despachos de los corruptos, podrían salir inmediatamente a la luz, pues la información que deben poseer y que muchos de ellos no se habrán atrevido a desvelar por miedo, ha de ser necesariamente muy jugosa, dado el trato habitual que mantienen. por cuestión meramente laboral, con estos delincuentes habituales, defraudadores de las arcas públicas.
Por otra parte, el calvario que seguramente habrán tenido que sufrir una buena parte de ellos, pues no queda otro remedio que dudar que el caso de esta mujer sea el único que se ha dado, entre los miles  que se barajan en los medios judiciales, no ha debido ser precisamente plato de gusto para ellos ni para sus familias, sobre todo porque las estadísticas dicen que cuando un delincuente se ve acorralado, es capaz de hacer lo que sea y en estas tramas de  gigantescas dimensiones, los métodos empleados coinciden plenamente con los que suelen utilizar las mafias de todo el mundo, siempre que hay grandes sumas de dinero por medio y prima el interés de algunos en permanecer anclados a cargos de cierta responsabilidad, en los que poder continuar obteniendo dinero fácil, sin ninguna consideración hacia los ciudadanos a los que perjudican.
Yo animaría a esos funcionarios, cumplidores de sus funciones y honrados a carta cabal, a hablar y a los medios judiciales a ofrecerles todas los medios necesarios para garantizar su seguridad y la de los suyos, puesto que si por circunstancias totalmente ajenas a su voluntad, se han visto envueltos en estos oscuros asuntos que suceden a diario en este país nuestro, tienen derecho a que se habilite una salida digna que les permita trabajar en paz, lejos de una delincuencia que no es la suya y que trata de amordazar, sin paliativos, su libertad de expresión y pensamiento.
La mala prensa que el PP se ha encargado de atribuir a los funcionarios de todo el país, ha conseguido ensuciar la imagen de estos trabajadores, a los ojos de la opinión pública. Yo les rogaría que por un momento, se pusieran en su lugar y reflexionaran muy seriamente sobre cómo se sentirían si en su lugar de trabajo y simplemente por negarse a tapar algún asunto oscuro, alguien les amenazara seriamente con quitarles la vida, o con agredir a sus familiares más directos.

No me negarán que merecen todo nuestro apoyo y respeto.

domingo, 9 de julio de 2017

Un gesto insuficiente


Parece que la mediación de Zapatero, en el conflicto de Venezuela, ha empezado a dar algunos frutos y al líder de la oposición Leopoldo López le ha sido conmutada su condena en la cárcel, por un arresto domiciliario, acallando de algún modo las críticas que acusaban al ex Presidente español de estar del lado de Maduro, críticas que compartían algunos pesos pesados de su Partido, como Felipe González, por ejemplo.
  El gesto, que abre una posible vía de negociación que pueda solucionar lo que está ocurriendo en el país hispanoamericano,  no podía ser aplazado por más tiempo, pues la opinión internacional por el caso de los presos políticos venezolanos, auguraba que más pronto que tarde podría producirse alguna acción que potenciara directamente la salida de Maduro del poder y que evidentemente, estaría avalada, como en tantas otras ocasiones, por las principales potencias de Occidente.
 Lo que sí es verdad es que la situación allí se está convirtiendo en insostenible y que sean quiénes sean los que están detrás de la oposición venezolana, claramente identificada con la derecha más conservadora, el único camino para la pacificación inmediata del conflicto, serían unas elecciones generales en las que el pueblo pudiera expresarse con total libertad y que los perdedores tuvieran que acatar el resultado de las mismas, ganase quien ganase.
Aquel momento del triunfo general del chavismo, hace ya tiempo que pasó y como ha sucedido  otras veces a lo largo de la Historia, la muerte de un determinado líder termina de raíz con la etapa que protagonizó mientras vivió y que nunca podría prolongarse tal cual, si el poder es asumido por alguien que no está preparado para afrontar la gobernabilidad y la enorme cantidad de problemas que trae consigo relevar a un personaje carismático al que nunca se podrá suplantar, por mucha voluntad que se tenga.
La progresiva caricaturización de Maduro, su grotesca manera de actuar ante los medios y las medidas excepcionales que viene tomando en los últimos tiempos, se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para que la derecha aumente a diario la presión ejercida contra su persona y sobre todo, para que los dueños de los grandes intereses económicos extranjeros, intenten abrir una puerta por la que penetrar a un país, que hasta ahora resultaba inexpugnable, por lo que su apoyo incondicional a la oposición y la influencia ejercida sobre los medios de comunicación partidistas, no puede ser más evidente.
Puede que si los ánimos se serenaran y se pusiera en libertad a los presos políticos encarcelados, aportando cierta normalidad a la situación que se vive en las calles venezolanas, los motivos que aducen los detractores del movimiento chavista quedaran reducidos a la nada, ofreciendo a los que se encuentran ideológicamente al lado de los que aún gobiernan, una oportunidad de ganar limpiamente unas nuevas elecciones, en el caso de que finalmente fueran convocadas, pero Maduro, sobra.
La semi libertad de Leopoldo López, aporta un poco de esperanza a los que ven en el diálogo la única vía para la solución del problema y por ahí habría que incidir si se quiere conseguir que finalmente Maduro ceda de buen grado a marcharse, como ya debiera haber hecho, hace bastante tiempo.
 Cuando ya se han vivido unos años, por desgracia, se han visto demasiadas cosas similares a ésta y el recuerdo de lo que pasó, por ejemplo, en Chile o Argentina, tras unos disturbios muy parecidos a los que están sucediendo en Venezuela, vuelve a la memoria, sin que se pueda evitar  la evocación de la durísima represión surgida de los golpes de Estado protagonizados por Pinochet y Vileda, contra todos los que en algún momento apoyaron a la izquierda y que se saldó con un negro balance de muertes y desapariciones, que no querríamos que se repitieran en Venezuela, de ninguna de las maneras.
Para que esto no vuelva a suceder y para que la izquierda venezolana pueda preservar su derecho a seguir existiendo, la renuncia voluntaria de Maduro,  parece inaplazable.

Ojalá y no tengamos que lamentar su tozudez en permanecer en el poder y que todo pueda arreglarse por la vía de la buena voluntad, para que aunque solo sea  por una vez, podamos celebrar el triunfo de la diplomacia sobre la fuerza bruta. El pueblo venezolano, merece que se haga el intento.

miércoles, 5 de julio de 2017

Trío de Ases


No hay muchas oportunidades de ver a tres ex Presidentes del Gobierno español, que nunca se llevaron especialmente bien, reunidos, pero la deriva que están tomando los acontecimientos en Cataluña nos ha ofrecido hoy esa excepcional ocasión, sentando a González, Áznar y Zapatero en un mismo foro de opinión y analizando una cuestión que a día de hoy, sólo debiera preocuparles como meros ciudadanos corrientes, pues hace años que abandonaron las tareas de Gobierno.
Pero de todos es sabido que no  es plato de gusto para quiénes fueron estrellas absolutas de la política española,  verse obligados a renunciar a su antiguo protagonismo, por lo que periódicamente, los tres personajes mencionados suelen aparecer ante los medios intentando sentar cátedra sobre determinadas cuestiones, como si su experiencia pasada les hubiera concedido de por vida, estar en posesión de la verdad y no hubiera otras opciones que tomar que la que ellos plantean, convencidos que de llevarse a la práctica, tendrían asegurado el éxito.
Nadie parece reconocer en esta España que su tiempo pasó, ni que los acontecimientos que se producen en un momento de la Historia, casi nunca tienen nada que ver con los que ocurrieron anteriormente, por lo que los consejos vertidos por estos ex Presidentes, que por cierto han cambiado considerablemente desde que dejaron el cargo que ocuparon, tienen sólo la validez que se les quiera dar, teniendo en cuenta que se encuentran, teóricamente, retirados de las prácticas políticas y varios de ellos, hasta claramente enfrentados con quiénes dirigen ahora, sus propios Partidos.
La sugerencia de Felipe González, que hace ya tiempo que a todos nos parece que ha sufrido una tremenda derechización que le hace del todo irreconocible, sobre la posible aplicación del artículo 155 en Cataluña, si Puigdemont y los suyos persistieran en la idea de la independencia y que ha contado, asómbrense, con el inmediato apoyo de Áznar, que se ha atrevido casi a exigirlo, por la supuesta excepcionalidad del momento, no hace, sino embarrar aún más las malas relaciones ya existentes entre el Gobierno representado por Rajoy y los independentistas catalanes, que bien podrían interpretar estas palabras como una amenaza que posibilite presentarse ante su pueblo, como mártires de la causa que defienden.
Sólo Zapatero, un poco más comedido en sus afirmaciones y de hecho, enfrentado a González últimamente por las críticas que ha venido haciendo sobre su mediación en Venezuela, parece haber apostado por el diálogo como única salida para la resolución del conflicto, quizá porque siempre fue el más moderado de los tres y también por su implicación personal en la aprobación del Estatuto de Cataluña.
Perfectamente atildados, enfundados en trajes, a simple vista, de gran calidad y auto convencidos de pertenecer a un selecto club de expertos en política, en el que sólo tienen la suerte de entrar quiénes por méritos lo merecen, la impresión que han dado esta mañana estos tres ex Presidentes a los ciudadanos ha sido la de que con el paso del tiempo, sus abismales diferencias políticas han quedado aparcadas en el pasado en el que convivieron, dando paso a un acercamiento tan evidente, que no deja adivinar ya a qué Partido pertenece en la actualidad cada cual y que los  hace absolutamente concordantes con la línea que predican los líderes conservadores europeos, muy lejana del pensamiento de la izquierda.
  Pensar que hace sólo unos años oíamos a José María Áznar, desde la tribuna del Congreso, aquella famosa frase de “váyase Señor González” o a Zapatero acusar directamente a el ex Presidente del Gobierno conservador de la participación española en la Guerra de Irak, en contra de la opinión de los ciudadanos y de la suya propia, según dijo, se ha convertido a día de hoy, vista la deriva que ha tomado este trío de ases, desde su salida del poder, en una mera anécdota que por sí misma hace dudar de la credibilidad de una clase política que, afortunadamente, quedó atrás, aunque a ellos les cueste tanto reconocerlo.
Las risas en el set y la complicidad demostrada gestualmente esta mañana entre quiénes a todos nos parecieron enemigos irreconciliables para siempre, son la demostración palpable de que en política, no sólo se puede cambiar de opinión, según soplen los vientos, sino que si éstos son favorables, se puede incluso, renunciar a los principios más fundamentales, con toda naturalidad, como si las personas que una vez votaron la opción que entonces se les ofrecía, no merecieran el más mínimo de los respetos.

Eso se llama, en lenguaje llano, perder la dignidad. Quizá por eso, las opiniones de estos tres individuos, importan a los ciudadanos de hoy, un pito.

martes, 4 de julio de 2017

Todo, menos diálogo


El cese de  Jordi Baiget como Conseller de Empresa de la Generalitat, viene a sumarse a los muchos problemas que se ciernen alrededor de la posible celebración del Referendum, colocando  a Puigdemont en el punto de mira de una actualidad que se escribe de manera diferente en  Cataluña y en Madrid, propiciando un mayor recrudecimiento de un conflicto que probablemente no hubiera llegado al punto en el que está, si se hubiera dado, por ambas partes, una oportunidad al diálogo razonado al que todos parecen haberse negado desde el principio, enrocados en sus diferentes posturas de fuerza.
El delito de Baiget, que no ha sido otro que dudar de la posibilidad de que pueda llegar a celebrarse legalmente el Referendum, ha debido molestar y mucho a las Fuerzas que desde el principio han reclamado con fervor el derecho a la Independencia y muy fundamentalmente a ER y CUP, profundamente convencidos de la necesidad de una desconexión que siempre postularon desde sus posiciones ideológicas y que  incluso seguirían defendiendo en el caso de que la consulta se perdiera, cosa que probablemente no ocurriría en el caso del PDeCAT, que durante años pactó con el Gobierno español, sin que se les notara por ello, ni siquiera molestos.
La medida adoptada por Puigdemont, seguramente por haber sido duramente presionado  por sus socios independentistas, ofrece sin embargo un balón de oxígeno al gobierno de Rajoy, que no ha tardado en empezar a calificar al President de la Generalitat como un tirano al que no le duelen prendas a la hora de destituir a cualquiera que no esté totalmente de acuerdo con su propio pensamiento.
El modo en que se ha producido el relevo parece darles aparentemente la razón y hasta podría decirse que visto desde fuera, el modus operandi de Puigdemont no ha sido precisamente elegante, pero llegados al punto en que nos encontramos, la Generalitat y sus socios no pueden, si quieren mantener posiciones, permitir que se resquebraje la firmeza de sus pensamientos, de cara a la galería y menos aún, que pudiera abrirse alguna grieta por la que el Gobierno español encontrara el modo de dar al traste con el programa previsto, meticulosamente estudiado y preparado, para lograr el fin propuesto.
 Todo lo contrario ocurre, por supuesto, en el PP, que ávido por hallar algún resquicio que le permita salir airoso del atolladero en que nos ha metido la flema de su Presidente, busca a diario un modo de enmendar los gravísimos errores cometidos en el pasado y mantenidos en el presente, de los que sólo nos sacaría la celebración de nuevas elecciones generales y autonómicas en Cataluña, siempre que tuviéramos la suerte de que las ganaran interlocutores distintos y dispuestos a negociar, cosa que ya no puede ocurrir, entre estos enemigos declarados que representan los intereses de ambas partes.
Pedro Sánchez, que tras reunirse hoy con el Rey se ha atrevido a proponer la necesidad de abordar urgentemente una reforma constitucional que clarifique estos temas, reconociendo la multinacionalidad del país, sí parece haber entendido con meridiana claridad que los pasos que el Gobierno Rajoy y también el antiguo PSOE, han venido dando no han conseguido llegar a ninguna parte, convirtiendo el problema catalán en un pulso entre dos posturas contrapuestas, que nadie puede ganar si no se avienen a ceder, parte de sus reivindicaciones iniciales,  para poder llegar a un acuerdo.
Así, ni las manifestaciones de Baiget podrían considerarse motivo suficiente  para su  cese, ni el aprovechamiento de la situación que provoca su marcha, debiera en ningún caso, ser aprovechado por el PP, como si se tratara de un triunfo propio.
Porque en el fondo, yo creo que ni los españoles ni los catalanes querríamos que los acontecimientos transcurriesen así, ni que si finalmente pudiera celebrarse el Referendum, se hiciera bajo un clima de desasosiego, sino bajo todas las garantías legales, como ha ocurrido en otros lugares del mundo.
Lo que nos diferencia, no obstante de los demás, es el modo en que ha sido tratado el problema desde el principio y ese españolismo feroz demostrado por el Partido en el poder, que en nada se diferencia del nacionalismo más radical que pudiéramos encontrar en Cataluña, o en cualquier otra parte del planeta.
Así que exigir a los demás cosas que nosotros mismos no seremos jamás capaces de cumplir, no solo nos incapacita a la hora de tomar decisiones, sino que además resulta, por lo menos, grotesco.




lunes, 3 de julio de 2017

Fuego amigo


Como todos sabemos, desde que ocurrieron los hechos que forzaron la dimisión del Ministro Soria, su marcha no fue en absoluto voluntaria, sino motivada por unas publicaciones que le relacionaban directamente con una Sociedad constituida en un Paraíso fiscal, que primero negó, pero que luego tuvo que admitir, a causa de las presiones de la prensa.
No parece que al que fuera Ministro de energía le complaciera en nada tener que abandonar precipitadamente las mieles del poder y ahora, convertido en un personaje casi anónimo, amenaza con la aparición de unas memorias en las que afirma, según el diario El Mundo, que el detonante que encendió la mecha que le forzó a renunciar,  fue el Ministro Montoro, que aconsejado por Soraya Sáenz de Santamaría, filtró a Rajoy la existencia de una cuenta en Suiza, a nombre de la madre de Soria.
Esta información, que sale sólo unos días después de que Montoro fuera reprobado en el Congreso y que se une a la campaña que contra el Ministro parece haber iniciado en serio el diario ABC, sea  cierta o no, pone en entredicho la confidencialidad a que tienen derecho los contribuyentes, situando al Ministro en una difícil posición, de la que ha tratado de escapar, negando sin demasiado convencimiento hoy ante los medios, cualquier filtración, sabiendo como sabe que de poder probarse tal cosa, habría incurrido en un delito.
Lo que extraña en toda esta historia es que todas las noticias referentes a Montoro estén apareciendo en periódicos considerados ideológicamente afines al PP, por lo que no cabe, sino preguntarse qué desconocido interés puede estarse moviendo en las trastiendas de estas empresas de la información, para que por todos los medios a su alcance estén procurando el cese o la dimisión, también forzosa, del Ministro de Hacienda, al que tanto defendieron, por ejemplo, de los ataques de la oposición, cuando sacó adelante una amnistía fiscal, que después han puesto en entredicho los tribunales, hace pocas fechas.
En plena batalla por tratar de convencer a la oposición para que apoyen el techo de gasto propuesto, a Rajoy no deben gustarle nada esta guerrilla solapada entre facciones que se produce en su propio Partido, pues ya debe tener bastante con lidiar con los incontables casos  de corrupción que le complican a diario su permanencia en el cargo, por lo que habrá de andarse con pies de plomo a la hora de tomar decisiones de la importancia de la que estamos barajando, ya que su intervención directa significaría que la balanza pudiera inclinarse en uno u otro sentido y ya sabemos lo poco que le gustan esas dificultades, a nuestro flemático Presidente.
Pero, para no mentir, esto del fuego amigo en el PP no resulta ser nada nuevo y a lo largo de los últimos años, los ciudadanos hemos podido asistir en numerosas ocasiones a este tipo de oscuras maniobras entre compañeros, por lo que se podría afirmar que ha quedado inaugurada la temporada de acoso y derribo a Montoro y que no es precisamente la oposición, la que la protagoniza.
El controvertido Ministro de Hacienda, ya lo saben, no ha sido nunca santo de nuestra devoción y muchas veces hemos criticado duramente la gestión que ha llevado a cabo mientras ha durado su mandato, pero las fuentes de que proceden las últimas informaciones hacen saltar todas las alarmas de que  debajo de la superficie que representan las noticias, se oculte algo mucho peor, que el PP no quiere que pueda saltar a los medios, de ninguna de las maneras.
Mucho van a tener que trabajar los investigadores de la prensa libre si desean descubrir de qué se trata, pero  nos tememos que los días de Montoro como  ministro del PP, están escrupulosamente contados y que más pronto que tarde, los ciudadanos nos vamos a poder deshacer de él y esta vez, sin tener que mover un solo dedo.
De todos modos, estaremos a la espera de lo que pueda ocurrir en los próximos días, en este verano caliente en el que la política acompaña en rigores a la climatología, porque mucho nos tememos que la historia no ha hecho más que empezar y que los acontecimientos venideros podrían ser muy propicios para borrar la sonrisa de Montoro, definitivamente, de su boca.

Nada hay peor, de todos modos, que ser literalmente acribillado por quienes uno creía sus amigos, en este  mundo deshumanizado en el que todos vivimos. A veces, aquello que uno pregona con desmesurado afán, termina por volverse en su contra, demostrando que en política nunca puede ser cierto que exista cohesión ni unidad y que algunos, harían lo que fuera por ejercer a toda costa su voluntad, aunque fuera su propio padre el que se despeñara por el precipicio.

domingo, 2 de julio de 2017

Madrid era una Fiesta


Se engalana la capital con la bandera del arcoíris y se  llena de miles de personas desinhibidas, que muestran su alegría por poder revelar libremente su condición sexual, que durante años tuvieron que ocultar por miedo a la represión policial y a la intolerancia monstruosa de una sociedad beata e ignorante, incapaz de comprender que el mundo está compuesto por gente diversa y que precisamente en esas diferencias, se encuentra su belleza.
 Al mismo tiempo que en Alemania se aprobaba, con el voto  en contra de Merkel, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la caravana del Orgullo, se abría paso por las principales calles de Madrid, haciendo trizas cualquier signo de intransigencia que aún pudiera dar lugar a brutales agresiones como las que se vienen produciendo últimamente y demostrando que la gente que en ella participaba, fuera de la condición sexual que fuese, estaba dispuesta a defender, por encima de todo la libertad y el derecho inalienable a vivir la vida, cómo y en compañía de quién se quiera.
Volcado en esta celebración, el Ayuntamiento de Manuela Carmena ha convertido a la ciudad en uno de los referentes mundiales en este tema y es una pena que personas de la categoría moral y humana de Pedro Zerolo, cuya falta aún lloramos, no pudieran estar ayer presentes para ver cómo se hacía realidad aquél sueño por el que tanto lucharon, en los tiempos difíciles, demostrando una valentía que les hace merecedores de un enorme reconocimiento.
Muchas disculpas debe esta sociedad nuestra a este colectivo, por el sufrimiento durante tanto tiempo infringido y muchas explicaciones de por qué se dejó vencer por las malas influencias de aquellas Instituciones represoras y organismos religiosos recalcitrantes, que denostaban todo aquello que en su estrechez de miras, no podían comprender, demonizando a personas buenas y honradas que sólo por su condición sexual, fueron tratados peor que los más peligrosos delincuentes.
Y mucho hemos de congratularnos de haber sido capaces de vencer en tan poco tiempo aquellos miedos y de haber aprendido a aceptar a la gente por lo que es y sin establecer barreras que nos impidan una pacífica convivencia, pues la intimidad de los seres humanos ha de ser respetada en todos los casos y sin excepciones, aunque los estigmas grabados a fuego en la mentalidad de la gente en el pasado, siga desgraciadamente latente, en algún que otro neandertal, incapaz de evolucionar con el paso del tiempo.
 Decía Pablo Iglesias ayer, que la celebración de esta semana grande del colectivo LGTBI, era uno de los motivos por los que se sentía orgulloso de ser español. No se puede, sino estar totalmente de acuerdo y baste recordar que nuestra Ley sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, lleva de adelanto a la alemana, un buen puñado de años, a pesar de que en la actualidad el país teutón sea considerado como el más importante en Europa.
Los que ayer participaron en la caravana y los que sin estar en ella, la apoyábamos con el corazón, se podría decir que sólo estamos cumpliendo con la obligación que tiene todo individuo de garantizar el derecho a la libertad y  por consiguiente, a procurar que nadie atente contra ella, salvaguardándola como un tesoro que nos costó demasiado tiempo conseguir, aunque nuca desistimos en el intento.
Estos vientos de fresca sinceridad que se han apoderado de las calles de Madrid y la incansable tenacidad de los que han hecho de esta causa su bandera, pueden dar una idea clara de la enorme transformación que hemos sufrido todos, para bien, de un  tiempo a esta parte, siendo capaces de desterrar para siempre obsoletos estereotipos, concebidos para la anulación personal de todo aquel que se atreviera a abandonar un redil, marcado por la tiranía y el oscurantismo.
El ejemplo ofrecido por Madrid, que debiera ser adoptado por muchos lugares en los que la condición sexual aún se castiga con extrema crudeza, no puede, sino causar en nosotros una profunda admiración, quizá porque estamos seguros de que cuando se empiezan a construir caminos, resulta casi imposible que se pueda volver atrás y el futuro habrá de ser necesariamente mejor que el presente, como no podría ser de otra manera.