martes, 9 de febrero de 2016

El rey de Marivent


Se reanuda el juicio por el caso en el que Urdangarín y su esposa están imputados, en una jornada en la que uno de los más importantes arrepentidos, el que fuera atleta olímpico y amigo personal del Rey, Pepote Ballester, ha relatado minuciosamente como se le concedían todos sus proyectos de negocios al marido de la Infanta Cristina, por orden expresa del que entonces fuera Presidente de la Comunidad balear, Jaume Matas, que tiene ahora, varios casos pendientes con la Justicia.
Ha contado también el testigo, que muchos de estos negocios llevados a cabo, presuntamente, por Urdangarín, con total impunidad, durante varios años, se trataban directamente en el palacio de Marivent, en el que la Familia Real tenía costumbre de pasar sus vacaciones de verano y que el entonces yerno del Rey gobernaba, como si se tratara de su propio domicilio.
El incalificable comportamiento de estos ilustres imputados, sentados hoy en el banquillo, debido a la perseverancia y el sentido de la justicia del Juez Castro, no deja apenas duda sobre su más que probable participación en los hechos y se va hilvanando, a medida que pasan los días, toda una rocambolesca historia de corrupción, sustentada en su mayor parte en sacar rendimiento del parentesco que unía al principal acusado con la Familia real y que le permitía, en todos los casos, obtener con enorme inmediatez, respuestas favorables a sus propuestas, por parte de la mayoría de políticos con los que se atrevió a tratar.
Parece sin embargo imposible, que nadie de los que le rodeaban se percatara del enorme aumento de ingresos que le sobrevenían, sin una explicación lógica que lo justificara, por razones de un trabajo que se pretendía, en principio, totalmente altruista y que sin embargo, permitía a él y a los suyos, llevar un tren de vida de esos que parecen estar, a las claras, por encima de todas las posibilidades imaginables, con palacete reformado incluido y viajes alrededor del mundo, además de otras muchas prebendas.
El caso, que con toda probabilidad se alargará en el tiempo, puesto que lo que estamos conociendo ahora, no parece, más que la punta de un enorme iceberg que se esconde bajo la superficie del agua, deja sin embargo, muchas incógnitas que seguramente nunca se llegarán a resolver, pues conviene recordar que han existido muchos y graves desencuentros, entre el Ministerio Fiscal y los Magistrados, prácticamente desde el inicio mismo de la instrucción y fundamentalmente, sobre el grado de implicación en los hechos, de la Infanta Cristina.
Sin embargo, la notoriedad de los acusados y la gravedad de los hechos que se juzgan, ofrecen a los jueces una oportunidad de oro para convertir la sentencia en absolutamente ejemplarizante, recuperando la mala imagen que los ciudadanos tienen en estos momentos, del funcionamiento real de la justicia y demostrando con claridad meridiana que todos somos iguales ante la Ley, sin gozar, por razones de rango, de ningún privilegio.  
El interés mediático que ha levantado un caso, en el que por primera vez en el País, se sienta en el banquillo de los acusados a la hija de un Rey y su marido, hace que se siga al milímetro todo cuanto acontece en la sala, sin que haya la más mínima posibilidad de sustraer ningún tipo de información, al retransmitirse prácticamente en directo, el desarrollo del juicio.
En estos tiempos convulsos, en los que resulta difícil establecer si las normas morales tienen aún vigencia, que existan profesionales como Castro y que se haya podido procesar a estos personajes de noble alcurnia, a pesar de las muchas presiones que se han ejercido, prácticamente hasta este mismo instante, supone establecer un punto de esperanza al que agarrarse, en medio de tanta ignominia.
Afortunadamente para nosotros, aún queda gente de la que poder sentirnos orgullosos, a los que se podría poner como ejemplo de integridad, valentía y coherencia, a los ojos del mundo. 


lunes, 8 de febrero de 2016

Una función desastrosa


Dos titiriteros contratados por el Ayuntamiento de Madrid permanecen a estas horas encarcelados sin fianza, acusados de enaltecimiento del terrorismo, por exhibir en el transcurso de una función dedicada al público infantil, una pancarta alusiva a una organización inventada que responde al nombre de alkaeta y que según un juez, resulta ser motivo suficiente para su inmediata detención y su permanencia en prisión, mientras se aclaran los contenidos de la obra representada, ante la estupefacción de las personas que allí se encontraban.
La rapidez con que se ha actuado en este caso, choca diametralmente con la parsimonia  que suele caracterizar a la justicia española, que en muchísimos casos tarda años en investigar los delitos, hasta que se procede a la detención de los imputados en ellos y que en raras ocasiones dicta de manera inmediata una incomunicación sin fianza, incluso en gravísimos asuntos de corrupción, en los que se ha sustraído dinero proveniente de las arcas del estado.
Pero la nueva Ley, aprobada por el PP en los últimos tiempos, da carta blanca a este tipo de actuaciones y permite el encarcelamiento de los ciudadanos durante varios días, sin que haya lugar momentáneamente a ningún tipo de defensa, por lo que no nos puede extrañar que en un futuro cercano, se produzcan con cierta asiduidad casos parecidos a éste, aún constituyendo para los acusados un agravio comparativo con otros, que campan por sus respetos, por las calles, aunque parece que hay constancia plena de que fueron autores de graves delitos.
  Como era de esperar y sabiendo como sabemos que el PP no ha terminado de asimilar la pérdida del Ayuntamiento de Madrid, en las pasadas elecciones municipales, las reacciones de sus miembros no se han hecho esperar, casi como si estos titiriteros hubieran empuñado las armas contra la gente que asistía al espectáculo y exigiendo con la rotundidad acostumbrada que se produzcan dimisiones, a pesar de que cuando se trata de casos que atañen a su Partido, esa palabra no parece haber sido incluida en el Diccionario de la Lengua Española.
Pero el suceso ha ocurrido en el Ayuntamiento de Carmena, a la que por razones que todos conocemos, se tiene una inquina especial y cuya gestión, desde que tomara posesión de su cargo, es analizada minuciosamente todos los días por ciertos prebostes del partido conservador, deseosos de encontrar lo que sea, para intentar apartarla de un sillón que creían poseer a perpetuidad y cuya pérdida ha representado un estrepitoso fracaso, para el ala más conservadora del PP, con Esperanza Aguirre  a la cabeza.
La Alcaldesa, que ya ha pedido perdón por lo que no debiera ser considerado más que un error en la contratación de estos artistas, sin haber estudiado el contenido de su obra, va a tener ahora que soportar, como comprobaremos en los próximos días, un aluvión de críticas feroces sobrevenidas de todo mandatario conservador que aparezca en los medios, por lo que no le quedará más remedio que armarse de paciencia y esperar que alguna otra cosa suceda, para que puedan olvidar lo ocurrido durante el carnaval y que ya veremos en qué queda, cuando los detenidos puedan aclarar cuáles eran sus pretensiones, al representar este texto.
Habría que decir que la metedura de pata de los titiriteros ha venido muy bien para que se deje de hablar, al menos momentáneamente, de la posible implicación de Rita Barberá en la trama de corrupción de Valencia e incluso para que se preste menos atención a las durísimas declaraciones que contra ella hace Alfonso Grau, que fuera su mano derecha y que asegura que en todo momento conocía y toleraba la red de obras pactadas, financiación ilegal y blanqueo que se movía alrededor suyo, en el Ayuntamiento.
Pero eso, claro, es para los populares, mucho menos grave que un  presunto enaltecimiento del terrorismo, aunque a muchos ciudadanos nos parece que al tener que ver los delitos cometidos  con la sustracción de caudales de todos, se contribuye gravemente a la pérdida de recursos de todo un país y por tanto, debieran tratarse con más dureza.
Como vemos, el rasero es distinto cuando se juzgan determinadas acciones y qué casualidad, que cuando se trata de gente directamente relacionada con el PP, siempre hay a mano una disculpa que justifique la falta de responsabilidad en los hechos de todos y cada uno de sus dirigentes y hasta palabras de ánimo del mismísimo Presidente, pidiendo fortaleza a través de un SMS, como si toda la sociedad se hubiera confabulado contra ellos, sin motivo aparente.
El caso de estos titiriteros, quedará sin duda reflejado en el anecdotario de los días presentes, como una de las últimas injusticias que se cometieron bajo el mandato de Rajoy, en esta Legislatura, que se nos está haciendo eterna y aunque ya han sido muchas las voces que han reivindicado su libertad, por considerar excesiva la prisión sin fianza, nada se puede hacer frente a unas leyes, escritas a la medida de quienes aún permanecen, en funciones, en el gobierno.


domingo, 7 de febrero de 2016

Los Premios de nuestro cine


Hace ya muchos años que la gala anual de los Goya se ha convertido en una de las plataformas más reivindicativas, a favor de la cultura y todos los que amamos el arte y en especial éste , que es el que cuenta con más adictos, esperamos con verdadera curiosidad la celebración de un acto, en el que se dicen más verdades incluso, que en los medios de comunicación y cuyos protagonistas suelen ahondar sin tapujos en todos los temas que subyacen en esta sociedad nuestra.
La de este año, se ha convertido, ya antes de empezar, en una gala atípica, pues el hecho de que nos encontremos bajo el mando de un gobierno en funciones y que precisamente en estos momentos se estén celebrando conversaciones, con la intención primera de conseguir un pacto de progreso, ha hecho  que todas las miradas estuvieran encima de Sánchez, Rivera, Iglesias y Garzón, que se sentaron juntos en una de las filas intermedias, no se sabe si preludiando un acuerdo, al que hizo alusión el presentador, calificándolo en clave de humor, como El Pacto de los Goya.
Ni el Rey ni Mariano Rajoy se encontraban entre los asistentes y por parte del PP, hubo que conformarse con la presencia del Ministro encargado del tema y la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quizá porque de haber acudido el Presidente en Funciones, le hubiera resultado imposible disfrutar de la Gala, sin recibir directamente, un rosario interminable de críticas.
La heroicidad de continuar haciendo cine, con un veintiuno por ciento de IVA  gravando todas las actividades culturales y lograr  además, que sea bueno, parece casi imposible en un tiempo en el que la oscuridad más absoluta se ha apoderado de los ciudadanos, robándoles toda esperanza y convirtiéndolos en meros autómatas sin derecho al ocio, teniendo en cuenta las condiciones económicas en que se encuentran.
El cine trae, en estas épocas de crisis, un punto de ilusión, que sin durar más que el tiempo en el uno permanece en la sala, siguiendo extasiado el desarrollo de una historia, contribuye sin embargo, a poner un poco de luz en la tediosa rutina que nos vemos obligados a soportar, por lo que habría que agradecer y mucho, a todos los implicados en esta industria y principalmente a los actores, el éxito de su terapia.
Los nuestros son, además, activistas en ejercicio y no desaprovechan ninguna ocasión para cargar contra lo que consideran injusto, pues forman parte también de este sufrido pueblo, al que en los últimos tiempos se le han arrebatado tantas y tantas cosas.
Su admirable labor al no rendirse, al continuar luchando por ofrecer una imagen del arte del cine, mucho más que digna, incluso sin contar con los medios necesarios para rodar películas preciosistas, de esas que se hacen en los países más desarrollados, añade un mérito a su labor que debiera ser tenido en cuenta para aportar algún tipo de apoyo a este colectivo infatigable, que nunca se ha rendido a la desidia de los años oscuros.
Más que felicitar a los premiados, lo que verdaderamente se impone es una condecoración colectiva y que todos hagamos un esfuerzo, al menos de vez en cuando, por seguir acudiendo a los cines  y a ser posible, a ver lo que se hace en nuestra tierra.
El abanico de maravillosas películas que actualmente están en cartelera y la valentía de nuestros actores al enfrentarse, de cara, a las situaciones más adversas, merecen este tipo de respuesta y sobre todo,  nuestra eterna gratitud, por permitirnos  en las horas bajas, la posibilidad de seguir soñando.


jueves, 4 de febrero de 2016

Diálogo abierto


Pedro Sánchez se pone en marcha convocando a los otros Partidos a sendas reuniones que se celebrarán entre lo que resta de esta semana y la próxima, disponiéndose así a intentar llegar a un acuerdo que le permita acudir a la Investidura, seguro de que al menos en segunda instancia, llegará a ser Presidente.
 Se le nota una actitud de felicidad que delata que algunos logros debe haber obtenido, aunque a los ciudadanos se nos niegue todos los días que haya habido un principio de negociaciones y parece empeñado en prescindir del apoyo de separatistas y PP, alegando que con los primeros discrepa en la concepción que tienen del Estado y con el segundo, le sería imposible entenderse, sobre todo ahora que la Formación de Rajoy está cercada por los casos de corrupción, sin que nadie sea capaz de ofrecer una explicación plausible que convenza a los ciudadanos de la limpieza de sus gestiones.
Se nota un gran revuelo entre las filas de los populares, que mayoritariamente no perdonan al Presidente que no haya intentado la Investidura, permitiendo con su pasividad la oportunidad de que se consiga un pacto de izquierdas y se oye, cada vez con más insistencia, que resulta absolutamente imprescindible que Rajoy abandone la escena política, primero, para limpiar la imagen del Partido y después para que pueda iniciarse una regeneración, con caras nuevas, que nada hayan tenido que ver con las múltiples corruptelas descubiertas, en los últimos años.
Incluso se ha atrevido a sugerir,  Esperanza Aguirre, que debe creer que la negociación de Sánchez tendrá éxito, que lo mejor para el País sería que el nuevo Presidente fuera una figura de peso, como Felipe González, hasta ayer mismo, uno de sus más irreconciliables enemigos.
La fama que se está ganando el PP, de albergar en sus filas a individuos tendentes a la delincuencia, no le favorece en absoluto, en el momento tan difícil que vivimos y va a resultar prácticamente imposible que se deshaga de ella, porque todos los días, continúan apareciendo casos cada vez de más envergadura, que haría imprescindible una auditoría seria por parte del Estado en las cuentas de este Partido y hasta de las finanzas de todos sus miembros.
Como es su obligación, Sánchez aprovecha la ocasión que le brindan los acontecimientos y se encarga de recordar a los ciudadanos, cada vez que interviene ante los medios, que sería un riesgo poner el Gobierno en manos de los populares, con la historia que arrastran y que sólo él, si contara con los apoyos necesarios para ser investido, podría ser capaz de sacar a España de este laberinto financiero y social en el que vive, combatiendo con mano durísima la corrupción y adoptando unas medidas de emergencia social, que considera una prioridad a negociar, con cada uno de sus posibles socios.
Parece además, que Ciudadanos pretende convencer a Rajoy para que se abstenga en la investidura de Sánchez, liberándole así de tener que contar con los nacionalistas y Albert Rivera, prácticamente, se compromete a hacer de mediador, dado que es el único que por cuestiones programáticas podría entenderse con el PP y con su denostado líder.
Entre tanto, Iglesias aguarda su turno para reunirse con el Candidato a la Presidencia, visiblemente nervioso por la pérdida de tiempo que están representando estos cuarenta días de inacción y deseoso de ponerse manos a la obra, de igual a igual, con Sánchez, alegando al peso que tienen sus setenta diputados en el Congreso.
Aún no se sabe si finalmente los barones socialistas admitirán el acuerdo con Podemos, ni si Sánchez será capaz de coincidir con los planteamientos del programa de los de Pablo Iglesias, pero es verdad, que un halo de ilusión se ha instalado en el panorama político español y que se vive un momento irrepetible, como hace tiempo no se recordaba.
La aparición de una encuesta del CIS, sobre la intención de voto de los españoles, en el caso de que se celebraran nuevas elecciones, añade un punto de intriga al asunto, pues desvela que Podemos desbancaría al PSOE, colocándose como segunda fuerza política y que ciudadanos habría de conformarse con sólo un trece por ciento, lo que haría imposible, otra vez, para el PP, poder formar gobierno.

Habría que preguntarle a Rajoy, en qué situación le coloca esta nueva información y qué intenciones tiene, para su futuro político.

miércoles, 3 de febrero de 2016

La última partida


Finalmente, Pedro Sánchez es propuesto por el Rey para la Investidura, terminando así un compás de espera que estaba poniendo demasiado nerviosos a los españoles y abriéndose un nuevo camino que, si todo va bien, puede terminar con la formación de un nuevo Gobierno de progreso, en el que varias voces de matices distintos, tengan que ponerse de acuerdo cada vez que se quiera aprobar alguna medida de trascendencia.
Tras cuarenta días de incertidumbre y la aparición de varios casos de corrupción de envergadura, como el de Valencia, a Mariano Rajoy no le ha quedado otro remedio que admitir, al menos momentáneamente, que no alberga la menor esperanza de contar con los apoyos necesarios para intentar la investidura y dar un paso atrás, permitiendo, no se sabe aún con qué intenciones, que sea el líder socialista quién se arriesgue a una aventura  cuyo final se desconoce, pero que se acerca más a lo que los votos de los ciudadanos decidieron el 20 de Diciembre, en las urnas.
Probablemente, el PP espera que Sánchez no pueda conseguirlo y se agazapa  en una segunda línea de juego, deseando poder presentarse, tras un hipotético fracaso, como el único salvador capaz de llevar los destinos de España, a buen puerto.
Pero sería de necios que el socialista lo intentara, si no tuviera, al menos, una cierta seguridad de poder sacar adelante las negociaciones, aunque fuera en segunda instancia y todo hace pensar que, en contra de lo que ha venido dando a entender durante los últimos días, los pactos podrían estar mucho más avanzados, de lo que en general, se piensa.
Cuenta el socialista con una baza a su favor que todos parecen haber olvidado en los múltiples análisis que se han hecho, desde que se conociera el resultado de las elecciones y que es, la animadversión que todos los otros grupos políticos, con la excepción de Ciudadanos, muestran hacia el PP y muy particularmente, hacia el que ha sido su cabeza visible, durante estos cuatro años turbulentos en que se habilitaron las políticas de recortes económicos y sociales, que han dejado a los españoles, en la situación en la que se encuentran.
Nada hay que una más que la posibilidad de acabar con un enemigo común y lo que está ocurriendo en España en estos momentos, no es, en modo alguno, la excepción que confirma esta regla.
Socialistas, Poidemitas y nacionalistas y hasta en ciertos aspectos, Ciudadanos, han venido reiteradamente criticando con verdadera dureza la que ha sido la línea de gobierno del PP, cada uno por motivos distintos, pero aunados en la idea de que es necesaria una regeneración casi revolucionaria para el País, que termine inmediatamente con la tiranía apoyada en la mayoría absoluta que ha caracterizado la última legislatura y fundamentalmente, con los gravísimos casos de corrupción que han esquilmado los recursos de la Nación y en los que, curiosamente, se encuentran implicados, un amplísimo número de dirigentes del Partido conservador.
Así que la premisa de “Todos contra Rajoy” puede ser la primera que se coloque sobre la mesa de negociaciones y partiendo de ella, seguramente será mucho más fácil que unos y otros vayan cediendo en sus primeras exigencias, pues cuando se trata de lograr acuerdos, la rigidez suele ser mala consejera y puede hacer que la buena voluntad inicial, se transforme en un paisaje de relaciones imposibles.
 Tiene un mes Pedro Sánchez, para hallar ese punto intermedio que complazca, al menos medianamente, a todos los actores de este encuentro y para clarificar, a ser posible meridianamente, para tranquilidad de la ciudadanía, cuál será la hoja de ruta de la que se partirá, si finalmente se consiguen los acuerdos.
Pero la puesta en escena que está a punto de convertirse en una de las más interesantes de cuántas se han conocido en el País, en toda la Historia de la Democracia, cuenta ahora con un elenco protagonista en el que cada cual, defenderá hasta las últimas consecuencias, la validez de sus argumentos y por tanto, no resultará fácil admitir que las unicidades habrán de quedar aparcadas, en defensa del bien común, o la pretensión de un Gobierno de progreso que acabe con la hegemonía de la derecha, se romperá en mil pedazos, sin posibilidad de reconstrucción, como Rajoy espera.
Nunca antes se habían pedido en España a las Formaciones políticas tales sacrificios, por lo que la etapa que se abre hoy, constituye un enigma y un riguroso examen para todos los políticos que están a punto de entrar en el juego.
De su habilidad para superar este interesantísimo periodo de nuestra Historia, dependerá, sin duda, que sea mejor o peor el futuro que vendrá, para todos y cada uno de nosotros.
No queda más remedio, desde el corazón, que desearles mucha suerte.


martes, 2 de febrero de 2016

Se agota la paciencia


Puede que los Partidos políticos piensen que tienen todo el tiempo del mundo para resolver qué pactos les convienen o qué socios les harían menos sombra cuando lleguen a gobernar, pero la paciencia de los ciudadanos españoles se está agotando por momentos, al contemplar que sus supuestos representantes son incapaces, incluso, de iniciar un diálogo con los otros, presos de una vanidad, que no ha lugar en este momento.
Si los españoles hubiéramos querido que PP o PSOE gobernaran en solitario, la naturaleza de nuestros votos hubiera sido bien distinta, pero los resultados que aportaron los últimos comicios del pasado 20 de Diciembre son los que son y sugieren, más bien, una voluntad de que el Presidente que consiga el mandato para la próxima legislatura, lo haya de hacer en coalición, probablemente porque han perdido toda su confianza en el bipartidismo y desean una vigilancia continua por parte de otras Formaciones de nuevo cuño, que impida que continúen las políticas de recortes que tanto daño han hecho a la Sociedad en general y que se combata sin tregua el terrible fantasma de la corrupción, que para nuestra desgracia, nos ha azotado de manera reiterativa, en los últimos tiempos.
 La imagen de Rajoy y Pedro Sánchez, arrojándose la patata caliente de precisar apoyos para gobernar y retrasando sine die, la sesión de la Investidura, constituye en sí misma, una prueba fehaciente de una ineptitud manifiesta para gobernar, si ni siquiera son capaces de abordar conversaciones con sus adversarios, para tratar de conseguir, a la mayor brevedad posible, un fructífero acuerdo.
Las nocivas mayorías absolutas que se han venido sucediendo durante algunas de las antiguas legislaturas y que han permitido a los que ostentaban el poder, legislar en solitario y muchas veces en contra de la voluntad de los españoles, han convertido a los dos grandes Partidos de este país, en gestores acomodados a no tener que soportar oposición y les ha transformado, o al menos eso es lo que parece, en una especie de empresarios sin ninguna experiencia en la práctica de la verdadera política, que al final, es la encargada de conformar  las posibilidades de futuro que tienen las naciones y las personas que las habitan.
La enorme fuerza con que han entrado en el Parlamento Ciudadanos y Podemos, han pillado a PSOE y PP, absolutamente desprevenidos, aunque a partir de ahora, no les quedará otro remedio que acostumbrarse a convivir de manera permanente con ellos y  su obligación, no es otra que dar comienzo a esa incómoda convivencia o ninguno de los dos podrá llegar a gobernar, por meras cuestiones numéricas.
Naturalmente, los recién llegados, han subido su nivel de exigencias, pues en toda negociación  gana más quién tiene la llave que posibilite que se logren acuerdos y en este caso, por mucho que pese a los líderes bipartidistas en ejercicio, los votos obtenidos por Iglesias y Rivera, constituyen el asidero necesario al que agarrarse, sin otra opción, si se quiere formar gobierno.
La diferencia con otras veces en las que se necesitaron apoyos, casi siempre nacionalistas, estriba en que la trayectoria de Ciudadanos y Podemos, resulta ser para PSOE y PP, absolutamente desconocida, por no haber referencias pasadas de cuál podría ser, una vez alcanzado el poder, su comportamiento.
Pero no queda otro remedio que arriesgar, para salir de esta encrucijada que nos mantiene anclados al Gobierno en funciones de un Mariano Rajoy con la justicia llamando a las puertas de su partido, de manera insistente y a quién no conviene, sin embargo, dejar el poder, razón por la cual, trata de prolongar la situación en la que su Partido se encuentra, a pesar de ser absolutamente consciente de no contar  con ninguna clase de apoyos, ni tener esperanza alguna de poder obtenerlos.
Buscar una salida, corresponde pues, a ojos de los ciudadanos, a Pedro Sánchez, sin que realmente importen los problemas que tiene con los barones de su propio Partido, pues a esta Sociedad, lo que le urge, es que las cosas empiecen a funcionar cuanto antes y a ser posible, sin tener que acudir de nuevo a las urnas, en las que probablemente, el resultado volvería a ser el mismo.
La parsimonia con que se toma el PSOE el problema, resulta del todo incomprensible y no hace otra cosa que aumentar de manera considerable, el desprestigio de que ya disfruta a los ojos de los electores, como ha quedado bien patente, en los resultados obtenidos, el 20 de diciembre.

Debe pues, avanzar, dialogar en profundidad con quiénes buenamente quiera y sopesar, si verdaderamente desea gobernar, las únicas opciones que tiene y que pasan, a mi entender, por un pacto de izquierdas que puede o no gustar a los partidarios de Susana Díaz, pero que gusta y mucho al parecer, a los once millones de ciudadanos que han elegido esas opciones y que son, verdaderamente, los que importan, o eso nos gustaría pensar, a los que creemos en la Democracia, como única forma de gobierno.

lunes, 1 de febrero de 2016

Cerrado por corrupción


Los acontecimientos de los últimos días, han precipitado una investigación profunda sobre todos los concejales populares en Valencia , al haberse destapado una trama de adjudicación ilegal de obras y cobro de mordidas,  y que ha supuesto la entrada en escena de una gestora, hasta que se clarifique qué estaba ocurriendo exactamente, en este Ayuntamiento.
Mucho tiempo llevaban los políticos de la oposición denunciando irregularidades flagrantes que señalaban directamente al equipo municipal y a otros dirigentes conservadorse en toda la Comunidad valenciana y mucho se ha dilatado en el tiempo esta intervención judicial, que parece que finalmente, les va a otorgar la razón y que deja al Partido de Mariano Rajoy, en una dificilísima posición para negociar ningún pacto, para su probable investidura como Presidente de Gobierno.
Acosado por este fenómeno indeseable y bajo la innegable sombra de una permanente sospecha, reclamar de otros grupos políticos algún tipo de apoyo, incluso si de verdad concerniera a la estabilidad del Estado, se hace para el PP, auténticamente imposible y aunque la segunda ronda de consultas del Rey está a punto de terminar, las posibilidades de que el líder conservador pueda obtener respaldo para presentarse a la investidura, se ha convertido en una falacia insostenible.
No se comprende que  se atrevan aún a dirigirse a los españoles para hablar de limpieza, ni que sigan manteniendo la absurda teoría de un desconocimiento sobre el estado de sus finanzas, como la que pretenden defender, sin que nadie crea una palabra de lo que dicen.
Los cientos de nombres relacionados con algún tipo de corruptelas y la caída, incesante y en cadena, de muchos de los que han estado ocupando cargos de relevancia en el seno del Partido popular, estrecha, cada vez más, un círculo que apunta directamente a la cúpula de Génova y del que, con toda probabilidad, no van a poder escapar con evasivas, por la contundencia de las pruebas con que se cuenta en las investigaciones policiales y que serán las que decidan el final de esta historia plagada de innobles delitos.
Por mucho que se quiera evitar, o vamos a nuevas elecciones, en las que al PP le va a ser difícil mantener el número de votos obtenido en las de Diciembre, o se arbitra un acuerdo entre los Partidos de izquierda, que permita la gobernabilidad del país, lejos de la mala influencia que han representado un número incalculable de regidores del PP, en pos de un cambio, no solo político y social, sino también y sobre todo, ético.
El descaro de pretender que los demás miren hacia otro lado, haciendo como que creen las burdas explicaciones ofrecidas por el Gobierno de Rajoy sobre los casos de corrupción y los de supuesta financiación ilegal de su Partido, resulta poco menos que grotesco y pide a gritos una respuesta contundente que les coloque exactamente en el lugar que les corresponde, es decir, en soledad, para que se enfrenten como puedan, a la naturaleza de todos sus problemas.
Pensar siquiera en la abstención, para que Mariano Rajoy pueda salir airoso del trance, repitiendo una nueva legislatura como Presidente, convertiría, en cierto modo, en cómplices a quiénes lo hicieran, como si con su tácito apoyo, estuvieran admitiendo la comisión de este tipo de delitos como algo normal y para nada importara la sustracción de caudales públicos, que son de todos los españoles.
Sólo la voluntad de dialogar, entre los Partidos progresistas, puede ahora, salvar la situación, si es que, por una vez, son capaces de alcanzar un acuerdo, por el bien del país, olvidando rencillas partidistas y conflictos entre líderes que no conducen a ninguna parte, para empezar de cero, a construir algo que sin duda, será mejor que lo que hasta ahora tuvimos, porque no puede ser peor, como es evidente.