lunes, 11 de julio de 2011

En permanente estado de riesgo

Condenadas a una perpetua incertidumbre, mientras el problema griego no quede definitivamente resuelto, las naciones del sur de Europa viven pendientes de las fluctuaciones de la bolsa, sin tener nada claro cuál va a ser su futuro o si finalmente conseguirán remontar una crisis que las está desangrando lentamente, bajo los designios de múltiples especuladores, cuya avaricia no conoce límites.
La voz en off que amenaza periódicamente a los que no han cumplido estrictamente las órdenes dictadas desde arriba, ha dirigido ahora su dedo acusador a Italia, urgiéndola a tomar medidas que tenía previsto adoptar en 2013, si no quiere caer de la cuerda floja en la que todos hacemos equilibrios para mantenernos, a excepción del eje franco –alemán, con sus dos pesos pesados a la cabeza.
Nosotros volvemos a oír los ecos que nos advierten de una situación ciertamente inestable, sin que nuestros gobernantes parezcan hacer demasiado caso al aviso en cuestión, un poco ocupados en remodelaciones ministeriales y cambio de portavoces, asegurando que es más el ruido que las nueces y que lo que nos ocurre nada tiene que ver con Grecia u otros necesitados de rescate, aún más pobres y desamparados.
En una fugaz aparición, Zapatero reafirma que agotará la legislatura y sostiene que su única preocupación actual es la de crear empleo, un poco a la sombra del discurso de Rubalcaba, al que parece haber endosado todo el peso de las labores de gobierno, quizá como entrenamiento para un futuro, y porque no interesa que se le vea demasiado, dado el bajo índice de popularidad que le otorgan las encuestas.
En realidad todo el mundo se hace la pregunta de cuánto debemos a Europa y si será factible pagar esa deuda de alguna manera o habremos también de recurrir a la usura para salir del empobrecimiento feroz que nos acecha, pero curiosamente, ésta es la gran incógnita que nadie nos resuelve, no sabemos si por miedo a que la durísima realidad traspase todas las expectativas que tememos, o porque ni siquiera ellos mismos son capaces de calcular el montante de la deuda, ni las consecuencias futuras que traerá para nosotros.
Quizá para ahorrar, se suprime una de las vicepresidencias, pero la sensación general es que sólo se trata de ir tirando hasta los próximos comicios, con el único objetivo de hacer las cosas más difíciles a un Partido Popular, pletórico por los resultados en las municipales y proclive a comerse el cerdo antes de matarlo.
Y aunque no es sencillo vivir en permanente estado de riesgo, la gente de bien va capeando el temporal, con su indignación a cuestas y los pocos recursos que le quedan, procurando no sucumbir a las habladurías europeas, que nos sitúan a la cola del pelotón, como si fuéramos, otra vez, más africanos que parte de la Comunidad que crearon, para uso y disfrute de los más poderosos.
A lo mejor nos habría convenido más acercarnos al otro continente. Allí, seríamos el socio número uno y no habría crisis para nosotros.

domingo, 10 de julio de 2011

Intentando borrar el pasado

Aún fresco el recuerdo de las nefastas medidas adoptadas por el gobierno Zapatero en la última legislatura, el nuevo candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, es presentado a bombo y platillo, arropado por la calidez de las palmas de sus correligionarios, haciendo lo posible por dar una impresión novedosa, de cara a las elecciones generales del próximo año.
Como un prestidigitador de experiencia, que riza el rizo en cada actuación asombrando al respetable, aportando mayor dificultad a los viejos trucos aprendidos a lo largo de su extensa andadura, se lanza por primera vez a la palestra, arriesgándolo todo a la máxima carta, convencido de que si su discurso consigue hacer mella en los españoles, el futuro podría pintar mucho menos incierto para su formación, de lo que hasta hace sólo unos días auguraban los negros resultados de las encuestas, que otorgaban la victoria a su oponente, por mayoría absoluta, en el nuevo parlamento.
Trae a sus espaldas toda la sabiduría que pueden ofrecer una treintena de años dedicado al oficio de la política y la brega diaria junto a dos Presidentes diametralmente opuestos en sus caracteres y también la picardía que da la lidia en varios ministerios, incluido el de Interior, que ahora deja, en el que ha conseguido la mejor etapa en cuanto número de atentados de ETA, en toda la etapa democrática del país.
Viene pisando fuerte, con propuestas que bien podrían haber salido de las mismísimas filas del movimiento del 15M, intranquilizando a los banqueros con impuestos que sirvan para la creación de puestos de trabajo y aludiendo a reformas electorales que traigan un poco de justicia a los resultados reales de los comicios, sin acritud hacia sus oponentes de la derecha y con cierto comedimiento, francamente impropio de su natural descaro y locuacidad, como un ser genuinamente desligado del pasado que le acompaña.
Queda clara su pretensión de romper cualquier amarra que pueda siquiera relacionarle con los últimos acontecimientos y su determinación por iniciar un camino que le ayude a instalar en la mente de las sufridas masas, las diferencias que le separan de quien hasta ahora ha llevado las riendas de la nación, como si desde siempre hubiera discrepado de las decisiones tomadas durante su pertenencia al gobierno y nada hubiera podido hacer para evitar lo sucedido en los últimos tiempos.
Su intento de hacer desaparecer el pasado, sin embargo, tropieza con la dureza de la memoria de los españoles, que aún viven los efectos de la crisis en carne propia y soportan colas inmensas delante de las oficinas del INEM, intentando encontrar un puesto de trabajo que les aleje del umbral de la pobreza.
Seguramente, cualquiera de sus oponentes se encargará de recordarle en más de una ocasión estos hechos probados y también que ha tenido en sus manos la posibilidad de llevar a cabo la política que ahora propone, sin que se haya notado en él el más mínimo atisbo de querer hacerlo.
No hace falta que nadie nos recuerde la listeza del candidato, ni que en este momento, no tiene otra opción para alejarse del abismo en que está sumida su formación, que dar un giro rotundo en sus ofertas, algo que atraiga deprisa a los descontentos y arrepentidos dispuestos a dar su voto a Rajoy, si los comicios se celebraran mañana, pero cuya opinión puede cambiar, si consigue enterrar a Zapatero en el mar del olvido y se firma la paz en Euskadi, antes de que se agote la legislatura vigente.
La carne está puesta en el asador y las espadas en alto para empezar la recta final que lleva directamente al poder y la gloria que da poseerlo.
A mí, particularmente, el discurso del candidato no me ha restado un ápice de indignación y no tengo la menor esperanza en que sus promesas lleguen a cumplirse.
Creo que somos de la misma edad y una también tiene ya su experiencia.

viernes, 8 de julio de 2011

Hasta donde el viento las lleve

Aprovecho una tarde de soledad para poner al día el desastroso estado de mis escritos, que aunque archivados en el escritorio de mi pequeño ordenador, no he tenido la prevención de copiar en otra parte, por si uno de esos virus caprichosos se cuela por las ventanas de la red y los convierte de un plumazo, en barro informático irrastreable, condenándolos al mas absoluto de los olvidos.
Me lleva un tiempo, porque desde que me decidí a crear el blog, he caído de bruces en brazos de la odiada disciplina que tanto aborrecemos los que tenemos espíritu de artistas y a trancas y barrancas, me voy obligando a pensar y escribir este pequeño artículo que os hago llegar, a los que me hacéis la merced de seguirme, parece que a lo largo y ancho de este mundo.
He de reconocer que no me cansa esta labor diaria, a pesar de tener que decantarme por una sola opción entre la multitud que ofrece el panorama informativo, sobre todo porque es algo que puedo hacer desde la visceralidad que siempre me ha caracterizado, para bien o para mal, desde que descubrí que puedo hacerlo todo mucho mejor cuando soy víctima de cierta intranquilidad anímica.
Compruebo que hemos recorrido un largo camino y tratado toda una gama de temas diversos y a veces me sorprende la aceptación de determinados artículos, que incluso confieso que escribí sin demasiada esperanza de éxito, pero el receptor está en su derecho cuando decide qué le interesa y no seré yo quien se interponga en su determinación al decantarse por según qué temática.
Me toca especialmente la sensibilidad saber que alguien me sigue, por ejemplo, desde Irán, donde la libertad para acceder a la red se haya especialmente limitada por un régimen severo, o que mis palabras viajan hasta países lejanos como India, Emiratos Árabes ó Japón, traspasando los límites de otras culturas para introducirse en las casas de lectores que nunca conoceré.
Quizá el mundo no es un lugar tan grande como nos parece y las diferencias que nos separan quedan reducidas finalmente a un invento de los pésimos políticos que soportamos, ya que basta lanzar un humilde mensaje de solidaridad, para obtener respuesta desinteresada desde lugares auténticamente remotos.
Es fascinante acabar entendiendo que el género humano se parece, sin que la pertenencia a un territorio específico sea capaz de desligarlo totalmente de lo que verdaderamente considera una causa justa y que ni siquiera el idioma constituye una barrera infranqueable para poder acercarse a un escrito, que nace sin ninguna intención crematística, en un humilde rincón y sin ningún otro apoyo que la voluntad y la paciencia.
Por eso nunca me arrepentiré de haberme enamorado de la pluma y por muchos años que pasen, sé que acudiré sumisa a la llamada de las musas, cuando me asalten sin recato, reclamando que les dedique un poco de mi tiempo.
Y ahora que me han convertido en viajera, puede que hasta convenga con ellas, en que ha valido la pena seguir hasta aquí, sin renunciar a la satisfacción de echar a volar mis frases hasta donde las quiera llevar el viento.

miércoles, 6 de julio de 2011

Hermanos íberos:

No penséis que por ser pequeños, habéis caído en ddesgracia.
Ya no cuenta la valentía que tuvisteis para acabar con la dictadura de Oliveira y los claveles de vuestra hermosa revolución yacen pisoteados y marchitos, en las calles de vuestra hermosa tierra.
La apisonadora capitalista no entiende de bellas historias de ideales, ni del esfuerzo de los hombres por ganar palmo a palmo la libertad arrebatada por la fuerza, a manos de algún tirano vesánico.
Pasaron los años de las canciones que escribieron una historia que asombró al resto del mundo, de los cuentos de hadas ilustrados por los tanques adornados con flores que ejemplificaron cómo debe ser un cambio pacífico.
Erais, como nosotros, pobres de solemnidad en el conocimiento y soportabais los desmanes de una élite privilegiada que manejaba las riquezas, sin derecho siquiera a discrepar de vuestro y nuestro modo de vida.
Nos ha costado mucho, ¿no es verdad?, alzar la cabeza por encima de la podredumbre para mirar con dignidad a un futuro labrado a base de trabajo forzado y alcanzar la deseada igualdad personal que deseábamos desde las cloacas que habitábamos, situadas en la niebla de la desesperanza.
Para vosotros también fue un triunfo poder subir al carro de Europa, con la ilusión de obtener una estabilidad que sostuviera todo el sentimiento de un país, salido de repente de la más absoluta inmundicia y es duro comprobar que esa Europa, la madre magnánima que todos mirábamos con admiración, sea ahora quien despiadadamente, esgrima sus armas antinaturales contra uno de sus propios hijos, despedazándolo con vileza hasta convertirlo en una mera posesión de especuladores sin alma.
También vuestros políticos se han rendido sin lucha a los oropeles de la avaricia, abandonando a los suyos en una tempestad que finalmente, ha deshecho los barcos con un oleaje arrebatador, sin poder llegar a la playa.
Realmente, nunca fuimos bien recibidos casa de los poderosos y nuestra aportación fue siempre considerada como aquella atención de gusto horroroso que aporta el pariente pobre invitado, por compasión, a la mansión de los ricos.
Nada importa nuestra desgracia a los usureros que nos ofrecen su ayuda interesada para evitar el naufragio, ni representamos ningún obstáculo a tener en cuenta para sus afanes expansionistas, aunque cumplamos rigurosamente todas las ordenanzas de las leyes que nos robaron el derecho a vivir dignamente.
Somos, un objetivo a conseguir, más pronto que tarde, Un lugar donde ir instalando núcleos de invasión desde los que esclavizarnos bajo el yugo arrebatador de conciencias, impuesto por sus cánones sangrantes.
Atrás quedó la gloria de protagonizar episodios impensables a favor de las clases humildes y la profunda convicción de ser dueños de nuestros destinos, sin tener que dar cuentas a nadie de nuestro paradero.
Estamos endeudados sin remedio, abochornados por la falta de decisión de quienes nos gobiernan y agotados por ese cansancio que da perderlo todo, a manos de quien era considerado amigo, sin esperar su traición.
Sólo nos queda compartir la indignación y volver a empezar de nuevo, como cuando nuestras palabras eran cercenadas por la imposición del silencio y nos movíamos clandestinamente por las oscuras esquinas de la noche.
Aquella vieja revolución vuestra, dejó grabado a fuego las palabras que ahora nos unen:
O povo unido jamais será vencido…

martes, 5 de julio de 2011

La primera piedra

Hemos llegado a un punto, en que parece imposible tropezar con un solo sector u organismo en el que no sucedan a diario casos de corrupción, como si la única manera de ganarse la vida estuviera. en la actualidad, estrechamente relacionada con el delito y apropiarse indebidamente de los fondos ajenos, fuera una tarea fácil y sin mayores consecuencias penales que unas fianzas que siempre quedan muy por debajo del montante de la estafa cometida, permitiendo al estafador vivir el resto de su vida, de manera relajada y opípara..
Se busca inútilmente la excepción que confirme la regla, llegando a escarbar literalmente en la prensa diaria y se comprueba que no existe día en que no se tope con varias noticias de esta índole y con sentencias judiciales sobre ellas, que escandalizarían a un niño de primaria, si se le explicara a su nivel su significado al completo.
Ahora le ha tocado a la SGAE, que no es otra cosa que ese organismo capitaneado por viejísimas glorias del panorama musical español, que nunca llegaron realmente a un estrellato de los de verdad, pero que andan empecinados en una lucha contra la piratería en la red, capitaneados por la ministra Sinde y que se han convertido en una especie de inquisidores disfrazados de espías, que se cuelan en las bodas y las peluquerías, intentando cobrar un canon a cada hijo de vecino que tenga la osadía de escuchar cualquier tema en compañía de otros, a través de la radio.
Tanto han cacareado a favor de los derechos de autor, que más de una vez me ha asaltado la tentación de reclamar los míos por las páginas escritas en este blog, a ver si de una vez esto de escribir acababa reportándome algún beneficio.
Menos mal que no llegué a hacerlo, porque ahora descubro con asombro que más que beneficiar a los autores con los dichosos cánones, a lo que se dedicaban realmente, era a desviar fondos a unas cuentas privadas que, probablemente, les habrán resarcido de no haber alcanzado la gloriaa cuando se encontraban en activo, y que también aquí, en esto de las artes, está enquistado el gen de la picaresca, sin que los supuestos salvadores de almas, sean en nada, diferentes a los que se dejan regalar trajes de alta costura o cuelgan cuadros de Miró en su cuarto de baño, contribuyendo a llevar al país a una bancarrota de la que le será bastante difícil salir.
Esta nueva casta de timadores profesionales que pululan a sus anchas por todos los organismos públicos, haciendo de sus hazañas un ejemplo a seguir para los recién llegados a las lides políticas o económicas, se hallan, sin embargo, como orgullosos de sus prácticas, e incluso se permiten sin que nadie los detenga, devaneos cercanos al esperpento, como sacar réditos de sus implicaciones con la justicia acudiendo a programas de televisión, o presentarse en las listas de candidatos a cualquier elección, con la esperanza de seguir cerca de las arcas que les permitan continuar gozando de sus in merecidos privilegios.
Y no hay forma humana de encontrar a uno solo que lleve la honradez por bandera y se limite al cumplimiento estricto de sus funciones, sin que más pronto que tarde, acabe por ser imputado por apropiación indebida de algo relacionado con el bien común.
No es de extrañar que estemos pasando una crisis de tal envergadura. Debíamos ser inmensamente ricos, a juzgar por la cantidad de dinero que ha desaparecido en manos de personajes de esta calaña y lo que, por suerte para ellos, habrá pasado desapercibido para las masas, sin que de momento, se tenga noticia de próximos casos que en un futuro se conocerán.
Si el que está libre de culpa quiere lanzar la primera piedra, a los sufridos ciudadanos nos encantaría conocer la identidad de tan rarísimo espécimen y elevarlo a los altares otorgándole una de esas beatificaciones que tanto gustan a la curia romana y sus adeptos.
Sería un auténtico milagro, de esos que nos contaban las vidas ejemplares que nos obligaban a leer de pequeños y sentaría un extraño precedente, capaz de devolvernos la fe perdida en el género humano que nos gobierna.

lunes, 4 de julio de 2011

El acosador liberado



Como era de esperar, Strauss Kahn ha sido liberado de su arresto domiciliario y empieza a dejarse ver, cenando en lujosos restaurantes, acompañado de una cohorte de aduladores, que incluso se permiten el lujo de sugerir un relanzamiento de su carrera política, como aspirante a la presidencia de Francia.
Sus ilustres y carisimos abogados alegan ahora una rocambolesca historia de chantaje, orquestado por un supuesto novio de la camarera, preso por un delito de narcotráfico, que más parece propio de un argumento de telefilm de sobremesa, que sólido fundamento legal con el que defender a su representado, de una acusación de acoso, que no es la primera de su vida, ni probablemente será la última.
Esta lucha de David contra Goliat, por supuesto, estaba perdida de antemano y todos aguardábamos que de un momento a otro alguien cargado de dinero y poder, reuniese información inculpatoria contra quien se atrevió a denunciar al coloso financiero, suficiente para pagar su libertad, al mismo tiempo que demostraba las maléficas intenciones de la acusadora, cuya reputación quedará para siempre en entredicho, a la vez que sube a los altares la de quien “inocentemente” cayó en las redes de la supuesta Jezabel.
Si todavía nos quedara un resquicio de inocencia, nos llevaríamos las manos a la cabeza lamentando la historia que ha tenido que sufrir este hombre, pero, curiosamente, la ley vuelve a ponerse del lado de los poderosos con la desfachatez extrema de presumir la idiotez generalizada de los ciudadanos de a pie, y se inclina por adjudicar una razón cogida con alfileres, basada en argumentos sin sentido, fáciles de pagar para quien maneja demasiados fondos en su vida diaria.
No me cabe la menor duda que Strauss Kahn regresará a Francia con su expediente limpio y que la camarera no volverá a encontrar trabajo en ningún hotel de América, ni en ninguna otra parte a la que alcancen los largos tentáculos de la influencia que representa tan encopetado personaje.
El amargor de la vida siempre es para los humildes y las mieles del triunfo caen al final en la boca de los ganadores por excelencia, sin que desde luego les afecte para nada verse enredados en historias como éstas, ni importe en qué lugar queda la credibilidad de las mujeres, cuando se trata de tipos como éste.
Sin embargo, la sensación que nos deja a las personas de bien, es la de tener que soportar con la más absoluta indignación que se cometan desmanes, sin que tengamos ninguna posibilidad de defensa.
No es de extrañar que la desconfianza en la Ley corra como la pólvora, ni que se dude de la veracidad de las sentencias que acaban inclinándose todas las veces del lado crematísticamente más fuerte.
La amargura de la indefensión, la soledad de los pobres en este mundo cruel que los atropella sin compasión para dejarlos tirados en la cuneta, sin la más mínima posibilidad de ser resarcidos en sus daños, acaba por apoderarse de los que nunca seremos así, matándonos la esperanza de al menos, ser tratados en igualdad de condiciones frente a los tribunales de justicia.
Pero ese sueño, de momento, resulta inalcanzable, en cuanto nuestros conflictos topan con la cartera bien repleta de algún sonado cargo, ensañándose con nuestras penas mientras otros celebran con champán sus victorias, sin mirar el precio que hubieron de pagar por ellas, aunque la verdad vaya por caminos opuestos y nuestras pérdidas acaben por ser , para siempre irrecuperables.

domingo, 3 de julio de 2011

En busca de nuevos horizontes



Colapsando las carreteras, los aeropuertos y las estaciones, los españoles empiezan su trasiego vacacional, dando un portazo transitorio a sus problemas financieros e intentando olvidar en la medida de lo posible, las penurias sufridas en el último año, lejos de todo lo que les recuerde a su clase política o a la maldita crisis soportada valientemente, con más pena que gloria.
Atrás quedan los sofocones de descubrir en cada noticia una merma de sus derechos, los esfuerzos para llegar a fin de mes y el agobio de las ciudades llenas de transeúntes enloquecidos, con su estrés crónico y su falta material de tiempo pisándoles los talones con urgencia.
Afortunadamente, todavía los paisajes son gratis y la madre naturaleza brinda la oportunidad de que se la disfrute a plenitud sin cobrar por ello, así que cada cual, ajustándose al presupuesto previsto, huye de la rutina que lo ahoga y se permite un respiro en playas o montes, dando un sonoro portazo a las miserias propias y ajenas, buscando un poco de alegría.
También nuestros supuestos representantes abandonan el Hemiciclo, eso sí, en buenas condiciones de disfrutar de todo lo que ofrece el ocio, y entierran el hacha de guerra hasta el comienzo del próximo curso político, olvidando las diferencias que tuvieron con sus oponentes, para solazarse en múltiples destinos desconocidos para el grueso de la sufrida población.
Llegan los días del relajo informativo, de las primeras páginas vestidas de trajes de baño y famoseo glamuroso, de bodas principescas y sonados divorcios inesperados, de fichajes multimillonarios en Clubes de Fútbol declarados anteriormente en situación ruinosa y de pereza generalizada reflejada en la mala calidad de los programas televisivos y en la tediosa actualidad mezclada con el insufrible calor procedente de Äfrica que invade la península.
Nadie quiere saber nada que aminore su felicidad y hasta los que nos quedamos aún en las ciudades, llevamos puesto otro espíritu que nos permite disfrutar de su aparente soledad, con renovadas energías para recorrerlas de nuevo.
Grita la chiquillería, libre de disciplinas escolares y de horarios esclavizantes, en los parques y las esquinas, intuyendo que podrán disfrutar del frescor de la nocturnidad sin que nadie les mande a la cama y con una libertad sólo posible durante los veranos.
Y aunque somos conscientes de que los poderosos no descansan, por una vez, nos permitimos la chulería de darles un portazo en sus honorables narices, y nos liamos la manta a la cabeza, en busca de nuevos horizontes de sana y maravillosa felicidad.