lunes, 10 de abril de 2017

Amarga despedida


La primera imagen que se viene a la cabeza de todos los ciudadanos, cuando se habla de Carme Chacón, es aquella en que acabando de ser nombrada por Zapatero Ministra de Defensa y evidenciando un avanzado estado de Gestación, se puso delante de las tropas para pasar revista, pronunciando con una tenue vocecita, pero con rotunda autoridad, la frase de ¡Capitán, mande firmes!
La noticia de su repentina e inesperada muerte nos sorprendía ayer por la tarde, cayendo como un jarro de agua fría, por su indudable juventud y nos dejaba, ese amargo sabor que produce la desaparición de una persona a la que sin conocer personalmente, nos había causado siempre buena impresión, quizá porque su modestia le hacía pasar claramente desapercibida, aunque le sobraban motivos para haber presumido de su valía personal, en el ejercicio de la Política.
Fue Chacón pionera, al ser la primera mujer que se puso al mando de un Ministerio tradicionalmente pensado para ser dirigido por hombres y también la única que se atrevió a presentarse como futura candidata a la Presidencia del Gobierno, enfrentándose a Rubalcaba en unas primarias que después perdió y a las que sucedió una etapa en la empezó a notarse el terrible declive del Partido al que pertenecía y que lo ha llevado hasta la situación  actual, que todos conocemos.
Quizá por su carácter discreto, muy pocos conocían que padecía una cardiopatía congénita desde su nacimiento y que ha sido finalmente, la que parece haber provocado un desenlace tan terrible y menos aún, que en numerosas ocasiones los médicos le habían aconsejado una vida de tranquilidad a la que evidentemente renunció, pues estuvo  presente hasta hace sólo unos días, en multitud de actos organizados por su Partido, el último, un mitin en el que mostraba su apoyo a la candidatura de Susana Díaz, que fue  su última aparición en público.
Su muerte, que ha provocado una auténtica avalancha de tristeza y solidaridad y no sólo en el ámbito de su propia Formación política, nos hace irremediablemente pensar en la fugacidad de la vida y en si verdaderamente merece la pena excederse hasta tal punto en el cumplimiento de las propias funciones, cuando la salud está en juego.
Respetada por la oposición al completo y considerada como un peso pesado en el ala moderada del PSOE, todos los Partidos han expresado sus condolencias a través de las redes, sin ahorrar en elogios hacia la valía personal de Chacón, incluso a pesar de haber mantenido con el grupo de los socialistas, al que pertenecía, rotundas diferencias.
Las circunstancias en que se ha producido el deceso y la mesura de la familia al tratar el tema, no podía, sino despertar la  solidaridad de una clase política, generalmente muy viciada, pero que aún es capaz de unirse cuando se producen casos así, quizá porque afectan directamente al corazón de los ciudadanos.
Descanse en paz esta mujer menuda que supo crecerse ante la adversidad y que abrió un difícil camino a las mujeres que deciden dedicarse profesionalmente al Ejército y a las que en este mundillo tan cerrado, no se ha tratado especialmente bien, simplemente por un problema de género.
Fue aquella frase suya, la demostración palpable de que se pueden hacer muchas cosas desde una aparente debilidad y de que si se quiere, se debe luchar contra las más graves contingencias que a uno le puedan surgir a lo largo de su vida.
Por ser como fue, deja en los ciudadanos un recuerdo que permanecerá entre nosotros para siempre.



domingo, 9 de abril de 2017

Adiós a las armas


Con opiniones absolutamente divididas entre los políticos y los ciudadanos que ocupan nuestro territorio nacional, ETA escenifica un abandono de las armas, que parece poner fin a casi cincuenta años de atentados que causaron 829 muertos y un número incalculable de afectados por daños emocionales, a los que con toda probabilidad, nadie logrará resarcir, aunque muchos de ellos ya celebraron hace tiempo, el cese de la violencia.
La lista de zulos ofrecida por la organización vasca y el armamento puesto a disposición de las autoridades francesas, a través de la intervención de una serie de mediadores internacionales, se toma con cierto escepticismo por parte del Gobierno español y no complace en absoluto a una buena parte de los familiares de las víctimas, que han manifestado abiertamente que sólo se ha entregado una parte del  arsenal que se supone se encuentra en posesión de los etarras y que podría estar ocultándose, por si fracasara el intento de reincorporarse a la sociedad, o alguna de las condiciones que veladamente se imponen, como el acercamiento de sus presos.
Tampoco gusta a las asociaciones de víctimas el hecho de que aún queden más de doscientos atentados sin resolver y muy fundamentalmente, que el final de esta operación que se está llevando a cabo, sin la participación activa de las autoridades españolas, termine por diluirse sin que los que formaron parte de los comandos y nunca fueron arrestados, puedan obtener una impunidad que no se correspondería con la naturaleza de sus acciones, ni con las gravísimas consecuencias que se derivaron de ellas, fundamentalmente para los que continuaron viviendo en el País vasco, siendo permanentemente acosados y perseguidos en su rutina diaria, hasta el punto de tener que llevar escoltas que hasta ahora no han abandonado el ejercicio de sus funciones, tras unos años del cese de la violencia.
 Las opiniones de los Partidos políticos tampoco son en nada coincidentes y mientras la izquierda y los independentistas catalanes y vascos celebran esta supuesta rendición, abogando por una convivencia pacífica que consiga restañar las heridas provocadas por este larguísimo conflicto que hasta hace bien poco, no parecía poder llegar a su fin, el Partido Popular y el PSOE, que han sido precisamente los que más atentados han recibido en sus carnes, tildan de pantomima el acto de entrega de armas retransmitido ayer y exigen, una rendición incondicional y una disolución completa, a las que no piensan corresponder en modo alguno, quizá por temor a las reacciones que pudieran tener los familiares de las víctimas en cuestión, a los que por cierto, han utilizado muchas veces  con fines exclusivamente electorales y que ahora les empiezan a resultar relativamente molestos, por estropearles un momento en el que poder afirmar que han conseguido, ellos solos, terminar con el terrorismo.
Sepultados quedan, ya que nadie se atreve a hablar de ellos, los múltiples intentos de negociación ocurridos en total clandestinidad en los últimos años y que han sido, en realidad, artífices de este final agridulce que ahora vivimos y los esfuerzos aportados por gente que permanece en el anonimato más absoluto, de una y otra parte, para que pudiera llegarse a un entendimiento que pusiera punto y final a este terrible capítulo de nuestra historia más reciente.
La condena por el chiste del asesinato de Carrero Blanco, la víctima de más relevancia política asesinada por los etarras,  impuesta a una chica hace sólo unos días, demuestra que aún existen en este país nuestro muchos que nunca querrán olvidar lo que ocurrió y que el sentimiento de odio que provocaron los atentados en una buena parte de la sociedad española, permanece latente, sin que se esté dispuesto a mirar adelante, si no se cumplen estrictamente los deseos de venganza que permanecen vivos en ellos.
Curiosamente, las cosas cambian y mucho, en general, cuando se habla de familiares de víctimas de la guerra civil o de los atentados del 11M, como si el dolor pudiera medirse por diferentes raseros, según quiénes lo producen y los efectos colaterales sobrevenidos a personas de una ideología diferente o simplemente, sin ideología alguna, pudieran ser olvidados con mayor facilidad, estableciendo un espantoso agravio comparativo, que nadie comprende.
El abandono de las armas, estén todas o no, permítanme, es un paso adelante que debiera al menos ser considerado como un avance considerable en este conflicto de larga duración que parecía ser irresoluble y debiera, al menos, ser tenido en cuenta, en su justa medida, por este gobierno conservador que siempre abogó por una solución meramente policial, que no obtuvo nunca los éxitos deseados.
Igual que ocurriera en Irlanda, el conflicto vasco necesitaba ser resuelto por medio de la negociación y la diplomacia y efectivamente, el tiempo ha terminado por dar la razón a todos los que desde el principio defendieron estas vías, para poder alcanzar un acuerdo.
Si a partir de ahora se hacen concesiones o no, por parte de este Gobierno, seguramente no nos enteraremos y sólo cabe esperar y desear que el clima de permanente terror en el que estuvimos viviendo los ciudadanos durante estos años de incontrolado uso de la violencia, no vuelvan a repetirse jamás.
Eso significará que de una manera u otra hemos sido capaces de avanzar, unos y otros, en nuestros planteamientos.


jueves, 6 de abril de 2017

Del decoro y la estética


Cada vez que Miguel Rufián (ERC) toma la palabra en el Parlamento, se produce una especie de terremoto entre las filas conservadoras, por la contundencia de su lenguaje, que parece haber llegado a su cenit, después de la última intervención del catalán, al que tachan de haber perdido el decoro que según ellos resulta ser imprescindible, cuando se ocupa un asiento en el Hemiciclo.
No es la primera vez que los populares atacan por el fondo y por las formas, a los diputados procedentes de la izquierda, a los que afean y no sólo con sus gestos al cruzarse con ellos, que hagan uso continuo del idioma tal como cualquiera de nosotros lo emplearía en la calle y hasta de cómo visten o se peinan sus señorías, pues deben pensar que el Parlamento es una especie de fiesta de sociedad, a la que es imprescindible acudir perfectamente engalanado, hasta el último detalle, en el atuendo.
Debe ser que al vivir en esa especie de burbuja que se han creado  para uso y disfrute propio, hace tiempo que perdieron el contacto físico con la gente corriente y que cualquier cosa que les recuerde que existe otro tipo de vida fuera del ámbito que ellos frecuentan, les produce  terror, quizá porque sienten amenazados sus privilegios, por estos Partidos de nuevo cuño, liderados por jóvenes rebeldes y descarados, a los que no les importa expresar con toda libertad su opinión, llamando a las cosas por su nombre y sin ningún recato al emplear determinadas palabras que por supuesto, incluye el Diccionario y cuyo uso es en definitiva mucho más impactante, que el discurso remilgado y decimonónico que suelen emplear los populares, empezando por el Presidente.  
Llamar al orden a quiénes se atreven a utilizar estas alocuciones, para reclamarles comedimiento, cuando todos sabemos a ciencia cierta qué clase de individuos han llegado a ocupar un escaño en el Parlamento y mientras no se admita sin tapujos que muchas veces han subido a la Tribuna gente que después ha sido condenada, pongo por caso, por graves delitos de corrupción, ha de sonar, necesariamente, como un insulto a la inteligencia de los ciudadanos y también como una esperpéntica pantomima, sobre todo porque proviene de un Partido, que no puede precisamente sentirse orgulloso del decoro que exhiben algunos de sus miembros.
Puede que Rufián se exceda en los términos o que Podemos lo haya hecho en alguno de sus gestos, pero al menos se puede afirmar que hasta el momento, no hay en sus filas sospechosos o culpables  de ningún delito.
Y puede, que la estética desenfadada que define a estos nuevos políticos, choque frontalmente con el engominado estereotipo que suelen adoptar los ilustres miembros del Partido Popular, que no suelen acudir a vestirse precisamente a los Grandes almacenes y cuyas corbatas, con toda seguridad, deben valer incluso más que el vestuario al completo de Pablo Iglesias, por ejemplo, pero todos sabemos, que lo verdaderamente importante estriba en otras muchas y evidentes diferencias.
Porque sinceramente, a nosotros nos da exactamente igual que nuestros diputados acudan a su lugar de trabajo en pijama, si les apeteciera, o si son  capaces de llamar gánster a alguno de sus compañeros, porque lo que reclamamos principalmente de ellos es honradez y que defiendan con ahínco los intereses de  las mayorías, pues para eso fueron elegidos.
Decoro es, acostarse con la conciencia tranquila y estando seguro de no haber traspasado la línea de la legalidad, en el cumplimiento de las funciones del cargo que se ocupe y poder caminar con la cabeza  bien  alta, sin la desazón de  ser en cualquier momento imputado por algún caso de corrupción en el que se jugó con dinero perteneciente a las arcas públicas, como tantas veces hemos podido contemplar en los últimos tiempos.
Y encontrar en la estética una excusa para infravalorar los valores reales que la gente posee, es, simplemente, una cuestión de pura idiotez, pues la valía de cada uno suele reflejarse principalmente en sus actos diarios y no en el precio de sus pantalones o en la melena que luce, sencillamente, porque le gusta y también, porque está en su derecho.


miércoles, 5 de abril de 2017

Obra maestra


Me permitirán que haga un inciso en mis artículos diarios sobre la actualidad política, para recomendar a mis lectores que vean, si les es posible, la película “Yo soy Daniel Blake” (Ken Loach, 1916), que narra con fidedigna crudeza  los efectos que ha producido la crisis en los países europeos, a través de las historias de unos personajes perfectamente dirigidos por la mano de este maestro del cine de denuncia social y que consigue, en sólo dos horas, explicar con meridiana claridad, las cosas que están ocurriendo a la gente normal y el terrible funcionamiento de los sistemas de ayudas  montados por los Gobiernos y que debieran, teóricamente, solucionar  los problemas de los ciudadanos, en lugar de enredarse en absurdas disquisiciones directamente relacionadas con la burocracia, que paraliza, sine díe, la presteza con que debían ser atendidos determinados casos de extrema necesidad, que quedan en absoluto desamparo, ante la mirada hipócrita de los que elegimos para dirigir nuestros destinos.
La narración, demoledora desde el primer fotograma y fiel a una verdad que se procura ocultar a una Sociedad a la que se trata de culpar de haber vivido por encima de sus posibilidades durante los tiempos de bonanza, se convierte en una especie de análisis del momento actual y a medida que se van sucediendo las escenas, va adquiriendo tintes de un dramatismo casi letal, removiendo las vísceras del espectador y sus conciencias y despertando en ellos una indignación natural, que sumada a una corriente inmediata de solidaridad con las historias narradas, no deja otra salida que la lucha grupal, para intentar al menos, cambiar este Sistema que nos ahoga sin piedad y que se niega a hacer distinciones entre los casos más urgentes.
Te deja la película, pegado al asiento, con un regusto amargo y un nudo en la garganta y naturalmente, avergonzado de que en países como los nuestros, supuestamente pertenecientes al primer mundo, se haya llegado a tales situaciones, quizá porque hemos consentido con extrema sumisión, la humillación permanente a que hemos sido y somos sometidos, con la complacencia de nuestros Gobiernos.
Con ese sello inglés, que ha hecho un arte de  la ambientación, independientemente de cuál sea la época en que se desarrollen los acontecimientos, el tono grisáceo en el que se mueven los personajes y que inunda los rincones de la ciudad en la que viven y el ambiente que les rodea, resulta ser un protagonista más de esta puesta en escena impecable y absolutamente reconocible para cualquiera de los ciudadanos de a pie, de este Continente en el que nos encontramos.
Por favor, no se la pierdan y reflexionen a fondo sobre el mensaje que transmite, porque   estoy segura que muchos de ustedes llegarán a la conclusión de que debieran haber hecho mucho más para que cosas así no pudieran nunca suceder y también, de que quizá nunca estuvieron tan cerca de la verdad de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, sin que se le diera la importancia que merecía realmente.
Y a todos aquellos que alguna vez se quejaron o se quejan de los subsidios que ofrecen las administraciones de nuestro entorno, se la recomiendo especialmente, para que descubran por sí mismos, cuán difícil resulta la obtención de algunas de estas ayudas estatales y el calvario de penalidades a que se puede llegar a someter a las personas que los solicitan, por una u otra causa.
La sensación final, que ustedes compartirán de seguro conmigo, cuando la vean, es la de que este Sistema que tanto defienden nuestros socios comunitarios, no sólo está definitivamente corrompido, sino que no merece un solo euro de inversión, debido a su deleznable funcionamiento.
Atrévanse a sentarse y a introducirse personalmente en esta obra maestra de nuestro tiempo, porque sé, positivamente, que les va a merecer la pena.

   

martes, 4 de abril de 2017

Tarde y forzado


Dimite por fin el Presidente de la Comunidad de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, que se ha mantenido en el cargo hasta que las abrumadoras evidencias no le han permitido otra salida y lo hace, aún así, apoyado por quién le sustituye, que no duda en ponerse a sus órdenes, en el primer discurso que ofrece, como si los delitos que se le presumen no hubieran existido jamás y fuera un capricho de los jueces y la oposición, entrar en un proceso que se ha ido complicando con el paso de los días y que aún no se sabe qué consecuencias reportará al que hoy abandona la Presidencia.
Este incomprensible apoyo que muestra el PP, con cada uno de los miembros de su Partido que se ve envuelto en algún caso de corrupción y que parece que luego se rompe, hasta el punto de hacer desaparecer de la memoria los nombres de los encausados, se ha convertido en una especie de estrategia rutinaria, con la que quizá  puedan engañar a unos cuantos ingenuos, pero que para el resto de los ciudadanos, en general, empieza a ser intolerable.
 Tampoco se entiende esa fidelidad de Ciudadanos para con sus socios y que en el caso de Murcia les ha llevado a mantenerse nadando entre dos aguas, hasta que PSOE y Podemos han conseguido ponerse de acuerdo, si como suelen recalcar en cada una de sus intervenciones, son realmente implacables con los casos de corrupción, pues de ser así, habrían apoyado la moción de censura propuesta, sin condiciones y desde el primer momento.
Nada vale ya el argumento de no querer seguir las líneas que propone Podemos, ni desmarcarse elegantemente y con buena retórica de la que podría considerarse como la única solución a un problema, puesto que suele suceder, que más temprano que tarde las cosas se empiecen a complicar de manera precipitada, dejando casi siempre a los de Rivera, definitivamente al descubierto.
Ya veremos cuánto tarda el PP en convertir en el hombre invisible al dimisionario de hoy, si las presuntas acusaciones que se le suponen van cobrando cuerpo y ya veremos, qué clase de explicaciones ofrecen si estos malos augurios acaban por hacerse realidad, como ha ocurrido en muchos casos que todos tenemos frescos en la memoria y que  no olvidaremos, aunque los nombres de los protagonistas desaparezcan misteriosamente de los discursos de los conservadores, para siempre.
Verdad es, que todo esto importa poco cuando uno se encuentra en la cima del poder y al inicio de una nueva legislatura, pero sería un gravísimo error no recordar que la fragmentación existente hoy por hoy en el Parlamento, no permite la holgura al actuar que se tenía cuando se poseía la mayoría absoluta a y que hay nuevos Partidos, que de verdad no están dispuestos a tolerar los desmanes a que nos tenían acostumbrados los conservadores en el pasado, como es el caso de Podemos.
No puede Rajoy, contar con que los de Iglesias se dobleguen a su voluntad, como hacen comúnmente los del PSOE y los de Rivera, ni tampoco, con recibir ninguna clase de comprensión por parte de unas fuerzas nacionalistas, que como en el caso de las catalanas, mantienen con los populares un fuerte enfrentamiento, aunque sea por otras razones, que de sobra todos conocemos.
Así que los tiempos en que los presuntos casos de corrupción se iban dilatando, hasta ser prácticamente olvidados y muchas veces resueltos con un simple sobreseimiento, se han terminado y ya les digo yo, que la tranquilidad de que gozaba Rajoy, también, pues le haría falta un pacto inmediato con los socialistas, para poder remediar los sobresaltos que a diario recibe, de parte de sus propios compañeros.
Todo dependerá, puede ser, de los resultados de las primarias que se celebrarán próximamente y que coronarán a un nuevo Secretario General del PSOE, pero esta vez, cuando se sepa quién será el elegido, las políticas generales del país podrían cambiar radicalmente, en uno u otro sentido, pues es de sobra conocido que Sánchez y Díaz tienen conceptos bien distintos de cómo deben ser sus relaciones con los populares y de otras muchas cosas que no vienen al caso y que ya trataremos en próximos capítulo. Y si no, al tiempo.



lunes, 3 de abril de 2017

Retornando al pasado


Imprescindible, ver los programas de Jordi Évole, en La Sexta, sobre los motivos que están potenciando un giro masivo del voto hacia la ultraderecha y poner atención a los argumentos que esgrimen los participantes  que explican, con meridiana claridad, que la indignación puede ser un arma de doble filo que mal encauzada, suele acabar por segar de raíz el rumbo de una buena parte de los países de la tierra, volviendo a traer hasta nosotros aquel ideario atroz que se instaló en el corazón de Europa durante los años del fascismo y que creímos haber superado tras el desenlace de la segunda guerra mundial, en la que se perdieron millones de vidas y no sólo por causas debidas a la contienda.
Un racismo atroz, que ni siquiera es reconocido abiertamente por las personas que se han votado a Trump o por los que apoyan a personajes como Le Penn, se ha ido colando por las grietas que han abierto las políticas de exagerados recortes practicadas globalmente en los últimos años, centrándose muy especialmente en la comunidad musulmana, que está pagando además, injustamente, el precio de las masacres cometidas por los atentados extremistas, alrededor de todo el mundo.
Condenados a la marginación y teniendo que soportar a diario la ira incontrolada de muchos de los oriundos de los países en los que se han ido asentando a lo largo de mucho tiempo, los musulmanes de hoy, son comparativamente hablando, los judíos que después fueron sacrificados por el fascismo en aquellos campos de exterminio y la excusa fácil que sirve a  los populismos ultraconservadores, para arengar a las masas, atrayéndolas a la idea de una vuelta a un nacionalismo exacerbado, en el que no cabe la presencia de extranjeros en general y cuyo discurso recuerda peligrosamente al que lanzaron en su momento, Hitler o Mussolini.
Lo que ocurre es que oyendo hablar a la gente que ha intervenido en los programas de Évole, uno se da inmediatamente cuenta de que cualquiera de ellos podría perfectamente ser su vecino y que no se trata en absoluto, de militantes tradicionales en movimientos de extrema derecha, sino de  un conjunto de personas corrientes pertenecientes a todos los ámbitos de nuestra sociedad, que por razones diversas, deciden canalizar su miedo a la inestabilidad económica actual, encontrando refugio en quiénes les prometen un modo de subsistencia autóctono, libre de incómodos advenedizos que les resten oportunidades a la hora de encontrar trabajo o que por tener costumbres distintas, ensombrezcan el apacible panorama de las ciudades que ellos habitan y que consideran sólo suyas.
Es ésta una indignación, bien diferente a la que se ha venido dando, por ejemplo, en Grecia o España y aunque los políticos tradicionales se empeñen en querer igualar por todos los medios posibles ambos movimientos, está claro que difieren significativamente, no sólo en sus primeros planteamientos, sino muy fundamentalmente, en las soluciones que ofrecen para poder superar los terribles efectos de la crisis y sobre todo, en la naturaleza de sus ideologías.
Porque tratar  comparar a Le Penn o Trump, pongo por caso, con Xipras o con Iglesias, resulta ser ya desde el principio un argumento del todo insostenible y no únicamente porque los primeros pertenezcan definitivamente al pensamiento que corresponde enteramente al de la extrema derecha y los segundos, simplemente, al de la izquierda tradicional, sino también, porque su manera de actuar en la cotidianidad y  por el cambio de modelo de sociedad que proponen, podría considerárseles enemigos irreconciliables, en el fondo y en las formas.
Lo triste es, que en pleno siglo XXI, aún queden personas incapaces de reconocer los modelos que nos llevaron directamente a un conflicto mundial de imperdonables consecuencias y que se dejen arrastrar mansamente por las enardecidas soflamas de quiénes podrían ser considerados como los herederos del nazismo, sin reconocer en ningún momento que este tipo de situación ya se vivió, trajo las consecuencias que trajo y costó un elevado número de vidas, hasta poder deshacerse de ella.
Desolador, oír a franceses y americanos defender la radicalidad extrema de estos carpetovetónicos populistas modernos, sin comprender que ese mismo fanatismo, cuando es aplicado por quiénes pertenecen a otras culturas distintas, se denomina terrorismo y es castigado, como no podría ser de otra manera, por la Ley, con extrema dureza.
La obligación de reflexionar que se impone para los actuales líderes europeos es incuestionable tras el visionado de estos programas, pues no tardará el momento en que haya que defender con uñas y dientes el concepto de Democracia, como tal y ya no valdrá como excusa, decir que les ha pillado por sorpresa.



domingo, 2 de abril de 2017

Sobre un volcán


El triunfo del candidato de Correa, Lenin Moreno, en las elecciones ecuatorianas, que ha empezado a levantar esta misma mañana sospechas de fraude, por parte de la oposición de Lasso, viene a sumarse a la permanente tensión que sacude violentamente a varios países hispanoamericanos, en estos momentos y hace crecer la extrema violencia que se está viviendo en las calles, trayendo a la memoria el antiguo fantasma del golpismo que ya se propiciara con anterioridad en naciones como Argentina o Chile.
La furia de los elementos, que sacude a Colombia y Perú estos días y que han causado la destrucción de muchas de sus ciudades y la terrible situación en que han quedado los damnificados por las inundaciones, sumada a los fenómenos políticos anteriormente citados, colocan a Sudamérica sobre un volcán, que podría entrar en erupción en cualquier momento, provocando una serie de incalculables consecuencias, que afectarían de lleno al desarrollo de su Historia, en los próximos meses.
Con Trump en el poder y Castro Muerto, situaciones como las que están ocurriendo en la Venezuela de Maduro o Paraguay y las que sin duda se derivarán a partir de hoy en Ecuador, el futuro de todos aquellos países que decidieron dar la espalda a las políticas de Estados Unidos, parece tambalearse seriamente, preludiando el inicio de una nueva etapa, mucho más acorde con los intereses del capitalismo occidental, que no está dispuesto a tolerar injerencias en sus planes de expansión a nivel mundial, ni coqueteos con un ideario que contradice diametralmente, sus principios de globalizar la economía.
Poco o nada, importa a los Gigantes del poder el recrudecimiento de la violencia, en una zona en la que estaban acostumbrados a reinar desde tiempos inmemoriales y la idea de poder recuperar su supremacía sobre los territorios que aparentemente perdieron, en el breve lapso de estos últimos años, se abre paso cada vez con más fuerza, propiciando que  se eleve un clima de inestabilidad general, fuertemente agitado también, por las críticas permanentes que sobre los regímenes anteriormente citados, se vierten desde los medios de las naciones occidentales, incluida la nuestra.
Mucho está en juego, si se lograra agilizar un proceso de cambio en Venezuela, Bolivia o Ecuador, ahora que Cuba parece estar dispuesta a negociar de otra manera su futuro más inmediato y queda meridianamente claro que esta es la oportunidad de oro que estaban esperando los señores del poder, para recobrar los privilegios perdidos, por lo que, con toda seguridad, no escatimarán en emplear todos los medios a su alcance para volver a instalarse cómodamente en estas tierras, profundamente mal tratadas por una continua pérdida de identidad, que nunca le permitió el aprovechamiento real de sus recursos naturales, como medio para alcanzar una supervivencia que la alejara de su extrema pobreza.
La falta de Democracia que demuestran los actuales líderes de las mencionadas naciones y ese incomprensible aferramiento al poder que se evidencian en casos como el de Maduro, por ejemplo, tampoco contribuyen precisamente al restablecimiento de la normalidad y sólo pueden ayudar a que más temprano que tarde, las cosas se resuelvan finalmente de una manera nada deseable para la población y que acabe además, por hacer desaparecer prácticamente del panorama político a cualquier Partido que recuerde, por su ideario, a la izquierda.
Ganar esta partida, supondría para occidente, un profundo respiro en sus relaciones con Hispanoamérica y para los conservadores, en general, capitaneados ahora por Trump, una victoria necesaria para expandir su imperio de inagotable ambición, aún a expensas de que aumentaran considerablemente las abismales diferencias entre las clases sociales que ya existen en esta parte del mundo, pero que carecen de toda importancia, para los que controlan el dinero.
Y en esas estamos, en este Lunes de primeros de Abril, en el que se augura un torrente de noticias relacionadas hoy, con los resultados electorales de Ecuador y que no podremos, sino contar a medida que se vayan produciendo, aunque sintamos, en el fondo, que el sueño de que todo pudiera cambiar radicalmente y sin violencia, en esa América del Sur, que tiene para nosotros tantas connotaciones sentimentales, de momento, se vaya desvaneciendo sin remedio.