martes, 11 de septiembre de 2012

En prevención de males mayores





Pasado el periodo vacacional y antes de que llegue el tórrido otoño que se os viene encima, la necesidad de una protesta masiva, que aclare al Presidente de esta nación el disgusto mayúsculo que padecen los ciudadanos sobre los que gobierna, se hace apremiante e inaplazable.

Con la nebulosa gris del duro rescate pululando sobre nuestras cabezas y la amenaza velada que ahora se cierne sobre el colectivo de los pensionistas, se han superado con creces todas las previsiones sobre la dureza de los recortes y empieza a ser de obligado cumplimiento, que alguien imponga cordura en este maremagnum sin sentido, que nos conduce a pasos agigantados hacia un abismo sin retorno.

Ya no sirve, está claro, el recurso favorito de los españoles que durante años han hecho de la barra del bar, un muro en el que dejar sus lamentaciones y quejas, ni tratar de cargar sobre las espaldas de unos cuantos progresistas, la responsabilidad de solucionar los problemas, aprovechando las ventajas cuando ya están resueltos, porque en este momento álgido que atravesamos, los conflictos han dejado de ser patrimonio de unos cuantos ciudadanos, para convertirse en una losa de enormes dimensiones, que aplasta bajo su peso a toda la sociedad.

No hay manera humana de hacer una separación por sectores, edades, profesiones o conocimientos, etnias o creencias, por la que clasificar a los que hayan sufrido algún efecto de la crisis, ni de calcular en qué medida afecta a cada cuál la crudeza de las dificultades que le hayan caído en suerte. No existen reglas escritas que cataloguen un fenómeno de esta categoría, ni experto que pueda anticipar las consecuencias que traerá sobre nosotros, el paso de este huracán contra el que no existen protecciones posibles que palien la desolación que acarrea.

¿Y qué decir de la indignidad de los políticos que nos gobiernan, si no nos han dejado siquiera la opción de creer en la honestidad de uno solo de ellos, provocando en nosotros una desconfianza de la que no podremos recuperarnos jamás y una tendencia a pensar mal por sistema, de aquellos en los que una vez creímos, ya que nos han traicionado con tanta vileza?

Hace tiempo que los españoles sabemos que el único Parlamento en el que nos sentimos representados es la calle. El otro, el oficial, desgraciadamente se ha convertido para nosotros en un simple edificio, en el que se reúnen de vez en cuando, una

serie de personalidades grotescas que hablan y deciden sobre nosotros sin oírnos, en un idioma prácticamente inteligible para la inmensa mayoría y que han olvidado con demasiada ligereza, que fue la unión de nuestros votos la que los situó donde están y cuáles son las verdaderas funciones que de ellos se esperan, es decir, que luchen por el bienestar de su pueblo.

Contra la desmemoria, todo el mundo lo sabe, no hay mejor receta que la de persistir sin rendición en la contundencia del recuerdo y por tanto, cualquier cosa que se desvíe del camino que marca la legítima defensa de nuestros derechos, resultará un fracaso para las aspiraciones de mejorar, que ahora más que nunca deben movernos, sin dar lugar al reposo o al desaliento.

Por eso no debe quedar esquina ni plaza, ni pueblo ni ciudad, en que no se intente a diario dar un vuelco a la terrible esclavitud que de nosotros se pretende, arrastrándonos sin piedad hacia la ignorancia y el silencio de un mundo en el que nuestra importancia se resume a producir de sol a sol, en pos del beneficio de unos cuantos, a los que ni siquiera conocemos.

En prevención de males mayores, nuestra actuación debe ser presencial e ineludible, multitudinaria, escandalosa, desgarradora hasta el punto de hacer ver con minuciosidad y sin censura, la auténtica realidad que nos sacude y la verdad de su violencia.

El próximo sábado hay convocadas manifestaciones en todo el país, y ya no importa nada quiénes las convocan. Sin líderes, sin representantes, sin justicia, en total indefensión y con la indignación como único plato en el menú de cada día, niños, hombres y ancianos, estamos en el mismo barco, al borde del naufragio y solo en nuestras manos está, achicar agua y expulsar a los saboteadores.





lunes, 10 de septiembre de 2012

La entrevista de Rajoy



Accede al fin el Señor Presidente a ser entrevistado en su feudo de TVE, probablemente movido por los malísimos resultados que le auguran todas las encuestas, en los próximos comicios vascos y gallegos, y en parte también, porque es difícil ocultarse eternamente de la mirada curiosa del pueblo, una vez que se ha llegado con la ayuda de los votos, al más alto cargo político que se puede ocupar, haya o no haya crisis en el momento en que se llega y dado que la época en que vivimos, no se concibe sin hacer uso de las comunicaciones, por mucho que uno en ello se empeñe.

Tras haber sellado durante meses la entrada a su concha de privacidad, Rajoy se pone al fin delante de las cámaras, en lo que promete ser una entrevista milimétricamente urdida para su lucimiento personal y en la que, seguramente tratará de convencer a los sufridos ciudadanos que ahora tiene bajo su tiránico dominio, de que la clase de política que está llevando a cabo, acompañado de la insufrible cohorte de tecnócratas que le acompaña, es exactamente la que se precisa en esta tesitura económica, aunque por nuestra natural ignorancia, ninguno de nosotros seamos aún capaces de ver los beneficios que nos reporta y nuestra indignación vaya in crescendo, cada día que pasamos bajo la dureza de su mandato.

Nunca sabremos si la desconexión de los medios que practica se da también en el sentido de vuelta y Don Mariano se halla en la más supina ignorancia de lo que sucede en la calle y de hasta qué punto su pueblo hace tiempo que decidió no creer una sola palabrea de lo que dice, retirándole así cualquier voto de confianza que hubiera podido darle, sin duda enajenado, en algún momento de su azarosa vida.

Pero si en verdad la burbuja en la que se ha instalado goza de una total insonorización, probablemente esta misma noche, en el camino que le separa de dondequiera que se vaya a realizar la entrevista, se dará la oportunidad de que empiece a entender la cruda realidad con la que se enfrenta, ya que alguno de los colectivos afectados por sus desastrosos recortes, sin duda aprovechará el itinerario para manifestar su protesta, sin que ninguno de los santos a los que tanta devoción demuestra el señor Presidente, pueda hacer nada por evitarlo.

Sin embargo, todos estamos deseando saber cuál será la estrategia a seguir en las próximas campañas electorales, ahora que el devenir de nuestra historia se ha encargado de demostrar que cuántas promesas nos hizo en las Generales eran del todo falsas, y que la verdadera intención que le mueve es la de servir con probada fidelidad las directrices marcadas por el Dios del Dinero, que gobierna despóticamente los destinos de esta nación, a través de las manos de sus profetas europeos y que nada bueno llevan en sus escrituras para nuestro pueblo, como hemos podido desgraciadamente comprobar, en carne propia.

Porque no parece verosímil que pueda atreverse con la táctica de retomar el viejo discurso social que esgrimía como bandera cuando aún no había llegado al poder y que atrajo a los incautos como moscas a la miel prometida, aunque después haya resultado que el discurso estaba escrito en el viento y con él se marchó, en cuanto la mayoría concedida por las urnas, permitió actuar libremente, sin ningún tipo de oposición que frenara las intenciones que se ocultaban en el interior del paquete.

Más bien debemos esperar que esta noche se emprenda el camino fácil de la lágrima y que se nos ponga delante la imagen de un Presidente abatido, abrumado por el peso de la historia que le ha tocado vivir y de las decisiones terribles que se ha visto obligado a tomar, a costa de su propio sacrificio.

Pero la inteligencia del pueblo español es, muy a pesar de los conservadores, infinitamente mayor de lo que se cree y la fatalidad de los capítulos que hemos tenido que protagonizar en los últimos tiempos, ha agudizado sobremanera el ingenio.

Por tanto, la credibilidad que otorgaremos a lo que esta noche veamos será la que es, es decir, absolutamente ninguna, teniendo en cuenta que cualquier amago de esperanza en el cambio que alguno de nosotros hubiera podido tener, quedó hace tiempo enterrado entre la maraña de recortes que sobre nuestros sueldos y nuestras prestaciones sociales se han practicado desde las filas del PP, abriendo nuestros ojos para siempre, a cualquier otro intento de manipulación que provenga de estas siglas, o de cualquiera de sus cabezas visibles, y menos aún si es Rajoy el que habla.

El hartazgo y la desesperación que da la caída en picado de un país, que nada hizo para merecer la tortura infinita de tan nefastos gobernantes, nos ha llevado de la mano al corazón del cinismo y esta noche, con perdón, lo más que puede arrancar de nosotros el Presidente, es una sonora carcajada que ponga en evidencia su ridículo ó una estrepitosa pitada que exija su inmediata dimisión, lo único que podría hacernos felices, a estas alturas del cuento.



domingo, 9 de septiembre de 2012

El sueño americano de Mas




No se resigna el Presidente catalán a haber perdido la batalla del Eurovegas contra Madrid y en una especie de locura quijotesca, ha empezado a vislumbrar sus propios molinos de viento, en esto del negocio del juego.

Ya ha elegido la zona más idónea para el proyecto, que se ubicaría cerca de Port Aventura, bajo el nombre de Barcelona World, en una especie de mezcolanza idiomática, un tanto rayana en la horteridad y bastante lejana de la defensa a ultranza de su identidad, que tan ardientemente ha defendido Mas, desde su llegada al poder de la Generalitat.

Para esta idea, se avanzaría una inversión de cuatro mil millones de euros, cuya procedencia aún no aclarada, choca diametralmente con la solicitud de rescate autonómico que ha hecho Cataluña en los últimos días y con las constantes manifestaciones de falta de liquidez que se han venido esgrimiendo desde aquella Comunidad, a la vez que se reclamaban al gobierno central una mayor autonomía fiscal y sendos anticipos, con los que paliar la penuria que ha llevado a los catalanes a tener que soportar terribles recortes, que dificultan gravemente su modo de vida y les priva de servicios fundamentales, relacionados directamente con su educación y salud.

Se ha hablado incluso de que dicho proyecto podría estar capitaneado por Enrique Bañuelos, que hizo una enorme fortuna en los tiempos de la burbuja inmobiliaria y que, desde luego, como todos sus compañeros de viaje en este tipo de negocios, podría considerarse también directamente responsable de la crisis que padecemos, sin que nadie pueda certificar que gestione con mayor acierto, esto que ahora se propone, como contestación al “éxito” de Esperanza Aguirre, para la Comunidad que regenta.

De pronto, el enorme sentimiento nacionalista que representa Mas, ha debido sin duda verse afectado por las conversaciones mantenidas durante la negociación con el magnate americano que barajó la posibilidad de situar Eurovegas en territorio catalán, tiñendo su política de aquellos principios que movieron a los colonos a viajar al Oeste, buscando realizar el sueño de la riqueza, aunque hubieran de sortear un camino sembrado de dificultades, por el que transitar hasta su destino.

Repentinamente, las arcas de la hacienda catalana, no solo se pueden permitir disponer de un cuantioso capital, sino que además se arriesgarán a invertirlo, por supuesto apoyadas por un banco de corte autóctono, en negocios relacionados mayoritariamente con el mismo juego, lujo y diversión que se instalarán en la capital de España, para goce y disfrute del mismo personal, es decir, de los paupérrimos habitantes de una Iberia, que lucha denodadamente por salvarse de los restos del naufragio económico en que la dejó la llegada de la crisis y la mala gestión de unos políticos, que tal vez acaben llevándola a la ruina.

Quién aconseja al señor Mas acciones como éstas, es uno de los enigmas que recorren la mente de los sufridos habitantes de Cataluña, mientras soportan el duro camino de los recortes impuestos por su gobierno, alegando una perentoria necesidad de hacerlos, dada la desastrosa situación económica a que se enfrenta, en su intento de capear los efectos de los últimos tiempos.

No se entiende que el ahorro exigido a los ciudadanos cerrando Ambulatorios por las tardes, rebajando el sueldo a los funcionarios o despidiendo a profesores interinos y personal laboral del ámbito público, se vayan a invertir al final en un Macro Casino, poniendo en manos de la diosa fortuna el éxito de la empresa, nunca mejor utilizado el término, en su sentido más estricto.

Desde fuera de Cataluña, la verdad, la impresión es la de que al señor Mas le ha sentado terriblemente mal haber sucumbido ante un personaje como Esperanza Aguirre y que su proposición no es más que una manera de continuar la guerra personal que con ella y con Madrid mantiene, tratando a la desesperada de arruinar, dividiendo, lo poco o mucho que Eurovegas pudiera dejar en manos de su enemiga.

Pero tal cosa dice mucho de la talla política del catalán y de la extraña forma que tiene de gobernar aquello que le confió la voluntad de su pueblo, augurando un negro futuro a su Comunidad, si pone por encima de los intereses de todos, un estúpido orgullo personal, totalmente propio de un colegial herido en el patio de la escuela.

No queda más que compadecer a la pobre Cataluña, si esta es la catadura de quienes la gobiernan, porque los sueños americanos, todo el mundo lo sabe, sólo consiguieron enriquecer a unos pocos. La inmensa mayoría quedó herida de muerte por el camino, o sucumbió víctima de una ambición del todo inalcanzable, terrorífica y siniestra.



jueves, 6 de septiembre de 2012

¿Bajo qué condiciones?




Coincidiendo con la visita de la canciller alemana a nuestro país, el Presidente del BCE hace pública la intención del organismo que dirige, de comprar deuda de los países más necesitados de la Unión Europea, siempre y cuando con anterioridad, éstos soliciten de motu proprio, el rescate.

La noticia, que afecta de manera directa a los intereses económicos españoles, queda sin embargo incompleta, si de antemano no se conocen las condiciones en que sería otorgado el mencionado rescate, pero se intuye que podrían estar estrechamente relacionadas con la llegada de nuevos y duros recortes, rápida y obedientemente aplicados por Mariano Rajoy, siempre sumiso a los mandatos provenientes de una Europa, cada vez más nociva para el modo de vida del pueblo español.

Uno tenía la utópica idea de que el Banco Central Europeo había sido creado para acudir en ayuda de los países que en determinado momento de su historia necesitaran de su intervención, ya que se nutre de las aportaciones de todos los miembros del Continente, adscritos por derecho a esta sociedad territorial.

Teóricamente así debiera ser y ahora más que nunca habría llegado el momento de demostrar su eficacia, pero los cambios habidos en las políticas económicas de los últimos tiempos, vienen finalmente a equiparar al BCE con cualquier otra entidad financiera de las muchas que salpican el suelo europeo y que han hecho de la usura, la bandera bajo la que defender la prepotencia de un poder económico, que ignora despiadadamente el autentico bienestar de los pueblos.

Ahora bien, no habría lugar a negociar con la riqueza común, tomando partido por aquellos que andan sacando beneficio de la crisis, perjudicando al mismo tiempo a los que, por las razones que fueren, no hicieron previsión de futuro cuando soplaban vientos de bonanza propiciados por una burbuja inmobiliaria alentada por la permisividad de estos mismos, que hoy nos niegan el pan y la sal exigiéndonos aún más esfuerzos.

El camino fácil de apoyar las posturas de países como Alemania, Finlandia y Holanda, mientras se relega a otros menos afortunados, entre los que se encuentra el nuestro, a ser prácticamente colonizados por una esclavitud vitalicia que los coloca socialmente en niveles casi tercermundistas, hiere de muerte el espíritu que en principio pareció mover la creación de la Unión Europea y contradice la idea de igualdad entre sus socios, de la que tanto se ha alardeado, de cara al mundo y sobre todo, frente al gigante norteamericano, cuya fortaleza se quiso imitar.

¿Qué eficacia auténtica tiene pues el BCE y qué se ha hecho con los fondos impuestos en él por todos nosotros, si en problemas de importancia vital como éstos, no acude solícitamente al rescate de los perjudicados, sin imponer condición alguna, como debiera ser su obligación?

¿Quién maneja entonces los hilos de este Organismo y qué finalidad verdadera lo mueve, si al final daría igual solicitar el préstamo que se requiriese, a cualquier entidad bancaria, a cambio del pago de iguales intereses?

Seguramente tendremos la oportunidad de comprobarlo en breve, si como se presume, Rajoy pide el rescate que se le solicita desde Europa, aunque se rumorea que tratará por todos los medios de dilatar el momento, hasta conocer los resultados de las elecciones vascas y gallegas, obrando después en la medida que le permita un mayor o menor fracaso.

Así que otra vez volvemos a depender de los votos obtenidos y del camino que el pueblo elija en las urnas, lo que viene a demostrar, que la fuerza sigue estando, aunque muchos lo duden aún, en nuestras manos y que la decisión que tomemos en los comicios ha de ser, obligatoriamente, meditada en profundidad por cada uno de nosotros.

Y aunque lo que en realidad preferiríamos sería ser convocados a Referéndum, para oponernos globalmente a la manera de hacer política de este gobierno, de no darse esta opción, la contundencia de la protesta ciudadana debiera desde ahora estar encaminada a que al menos, en Euskadi y Galicia, los populares reciban el fracaso que merecen sus continuados errores, sin dar una nueva oportunidad para que piensen que son los dueños de la nación,



miércoles, 5 de septiembre de 2012

La sombra del ayer




Acorralados por el eco aún cercano de sus propias promesas, los dirigentes del Partido popular y de la nación, para desgracia nuestra, se enfrentan por primera vez desde su llegada al poder con uno de esos casos de pura conciencia, en el que se ha decidir sobre el destino de un terrorista en prisión, que pide la libertad, desahuciado por la medicina.

Como lo quiera o no, el hombre siempre acaba siendo víctima de sus propias palabras, la sombra de las afirmaciones que durante años han ido vertiendo los dirigentes conservadores sobre el grave problema de ETA y su negación contundente a hacer concesiones a sus miembros, que tantos votos les han reportado desde las asociaciones de víctimas, se cierne ahora sobre el mismo Mariano Rajoy, al que destacados miembros del ala derecha de la formación que preside, empiezan a tachar de traidor, aprovechando la ocasión que se les presenta.

No hace tanto que nuestro esquivo Presidente vociferaba contra la liberación de De Juana Chaos, sacando los colores al gobierno Zapatero, por lo que consideraba una monstruosidad inexplicable, y con la aquiescencia de los mismos que hoy le apoyan en lo que ha debido ser una de las decisiones más ingratas, desde su llegada al poder, ya que podría suponer un cambio radical de actitud en el tema del terrorismo, del que siempre fue aguerrido adalid, contrario a negociaciones y treguas.

Lo que cambia, si finalmente se libera al preso, es exactamente, la cercanía de las recién convocadas elecciones vascas y el insistente rumor que pronostica para los populares una hecatombe mayestática en ellas, por lo que una concesión en este tema, tal vez podría paliar los resultados previstos, dando a Rajoy una nueva imagen de conciliador, hasta ahora desconocida y la verdad, ciertamente sospechosa.

Pero la fuerza que en el seno del PP conservan aún personajes como Mayor Oreja o Esperanza Aguirre, están dificultando gravemente el cambio de postura ideado para su líder, con la cerrazón típica que caracteriza a este sector duro de la derecha, que trata continuamente de imponer sus carpetovetónicos pensamientos, en éste y en cualquier asunto que pueda representar un paso adelante en una ideología, francamente desfasada y caduca.

Y sin embargo, hacen bien en recordar lo que su Presidente mantenía como un pilar inamovible de su política, porque de algún modo, este recordatorio permite a la sociedad no olvidar cuáles eran las intenciones primeras de quien ahora se aviene a cualquier arreglo que reporte un puñado de votos a su malherida formación, porque a pesar de que en los últimos tiempos, ninguno de los acontecimientos acaecidos coinciden, ni por asomo, con las perspectivas que de ellos había dado al pueblo Rajoy, cuando todavía la Moncloa no era más que su sueño, si la prueba de su mendacidad parte de sus propios correligionarios, no podrá quedar duda alguna del fiasco electoral que se ha cometido contra todos nosotros.

La guerra interna no se ha hecho esperar, tal vez propiciada por la enorme dificultad de los tiempos que corren y por la caída en picado que por su política ha sufrido Rajoy, en sólo nueve meses de gobierno. El camino de rosas que se esperaba encontrar, era finalmente una espantosa tela de araña, que aumenta a velocidad vertiginosa sus círculos concéntricos sobre su cabeza, dejándole atrapado, sin salida y sobre todo, sin la ansiada gloria que anhelaba.

Naturalmente, cualquier circunstancia desfavorable que pudiera suceder al Presidente, es y será inmediatamente aprovechada por los que desde siempre fueron sus detractores, para obtener la dosis de poder que les catapulte a un liderazgo que nunca dieron por perdido.

Pero lo triste es que en este caso, se juega claramente con los sentimientos de las víctimas, que durante años han vivido engañadas por la falsa hospitalidad de un partido, cuya intención final no es otra que la de utilizarlas a favor de su propio beneficio.

Puede que ahora aprendan la lección y se dediquen, como no debe ser de otra manera, a vivir su dolor con dignidad, lejos de manipulaciones políticas y ojala que para ellas haya un futuro esperanzador que les permita cerrar las heridas en libertad, sin cadenas que les aten a las veleidades de ningún gobernante.







martes, 4 de septiembre de 2012

Otra forma de violencia




El desenlace de la triste historia de los niños desaparecidos en Córdoba, incluyendo la desastrosa cadena de errores periciales acaecidos en el curso de la investigación, deja al descubierto lo que podría identificarse como una nueva forma de violencia machista, que añadiría una buena dosis de sadismo, sobre el espeluznante camino que se ven obligadas a soportar las maltratadas.

Perseguidos por la ley, los terroristas domésticos están cambiando su modus operandi, e intentando desesperadamente seguir manteniendo su dominio sobre las mujeres, centrándose ahora en destrozar de manera absoluta los vínculos materno-filiales, ejerciendo su fuerza sobre los hijos, para castigar en lo más hondo, los sentimientos de sus compañeras sentimentales.

El de Córdoba no es el primer caso, ni desgraciadamente será el último, pero el horror que representa, reflejado en la frialdad del rostro de quien ha podido ser capaz de asesinar a dos niños de corta edad, aún siendo su propio padre, ha puesto delante de la sociedad, de bruces, la peor de las visiones del maltrato y hasta dónde puede llegar quién lo practica, con tal de establecer su superioridad ante su víctima.

La premeditación y la intencionalidad demostrada por el agresor en este caso, deja al monstruo desnudo ante los ojos de los espectadores y por si alguien dudaba del infierno que supone convivir con este tipo de personajes, cae a plomo como una losa sobre la conciencia de la sociedad, recordándole la obligación de estar permanentemente en alerta, en cuanto se detecte el menor indicio de manipulación psicológica o física, sin perdón para los culpables.

Como es habitual, tampoco este presunto infanticida presenta en su perfil nada que amague una locura, ni siquiera transitoria, aunque probablemente por ahí irá el camino que recorrerá su defensa para librarle en la medida de lo posible, de las acusaciones de la fiscalía, pero se da aquí una circunstancia bastante distinta a la de otros episodios ocurridos con anterioridad y que en cierta medida, chocaría diametralmente con las intenciones del abogado del presunto asesino, pues la preparación milimétrica con que ha sido pensado y llevado a cabo el infanticidio, no parece precisamente el fruto de una mente enferma, sino más bien la obra bien rematada de una inteligencia dispuesta a urdir la peor forma de martirio para quién es el objeto de su odio, saltando por encima de lo que debieran ser sus propias querencias naturales, sin demostrar por sus actos, ni una brizna de arrepentimiento.

No sabemos si la justicia está preparada para afrontar un crimen de esta envergadura. La normalidad psicológica de que disfrutamos la inmensa mayoría de los mortales, se niega por principio a admitir que alguien sin taras mentales pueda siquiera pensar en una monstruosidad como ésta, pero los hechos son los que son y habremos de asumir la enorme parte de culpa que la sociedad tiene en que este tipo de individuos lleguen al punto en que se encuentran y a preguntarnos dónde estuvo el error que permitió el desenlace de la historia.

Si la mujer, en este caso, hubiera gozado de una protección mayor en su intención de separarse de su pareja, si se fuera más allá de lo que la ley hasta ahora establece y cada uno de los maltratadotes hubieran sido minuciosamente estudiados para establecer su auténtico grado de peligrosidad, probablemente no estaríamos escribiendo este artículo.

Pero ya no vale lamentarse, aunque sí mantener una continuada lucha para que aberraciones como ésta no vuelvan a repetirse.

La tolerancia, que durante tanto tiempo ha sido el peor enemigo de las maltratadas y que se ha asentado peligrosamente entre los administradores de la justicia, debe ya de una vez, olvidarse y empezar a escribir con mano de hierro, un nuevo capítulo legal, mucho más profundo y complejo, sobre esta lacra social que sacude la columna del humanismo y que en el fondo, sigue hablando de una insalvable diferencia entre sexos, injusta, desesperada y terrible.





lunes, 3 de septiembre de 2012

Tiempo de elegir




Mientras Mariano Rajoy aguarda con impaciencia la próxima visita de su muy admirada Ángela Merkel, prestigiosos periódicos norteamericanos empiezan a hablar con insistencia de un abandono inminente del euro, por parte de Grecia, y no descartan que en breve, otros países de Europa, pudieran seguir su ejemplo, retornando cada cuál a su antigua moneda y propiciando con ello un descalabro económico, que afectaría sin duda a todo el continente europeo.

Ha criticado muchas veces Rajoy a los que con un afán de vivir por encima de sus posibilidades, terminaron propiciando la crisis. Se ha declarado en sus pocas apariciones públicas, abanderado de una austeridad que después ha llevado a términos extremos asfixiando a la ciudadanía con sus recortes en las partidas sociales y en cierto modo, nos ha conducido a todos, con su política catastrofista, a una situación de estrés psicológico, que ha terminado por ahogar cualquier afán consumista que aún pudiera quedarnos, después de lo vivido.

Pero consciente o inconscientemente, el devenir diario ha venido a demostrar que todas estas afirmaciones, que desde los púlpitos políticos se han defendido con tanta vehemencia, no han terminado de ser estrictamente aplicadas por los que, para desgracia nuestra, rigen ahora los destinos de la pobre España.

Si alguien trata verdaderamente de moverse en unos ambientes prácticamente vetados a las auténticas posibilidades económicas de que se dispone en estos momentos difíciles y se empecina en permanecer en un club al que nunca pertenecerá por origen, al precio que sea, no hay duda de que ése es nuestro presidente actual, tristemente coreado en sus afanes, por sus ineficaces colaboradores.

Hay situaciones, en las que de ninguna manera se pueden mantener determinadas costumbres, sobre todo si la práctica continuada de las mismas afecta de manera lacerante a toda la ciudadanía de un país y el puesto que se ocupa, nos ha sido otorgado por la confianza de unos votantes que esperaban sinceramente, el bien de una mayoría que a estas alturas de la historia, ha comprendido y comprobado en carne propia, que la pertenencia a las altas esferas que para ella se procura, tiene un efecto negativo que agrava por momentos sus posibilidades de futuro, arrancando de cuajo cualquier atisbo de esperanza en poder sobrevivir a unos irrealizables sueños de grandeza.

Al borde de un segundo rescate, el curso acelerado de economía que nos hemos visto obligados a aprobar, ya nos dice que si esto sigue adelante, Rajoy nos habrá hipotecado para toda la vida y que de algún modo, habrá que hacer evidente nuestra rotunda oposición a su manera de llevar las riendas de la nación y a su peligrosa dependencia de los dictados de una Europa, que parece dispuesta a colocar a Alemania en una posición de poder, que podría terminar por convertirla en aquel imperio que Hitler ansió, y que no pudo conseguir con las armas.

Si finalmente Grecia sale valientemente del euro y se resigna a un periodo de precariedad respaldado por su propia moneda, y su paso es seguido por otros socios europeos como Irlanda o Portugal, puede que fuera conveniente empezar a valorar la posibilidad de alinearse con estos hermanos, pobres como nosotros, pero capaces de admitir cuál es su sitio en un panorama económico que de otro modo, acabaría por engullirlos.

Aunque es bastante probable que una insumisión de esta categoría, pronto empezara a encontrar muchos otros adeptos, dispuestos a propinar una sonora bofetada a un euro, inestable ya, a causa del descontento generalizado del grueso de la población europea, que añora con insistencia la época dorada en que aún vivía con dignidad, a cambio de su propio trabajo.

Muchas son las voces que están reclamando al PP, un referemdum que aclare si los españoles están de acuerdo con la política que se está practicando y que en nada se parece al programa electoral que se presentó a los ciudadanos, no hace tanto tiempo. Un otoño caliente, que ha comenzado hoy mismo con el boicot por parte de los estudiantes, a la apertura del nuevo curso académico, está empezando a fraguarse en el seno de las familias y de los colectivos dispuestos a defender la poca solvencia que les han dejado los programas de recortes promovidos desde Europa.

Puede que a Rajoy le haga feliz la idea de recibir a Merkel a bombo y platillo, y hasta puede que trate de ignorar lo que se rumorea sobre la situación al otro lado del Atlántico, pero ni le será nada fácil ocultar a la canciller alemana el grado de descontento que se apodera cada vez más de las calles de España, ni podrá dilatar eternamente el momento de sentarse a reflexionar, en serio, sobre lo que verdaderamente conviene a los españoles.

Nosotros tenemos claro, desde luego, que nos parecemos mucho más a los griegos, que a los alemanes.